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Así puedes hackear tu cerebro para ver estos colores que en realidad no existen

Los colores imposibles son tonos que sólo se pueden percibir en condiciones específicas. Por medio de algunos métodos, podemos saturar nuestra vista para poder percibir colores que no existen

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Os propongo un reto: ver colores que no existen. No, no estoy loco. Los colores no son más que un producto de la mente, por consiguiente, podéis hackear tu cerebro para que perciba colores que en realidad no existen. Dicho esto, veamos de qué trata todo ello.

La percepción del color por nuestro cerebro

Hackear tu cerebro para ver colores imposibles

En la actualidad, cualquier persona que trabaja con un ordenador o una impresora está acostumbrada a realizar un uso intensivo del color. Se pueden ver, por ejemplo, todos esos intensos y hermosos colores reflejados en los comerciales de una televisión LED con resolución 4K y con una impensada cantidad de pulgadas.

Aunque, seguramente, nadie se pregunta cómo se producen esos colores en tales dispositivos. O, por qué razón, tenemos la sensación de que en ellos se reflejan mucho mejor que en nuestros ojos. Se da por hecho de que los colores están allí, producto de la tecnología de la televisión.

Pero, ¿qué son los colores? Los colores no son más que un producto de la mente. No existen y tampoco son una propiedad intrínseca de los objetos. El cerebro ve diferentes colores cuando el ojo humano percibe diferentes frecuencias de luz. La luz es una radiación electromagnética, igual que una onda de radio, pero con una frecuencia mucho más alta y una longitud de onda más corta.

El ojo humano sólo está capacitado para percibir un rango limitado de estas frecuencias, intervalo que se denomina “espectro visible de la luz”. La retina del ojo está cubierta por pequeños receptores sensibles a la luz, es decir, por una serie de células visuales denominadas bastoncillos y conos. Los bastoncillos son sensibles a la luz, pero no al color. Los conos son menos sensibles a la luz, pero pueden percibir los colores.

En consecuencia, el cerebro obtiene la información de los colores gracias a estos conos. Los mismos pueden dividirse en tres tipos, según las longitudes de ondas de luz a las que son sensibles: aquellos que perciben los colores del espectro azul, verde y rojo. Por lo tanto, todos los demás colores son resultado de la combinación que realiza el cerebro con estos tres colores primarios.

La percepción de los colores por el cerebro humano

Así, por ejemplo, cuando una persona ve en su monitor una imagen de color amarillo, casi siempre tiende a pensar que el mismo está emitiendo luz amarilla para producirla. Pero esto no es cierto en lo absoluto, dado que un monitor sólo puede emitir luz roja, verde o azul. Por lo tanto, el amarillo es el resultado de percibir simultáneamente rayos de luces rojas y verdes.

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Cómo engañar a nuestro cerebro para ver “colores imposibles” o que no existen

Los colores imposibles, según la enciclopedia Wikipedia, son matices que sólo pueden ser percibidos bajo condiciones específicas y que serían imposibles de ver en condiciones de luz normales. Como ejemplos, tenemos al amarillo azulado y al verde rojizo.

Los colores imposibles

Los conos, responsables de percibir los colores en los ojos, son parte de vuestro “cerebro expuesto”. De ahí que, modificando algunos de sus “parámetros”, podéis conseguir engañarlo o hackearlo.

Tal como lo explica el portal Gizmodo en su web, al mirar fijamente durante un minuto un color brillante y pasar rápidamente la vista a un color “opuesto” se puede ver durante un instante colores sobresaturados que, en realidad, no existen.

Esto ocurre debido a que al saturar la mirada con un color y pasarlo rápidamente al color opuesto, hacéis que los conos calibren información nueva, mientras sigue transmitiendo al cerebro la información anterior, viendo, en resultado, colores imaginarios.

En efecto, esto se produce debido a que si fijamos la mirada durante mucho tiempo en un mismo color, en algún momento el cerebro “se satura” y deja de prestarle atención. Al desaparecer la fuente de las ondas de luz que corresponden a ciertos colores, los conos continúan transmitiendo señales de estos mismos colores durante unos milisegundos. En consecuencia, conseguimos hackear el cerebro observando colores imposibles o que no existen.

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Una manera de hacerlo es mediante el siguiente ejemplo: mirar fijamente la siguiente imagen durante unos minutos, hasta que los dos símbolos + se encuentren uno encima del otro. Muchas personas aseguran que de esta manera son capaces de observar un color “amarillo-azul”.

Color imposible amarillo azul

Otras combinaciones de colores para poder engañar al cerebro y ver, por un instante, colores de mayor intensidad, son las siguientes: para ver el “supermagenta”, debéis observar fijamente el verde y pasar rápido al magenta.

Además, el “superverde” es el resultado de mirar el magenta y pasar al verde. Para ver el “superrojo”, debéis concentrarse en el cian y pasar al rojo. Si queréis ver el “superamarillo”, concentraos en el azul y pasar al amarillo. Por último, para ver el “supercian” solo tenéis que concentrarse en el rojo y pasar rápido al cian. En el siguiente enlace tenéis una galería de colores con la cual podéis poner a prueba todas estas combinaciones.

¿Qué pensáis? ¿Creéis que realmente es posible ver “colores que no existen”? ¿Se puede “hackear el cerebro”? ¿Habéis realizado las combinaciones y obtenido resultados positivos? No olvidéis dejar vuestras impresiones por medio de los comentarios

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