El primer perro clonado procede de Argentina

El primer perro clonado procede de Argentina

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Quizás en una era en la que poseemos de todo, lo más ambicioso sería poder controlar el tiempo. Muchas películas futuristas sugieren de hecho que el tiempo será al equivalente al petróleo del futuro, ya que una vez que éste pasa no podemos volver atrás, ¿o sí? Es precisamente en esta línea que una familia argentina ha conseguido ir más allá en materia de ciencia y biotecnología.

Sencillamente, esta familia no se conformaba con decir adiós a su perro, Antony, que había fallecido recientemente. Así pues, ordenó la clonación de éste. Y es que la palabra clonar crea mucha controversia, de hecho, como ya veníamos leyendo en Voltaico, unas predicciones norteamericanas sugieren que para el año 2036 contemos con el primer ser humano clonado. Realidad o ficción, lo cierto es que, si bien aún queda un camino para la clonación humana, la canina ya está aquí.

Éxito tras un proceso lento y costoso

Según leíamos en la web de El País, este proceso ha costado en torno a 60.000 y 100.000 dólares –así pues de momento este proceso no es accesible para todas las familias que echen de menos a sus mascotas– y el resultado es un perro normal y corriente, es decir, su esperanza de vida es la de cualquier perro normal.

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La familia, que ha decidido permanecer en el anonimato, encargó a la empresa argentina BIOCAN la clonación de Antony debido al historial exitoso con el que cuenta la firma, un total de 1.000. BIOCAN cuenta con el privilegio de ser la única representante en América Latina de Sooam Biotech Research Foundation, un laboratorio de Corea del Sur. De hecho, el eslogan de la web de BIOCAN dice :“No sólo clonamos canes, también curamos corazones rotos”.

El proceso de clonación utilizado consiste en extraer del núcleo una célula somática –un pedazo de piel en este caso– que posteriormente se transfiere al óvulo al que se le proporciona el material genético. A partir de aquí, el embrión se implanta simplemente en una hembra que lleva a cabo la gestación de una forma completamente normal.

Ante la gran polémica que ésto ha generado, el director de BIOCAN, Daniel Jacoby, declaró:““No alteramos ningún ciclo natural de la vida. El can fallece, no es que nosotros lo resucitamos. Hacemos un proceso genético para que salga un can idéntico al anterior, con las mismas características físicas y la parte conductual se la da la misma familia que decidió la clonación”