Cuidado con los cargadores baratos, pueden salirte muy caros

Cuidado con los cargadores baratos, pueden salirte muy caros

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Actualmente, con el uso intensivo que hacemos de los dispositivos móviles, casi es más fácil que nos olvidemos de llevar la cartera que el cargador. Seguro que muchos de vosotros habréis constatado que, a parte de la pantalla, el cargador es uno de los componentes que se rompen con más frecuencia, además de que es fácil perderlo.

Es tanta la importancia que han cobrado los cargadores, que incluso ya existen propuestas tan interesantes como el cargador casero y rural que funciona con corriente de agua, el invento que podría cargar el smartphone cada vez que se toca la pantalla, o el generador que convierte el movimiento lento en energía. También han triunfado las baterías externas, que son de mucha utilidad y cada vez cuentan con mayores capacidades.

Saber si el cargador es compatible

Cada dispositivo requiere de un tipo de cargador que cumpla con las características para no estropear la batería. Mientras sea el adecuado, no importa si es de una marca u otra, lo importante es que sea compatible. Por supuesto, los teléfonos de Apple y los de Android se diferencian también en este aspecto.

Lo primero es saber qué puerto tiene el teléfono. En el caso de iPhone, se trata de conexión Lightning. Si es un Android, los microUSB y USB de tipo C son los más habituales en la actualidad (los modelos muy antiguos pueden contar con miniUSB). Se diferencian en aspectos como que el de tipo C es reversible y además soporta más protocolos (HDMI, VGA, PCIe o DisplayPort).

Una vez sabemos qué tipo de puerto, debemos fijarnos en las características del cargador original para conocer los valores compatibles. La velocidad máxima de carga oscilará entre los valores 500 mAh y 2.000 mAh (0.50A y 2.0A). Un cargador que tiene de salida 1.000 mAh (1.0A), carga el doble de rápido que uno de 500 mAh. No significa que vaya a dañar la batería, si el modelo requiere una velocidad menor simplemente le dará menos.

Debemos tener cuidado en el caso de conectar un teléfono que necesita 1.000 mAh a un cargador que sólo da 500 mAh. El motivo es que el smartphone exigirá más y sobrecalentará el cargador (notaremos que la carga es más lenta).

En lo referente a la tensión de salida, el estándar es un voltaje de 5V (lo pone en el apartado “Output” del cargador). En el caso de que sea de 5,3V no pasaría nada porque entra en un rango que el dispositivo puede soportar. Sin embargo, cuidado si la diferencia es de 0,5V, porque la batería puede terminar siendo tan útil como un pisapapeles.

Lo barato sale caro

Resulta mucho más cómodo acudir a cualquier establecimiento y comprar el cargador más barato que encontremos. Pero esto puede acarrear averías que luego terminan saliendo caras. Es habitual comprar un cargador muy barato y al probarlo ver que hace lo mismo que una cuerda atada al teléfono: no carga la batería. Esto es porque algunos fabricantes hacen que los puertos sólo sean compatibles con cargadores originales o conexión al ordenador.

Debemos tener en cuenta que los controles de calidad y seguridad que pasan los cargadores varían mucho de un fabricante a otro (algunos ni los pasan). Si compramos un cargador que no ha pasado estos controles, nos arriesgamos a que nuestro dispositivo termine frito e inútil. Tal y como indica El androide libre, en Business Insider podéis ver en imágenes qué puede le puede suceder a vuestro teléfono utilizando malos cargadores.

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  • Alvarito

    Y cargar enchufando al USB del ordenador es mejor? peor? Alguna precaución? Gracias, un saludo