Los coches autónomos generarán un negocio paralelo más allá de su fabricación

Los coches autónomos generarán un negocio paralelo más allá de su fabricación

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El auge de los vehículos autónomos está generando un negocio relacionado tanto en la fabricación física del coche como con el desarrollo del software necesario para funcionar.

El desarrollo de automóviles autónomos está avanzando a pasos agigantados en los últimos meses. De hecho, ya estamos viendo cómo muchos fabricantes están probando sus primeros modelos autónomos. Es el caso de compañías como Nissan, que los está probando en Londres o Subaru en California.

Por otro lado Tesla, la compañía que más está contribuyendo al avance de los sistemas de conducción autónoma, ha llegado a un acuerdo con las autoridades de Dubai para comenzar a probar el nuevo software de sus vehículos en las calles de la ciudad.

Más allá del negocio que deriva de la fabricación de estos coches, los vehículos autónomos generarán un negocio paralelo del que muchas empresas ya están sacando partido. Este está relacionado con el tratamiento de datos que generan estos coches.

Dicho negocio se basa en una estadística muy sencilla, cada día más de mil millones de personas entran y salen de un coche para realizar distintas tareas como ir a comprar, a trabajar o a disfrutar de una actividad de ocio. Estos mil millones de motivos por los que tantas personas usan un coche a diario, suponen una cantidad de datos inmensa que puede ser explotada. Para ello, no es necesario tener una gran cantidad de dinero, simplemente hay que descubrir una manera de sacarles partido.

Dos escenarios distintos de actuación

En estos momentos, existen dos escenarios distintos en los que poder actuar según el tipo de datos que podemos obtener. En primer lugar, estarían los datos derivados del propio funcionamiento del coche, de sus piezas y de cómo trabajan estas mientras el vehículo está circulando. El análisis de estos datos puede suponer la obtención de tendencias y patrones de uso que permitirían detectar errores y adelantarse a posibles problemas antes de que sucedan.

El segundo tipo de dato tiene que ver con los desplazamientos que realizan estos coches y lo qué están haciendo en cada momento. Esta información puede ser muy importante en un futuro. Por poner un ejemplo, Chevrolet recopiló el año pasado 4.220 terabytes de datos de los coches de sus clientes. Esta inmensa cantidad de información podría mover en 2030 entre 450 y 700 millones de dólares, según expertos del sector.

La recopilación y tratamiento de esta gran cantidad de datos generará un negocio en el que participarán un sinfín de nuevas empresas. Controlar estos datos puede dar mucho poder a compañías publicitarias, planificadores y analistas, entre otros. Por lo que obtenerlos será una competición en la que muchos querrán participar.