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Este sensor es como un grano de arena, y puede ser nuestro futuro

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El avance de la tecnología está logrando cosas que hace unos años creíamos imposible. Tecnologías que pensábamos que sólo podían ser posibles en el guion de una película. Pero el futuro ya está aquí.

Avances como el que os traemos hoy, demuestran como ese futuro que creíamos muy lejano está a la vuelta de la esquina. Un grupo de ingenieros de la Universidad de Berkeley, en California, han desarrollado unos sensores inalámbricos del tamaño de un grano de arena.

Estos sensores se podrían implantar en el cuerpo humano y podrían marcar el futuro de las interfaces cerebro-ordenador. De momento, han sido probados con éxito en los nervios periféricos de ratas. Gracias a estos dispositivos es posible realizar un seguimiento de los órganos, los nervios y los músculos en tiempo real. Este seguimiento se consigue gracias a los ultrasonidos.

Sensor

Lo más interesante es que también pueden efectuar estímulos eléctricos. Esta capacidad podría ser muy útil en tratamientos de trastornos como la epilepsia, la paraplejia, la tetraplejia, con el objetivo de estimular el sistema inmune o detener una inflamación.

El grupo de ingenieros que lo ha diseñado, los han llamado polvo neural. El tamaño de cada sensor es de 1 mm cuadrado aproximadamente, son inalámbricos y no necesitan batería.

Sensor grano de arena

Las vibraciones de ultrasonidos son convertidas en electricidad gracias a un cristal piezoeléctrico que contiene cada sensor. La energía generada se emplea para alimentar un pequeño transistor que se encuentra en contacto con una fibra nerviosa o muscular.

Mediante un pico de tensión en la fibra, se altera el circuito y la vibración del cristal. Este hecho modifica el eco detectado por el receptor de ultrasonido, que es el que genera las vibraciones.

Sensor prótesis

Aunque el experimento se ha llevado a cabo en el sistema periférico de las ratas, los investigadores aseguran que también podría funcionar igual de bien en el sistema nervioso central. De la misma manera, también podría funcionar en el cerebro, para controlar una prótesis, por ejemplo.

La idea de sus creadores, es que el polvo neural sea utilizado para mejorar las interfaces cerebro-ordenador en el futuro. Dentro de unos años, si una persona parapléjica quiere controlar un ordenador o un brazo robótico, se le podrá implantar este sensor en el cerebro para toda la vida.

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