Gracias a una neuroprótesis este hombre tetrapléjico ha recuperado la movilidad de...

Gracias a una neuroprótesis este hombre tetrapléjico ha recuperado la movilidad de su mano

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El campo de la neurociencia está avanzando a pasos agigantados en los últimos años. Los avances tecnológicos están siendo muy importantes para el desarrollo de nuevas técnicas con las que poder entender mejor el funcionamiento de uno de los grandes desconocidos del cuerpo humano, el cerebro.

En los últimos meses hemos visto importantes logros en este sentido. Por ejemplo, la creación de una fibra artificial capaz de enviar al cerebro todo tipo de impulsos. También hemos visto un implante cerebral que ha permitido moverse a una mujer completamente paralizada.

Un importante avance para la neurociencia

En el día de hoy hemos conocido un nuevo e importante avance en este sentido. William Kochevar, un hombre tetrapléjico de Ohio ha recuperado la movilidad de su brazo y mano derechos. Este hecho cobra mayor importancia si tenemos en cuenta que este hombre de 56 años lleva paralizado desde el hombro hacia abajo diez años, tras sufrir un accidente de bici.

¿Cómo ha podido recuperar la movilidad de su mano? Gracias a una neuroprótesis que se compone de dos diminutos microchips cerebrales que se encargan de registrar la actividad de su corteza motora y 36 electrodos situados en su brazo derecho.

Desde hace meses, Kochevar visita un laboratorio de Ohio semanalmente. Hace unos días, después de varias sesiones de prueba, el paciente pudo beber café de una taza y comer puré de patatas sin ayuda. Todo ello mientras un grupo de científicos controlaban el equipo electrónico y su brazo descansaba sobre un arnés mecanizado. Kochevar destaca que lo único que no puede hacer sin ayuda es subir y bajar el brazo.

Este proyecto va un paso más allá que la inserción de implantes cerebrales en animales u otros pacientes humanos. En este caso, se combinan las interfaces cerebro-ordenador con la estimulación electrónica funcional, capaz de aplicar descargas eléctricas a las extremidades para que estas se contraigan y generen movimientos.

El líder de este experimento es el ingeniero biomédico de la Universidad Case Western Reserve, Bolu Ajiboye, quien señala que lo que están haciendo es esquivar la lesión que el paciente tiene en la medula. Esto lo logran gracias a los dos chips implantados en su cerebro que se encargan de medir cómo se disparan las neuronas cuando piensa en moverse. Estas señales son procesadas por un algoritmo y se trasmiten a los electrodos situados en el brazo de Kochevar.

Según el propio Kochevar: “Al principio tenía que pensar mucho para poder ejecutar movimientos. Y aún tengo que pensarlo, pero ya casi no me doy cuenta de que lo estoy haciendo.” De momento, los movimientos que el paciente puede realizar son muy lentos y limitados. Por lo tanto, es necesario mejorar el rendimiento de la traducción de los pensamientos para conseguir movimientos más rápidos y complejos.

Es por ello que todavía quedan años de avance para que este tipo de implantes sean verdaderamente útiles para los pacientes que sufren algún tipo de parálisis. Pero estamos seguros de que al ritmo que avanza este campo, en muy pocos años veremos a pacientes que tienen su cuerpo parcial o totalmente paralizado recuperar parte del movimiento.