Los robots podrían considerarse “personas electrónicas”, según la Comisión Europea

Los robots podrían considerarse “personas electrónicas”, según la Comisión Europea

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La polémica sobre la ética en el terreno de la robótica suscita un mayor interés a medida que los autómatas van introduciéndose en la sociedad, puesto que están dando el salto de lo hipotético a lo real.

Los robots ya han llegado a sectores como el de los servicios, la medicina o la industria, por ejemplo, pero esta llegada no sólo implica modificaciones en estos sectores, también conlleva cambios de índole social.

En el Parlamento Europeo se está debatiendo acerca de los efectos que provoca la irrupción de los autómatas en la sociedad. Mady Delvaux, de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, ha presentado una propuesta para que el impacto negativo de la inserción en la sociedad de los robots sea menor.

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¿Qué proponen?

Exponen que la robótica y la inteligencia artificial asumirán una gran parte de los trabajos realizados por humanos, dando pie a la preocupación sobre los empleos y su futuro. Para poner solución a esto, han presentado un borrador en el que clasifican a los “trabajadores robots” de Europa como “personas electrónicas”.

Esta denominación tiene la finalidad de hacer que los propietarios de los autómatas sean los responsables legales de sus actos y paguen por ellos una contribución especial a la seguridad social.

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El borrador propone “la creación de un estatuto jurídico específico para los robots autónomos, para que los más sofisticados tengan la condición de personas electrónicas, con derechos y obligaciones específicas, entre ellas la de hacer repasar los daños que puedan causar, y la aplicación de la personalidad electrónica para casos en los que los robots toman decisiones inteligentes autónomas o de otra manera interactúan con terceros independientemente”.

Además, plantea la elaboración de un registro de los robots autónomos inteligentes junto a la identificación del propietario, y la necesidad de tomar una decisión sobre “si se debe crear un fondo general para todos los robots autónomos inteligentes o bien crear un fondo individual para cada categoría de robot, y si una contribución debe ser pagada en concepto de gastos al colocar el robot en el mercado o si la contribución de quien instale la máquina debe ser pagada durante la vida útil del robot”.

robot industrial israeli

Respuesta del “bando robótico”

La presentación de este borrador no ha dejado indiferentes a los fabricantes, la compañía alemana VDMA, representante de empresas como Siemens o Kuka, ha sido la primera en pronunciarse. El director general de su departamento de robótica, Patrick Schwarzkopf, alega que estas propuestas son prematuras y resultan demasiado complejas en la coyuntura actual.

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Según ha explicado Schwarzkopf a la agencia Reuters, “la idea de crear un marco jurídico con personas electrónicas es algo que podría suceder en 50 años, pero no dentro de 10 años, pensamos que sería demasiada burocracia y podría impedir el desarrollo de la robótica. Pero también opina que para los coches autónomos sí sería indicado crear un marco legal.

Schwarzkopf afirma que no existe una correlación probada entre el aumento del número de robots y las tasas de desempleo. Argumenta que, entre los años 2010 y 2015, la cantidad de robots industriales aumentó un 17%, pero también hubo un crecimiento del 13% en el número de trabajadores del sector automovilístico.

robot astronauta Xiaotian

La Comisión Europea está estudiando el borrador presentado por la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, pero la polémica se extiende al debate ético subyacente: sustituir la mano de obra humana por la robótica.

Lo cierto es que el campo de los robots autónomos inteligentes está avanzando a grandes pasos robóticos. Si a esto le sumamos la preocupante perfección a la que se acerca el desarrollo del aspecto físico de los autómatas, como puede ser el ejemplo del robot Sophia, que puede gesticular de un modo sorprendentemente parecido a los humanos, es lógico que aparezcan ciertas preocupaciones y dudas. ¿Realmente nos interesa que los robots acaben siendo iguales a nosotros?