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¿Quieres ver cómo fue el primer accidente del coche autónomo de Google? Hay un vídeo del incidente

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La seguridad de los coches autónomos siempre se ha puesto en entredicho, porque las decisiones en momentos de peligro están determinadas por la inteligencia artificial programada sobre una máquina. Una decisión de este tipo puede determinar la diferencia entre la vida y la muerte de personas; incluso se ha llegado a plantear el dilema de que un coche autónomo mate a su conductor a cambio de salvar la vida de varias.

Hasta hoy no dejan de ser meros prototipos en pruebas controladas por ingenieros que pueden controlar el coche en cualquier momento. De hecho no habían habido accidentes provocados por culpa de estos coches todavía, aunque sí se habían producido accidentes con humanos como culpables.

Pues bien, hace unos días se produjo el primer accidente del coche autónomo de Google donde fue la inteligencia artificial la culpable del siniestro. Y hoy se ha hecho público el vídeo de los hechos en YouTube. Google podría haberlo borrado de YouTube —que es de su propiedad—, pero la compañía de Mountain View ha preferido la transparencia ante todo, y ha dejado el vídeo publicado.

Hablamos de una colisión minúscula, no hubo daños personales que lamentar, pues fue a muy poca velocidad: el Lexus autónomo de Google iba a 3 km/h, y el autobús contra el que colisionó a 24 km/h. Pero se vuelve a poner en entredicho que los coches autónomos estén listos para rodar en las carreteras bajo nuestra total confianza.

Según explica Google, el conductor del Lexus estaba mirando cómo el autobús se acercaba desde el retrovisor, y esperaba que el mismo bajara la velocidad o se parara. Pero el conductor del autobús debió pensar lo mismo y ninguno se puso de acuerdo, dándose los hechos. Es algo que ocurre a diario miles de veces en accidentes leves por todo el mundo. Pero aún así no se eximen de su responsabilidad.

El coche apenas sufrió algunas abolladuras en su aleta delantera izquierda, y el autobús un pequeño restregón en el lateral, pero nada grave, gracias a la poca velocidad a la que iban. El coche autónomo intentaba moverse hacia el carril central por unos sacos de arena que había en el carril de la derecha. Como vio que el autobús venía a poca velocidad, pensó que le cedería el paso, pero no fue así.

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