¿Qué ha pasado con el grafeno?

¿Qué ha pasado con el grafeno?

Parecía un material caído en el olvido, pero el último Mobile World Congress ha vuelto a levantar nuevas expectativas sobre sus posibilidades

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Allá por 2010, el mundo de la tecnología se revolucionó. Dos científicos estadounidenses recibieron un Premio Nobel por sus investigaciones con el grafeno, un material desconocido por aquel entonces. Todo el mundo apostaba a que se convertiría en el fundamento del futuro, y muchos sostuvieron que sería la base de una revolución que cambiaría la tecnología del siglo XXI.

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Qué facilidad tenemos para olvidar las cosas

La respuesta mediática no se hizo esperar. Durante medio año, proliferaron multitud de proféticos artículos que fantaseaban con todas las posibilidades que nos ofrecería ese nuevo material. Es invisible, tremendamente ligero, más resistente que el diamante y un excelente conductor térmico y eléctrico. Sin duda, tiene todas las papeletas para convertirse en el desencadenante de un conflicto de una película de ciencia ficción.

Siete años después, el grafeno ya no acapara las portadas de los periódicos, y ha quedado relegado a rellenar las páginas de sesudas revistas de investigación científica. Tras el boom, cientos de empresas de investigación comenzaron a financiar proyectos relacionados con el grafeno, que han tardado mucho en dar sus primeros frutos. Por primera vez, el Mobile World Congress de este año dedicó un amplio stand para mostrar las últimas aplicaciones del grafeno.

El grafeno, un material muy sensible

Un brazalete que detecta los movimientos musculares de nuestro brazo y se los transmite a una prótesis robótica en tiempo real, un potente sensor infrarrojo, conectado a un sistema de frenando automático, conectado a su vez a un preciso lector de la frecuencia cardiaca en tiempo real, y un prototipo de una camiseta térmica inteligente, capaz de acumular grandes cantidades de energía y calentarse instantáneamente. Estas fueron las novedades presentadas en ese stand del MWC 2017.

Al parecer, resulta que el grafeno, no carente de características increíbles, también es un material extremadamente sensible a cualquier variación que se produzca en el entorno, por lo que su aplicación a todo tipo de sensores no se ha hecho esperar, bueno, al menos no mucho, tan solo 7 largos años.

De momento tendremos que conformarnos con su aplicación en estos pequeños sensores. No cabe duda de que el grafeno es un material demasiado nuevo y difícil de entender, por lo que estos productos solo son la antesala que dará paso a esas cubiertas invisibles de los aviones, o las baterías inagotables sobre las que tanto se hablaba allá por 2010, y que hoy en día parecen estar a años luz.

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