Todos podemos ser un “trol” en Internet, si se dan estas condiciones

Todos podemos ser un “trol” en Internet, si se dan estas condiciones

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El ciberespacio da pie a tipos de comportamiento que difieren de cómo nos relacionamos en la vida real. Es evidente que Internet ofrece una barrera que nos protege de los demás, de una manera diferente a otras vías de comunicación. Sobre todo gracias a las redes sociales.

En la comunidad virtual encontramos usuarios que son espectadores; aquellos que prefieren visitar, leer y escuchar. Otros son creadores; los que generan contenido, comparten, participan y opinan. Pero, como sucede desde tiempos inmemoriales, también existen otros que se dedican a criticar todo cuanto ven.

El trol, de los bosques a Internet

Seguro que muchos ya estáis familiarizados con el término “trol” aplicado a la red de redes. Para los que no, tal y como lo definen en fundéu, los troles son aquellos internautas alborotadores o polemistas cuyo objetivo es molestar y provocar al resto. De ahí el verbo “trolear”, que cada vez se oye más, sobre todo si hablamos de redes sociales, foros y comentarios en los medios de comunicación.

Muchos usuarios encuentran más entretenido destruir un debate que participar en él mediante el intercambio de opiniones. Suelen poner a otros de mal humor buscándoles las cosquillas e incluso alcanzando niveles de mala educación bastante deplorables. Es algo lógico si tenemos en cuenta la sensación de inmunidad y el anonimato que ofrece Internet.

Es por este tipo de comportamiento que se denominan así. Recordemos que los trols son seres antipáticos que solemos asociar a cavernas y bosques oscuros, un símil que bien puede servir para aquellos usuarios que se encierran en sus habitaciones/cuevas y desde ahí, al son de su mala leche y particular sentido del humor, golpean a otros con sus teclados/cachiporras.

Todos podemos ser troles en Internet

Este comportamiento antisocial puede venir “de fábrica” en algunos internautas, sin embargo, todos somos susceptibles de transformarnos en troles. Como recoge El Confidencial, es la conclusión obtenida tras un experimento social llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Stanford (California) y la Universidad de Cornell (Nueva York).

Los investigadores se preguntaron si el troleo es un comportamiento inherente a seres particularmente antisociales o si lo ejerce la mayoría de personas. También se preguntaron si se trata de algo innato o más bien inducido y, de ser así, qué lo provoca y si es “contagioso”. ¿Puede una persona amable y educada mutar en un trol malhumorado y desagradable?

El mal humor acorta la mecha y los comentarios negativos la encienden

El objetivo de estos científicos era comprender cuáles son las condiciones que favorecen este tipo de actitudes y ayudar así a prevenirlas en la red de redes. Según los resultados obtenidos, existen dos condiciones. La primera es estar de mal humor. La segunda es toparse con un debate caldeado en el que abundan los comentarios negativos. Vamos, que se juntan el hambre y las ganas de comer.

Aunque son condiciones evidentes, los investigadores profundizaron mediante un cuestionario realizado a los participantes del estudio. A modo de provocación, a algunos les plantearon preguntas más difíciles y con menos tiempo para contestar. Por otro lado, mantuvieron a otros en un estado de buen humor, con preguntas fáciles y tiempo de sobra. Al terminar, a todos les plantearon las mismas cuestiones con el fin de tantear sus estados.

Después propusieron un debate sobre una noticia referente a las elecciones de Estados Unidos y les mostraron una serie de comentarios; algunos propicios a un intercambio de opiniones constructivo y otros claramente improductivos, con mucho sabor a trol. Observaron que las probabilidades de que los participantes malhumorados se comportasen como troles aumentaban en un 89% y, a su vez, subían en un 68% si veían comentarios en esa misma línea.

También analizaron publicaciones de usuarios en la web de la CNN. En concreto, 16 millones de comentarios, de los cuales un cuarto habían sido catalogados como agresivos. Provenían de usuarios que no se habían mostrado antes como troles, pero eran fruto de una tendencia: al ver un comentario negativo e incluso insultante, otros hacían lo mismo. Además averiguaron cuándo es más abundante esta conducta malhumorada; siendo el lunes el peor día y la noche el peor momento.

Sentido del humor, sí. Dañar sin sentido, no.

Según este equipo de científicos, “la gente se siente desinhibida en sus interacciones online, el anonimato nos ‘desindividualiza’ y elimina parte de la responsabilidad por lo que publicamos”. Esto deriva en comentarios que, lejos de ser producto de un sentido del humor incomprendido, buscan dañar sin motivo ni sentido. En algunos casos el trol nace así, con puntos sádicos que le hacen disfrutar atacando a los demás desde la cobardía. Pero siempre está la opción de ser valientes y no echar más leña al fuego.

Suelen relacionarlo con lo que denominan “efecto rebaño” que, como es fácil deducir, se trata de hacer lo que el otro hace simplemente por aquello de dejarse llevar por la mayoría. Los investigadores de este estudio también recurren al símil de la ventana rota; al ver una casa con una ventana rota, desprende sensación de abandono y basta que alguien rompa otra para que terminen todas así.

Redes sociales en el movil

Por supuesto, existen distintas escalas de troleo, porque actualmente su significado también se extiende a bromear y tirar de ingenio ante situaciones graciosas y algunas que no lo son tanto. Lo que no debemos pasar por alto son las conductas ponzoñosas que en ocasiones son la semilla del ciberacoso y otros delitos que algunos usuarios cometen escondidos tras sus pantallas.

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