MP3, un cuarto de siglo ya

MP3, un cuarto de siglo ya

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Hace casi un cuarto de siglo se produjo una revolución en la forma de escuchar música en los dispositivos portátiles que existían hace cinco lustros.

Nos estamos refiriendo al formato de audio MP3. Un formato de audio que se ha hecho omnipresente en internet y que todavía domina los grandes servicios de transmisión de audio en streaming como pueda ser Spotify o Apple Music.

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Tan omnipresente es todavía el MP3 que recientemente ha aparecido un reproductor de MP3, llamado Mighty, que permite escuchar canciones de Spotify sin estar conectado a internet.

Las patentes caducan, pero continúa su uso masivo

Este nuevo formato de audio, cuya paternidad se debe a Karlheinz Brandenburg, trajo consigo una auténtica revolución en varios sectores: el surgimiento de aplicaciones para compartir música como Napster o algo que ahora está de rabiosa actualidad, el escuchar música y ver audiovisuales en streaming.

El cuarto de siglo del MP3 ha coincidido con la liberación de las patentes que tenían que ver con este formato de audio, esto es, el formato deja de ser propietario y puede ser utilizado libremente para el desarrollo de aplicaciones.

Ha sido el 23 de abril de 2017 cuando las licencias de MP3 Technicolor para determinadas patentes y software han expirado, a pesar de que el MP3 todavía se utiliza masivamente como formato de audio, especialmente para todo lo que tiene que ver tanto con música como con podcast.

Un desarrollo complicado

Como ya hemos indicado, y aunque nunca le ha hecho mucha gracia que se le adscriba la paternidad del formato MP3, esta es indudablemente del ingeniero industrial alemán, devenido en ingeniero de sonido, Karlheinz Brandenburg.

Él era la cabeza visible del equipo, que con el nombre de Moving Pictures Expert Group (MPEG), inició el proceso para la codificación digital de audio y vídeo en archivos de poco “peso” que son más fáciles de transferir.

A pesar de que llegado un momento el MP3 monopolizó una parte importantísima del espectro de las grabaciones de sonido de cualquier tipo, el desarrollo del estándar no fue fácil, entablando una lucha titánica con las cintas DCC que comprimían el sonido mediante MPEG Audio Layer I (MP1).

¿Cómo empezó todo?

Corría el año 1982 cuando se reúne un equipo, liderado por Karlheinz Brandenburg, para desarrollar lo que más adelante se conocería por MP3. El ingeniero alemán se estaba doctorando cuando su director de tesis le pidió ayuda para patentar un nuevo sistema de transferencia de datos.

El proyecto del tutor de Brandenburg no dejaba de ser descabellado: pretendía patentar un modo en que por las líneas telefónicas analógicas se pudiese transmitir música. Solo fue a partir de 1986 cuando la mejora de la tecnología que utilizaban en la Universidad de Ilmenau – mejores ordenadores y mejor hardware – permitió ciertos avances.

Sin embargo, lo logrado no convencía al que es actualmente profesor de la Universidad de Ilmenau. El principal problema era que se habían conseguido ciertos éxitos con respecto a la transmisión de audio, pero a costa de utilizar un proceso excesivamente estructurado e inflexible.

Se comienza a ver la luz al final de túnel

Corre el año 1988 cuando la Organización Internacional para la Estandarización, ISO en sus siglas en inglés, comienza a desarrollar un proyecto para crear estándares para la codificación de audio.

El grupo es bautizado como Moving Picture Experts Group y desde ISO se delega en ellos la creación de sistemas de audio que puedan ser estandarizados. Durante todo ese año 1986 se desarrollan varios sistemas de codificación de audio.

Inclusive el equipo de MPEG cree que ha dado con un estándar adecuado después de probar un tipo de transferencia de ficheros de audio, hasta que hacen la prueba de codificar la canción Dinner de la compositora californiana Suzanne Vega.

Tras la codificación y posterior descodificación, y aunque la melodía tenía la suficiente calidad, la voz de la cantautora californiana estaba completamente destrozada, por lo que toman la determinación de seguir desarrollando el estándar hasta que el mismo tenga la suficiente calidad.

Entre ese año y 1992, al equipo se suman más expertos y se produce la colaboración con instituciones académicas y empresas privadas del otro lado del Atlántico, como son Jim Johnston, que proviene de AT&T.

Son años en los cuales se prueban diferentes modelos psicoacústicos y de codificación de datos. De hecho, durante ese tiempo el “termómetro” para valorar los avances en los sistemas de codificación se hacían valorando la calidad de transmisión de la voz de Suzanne Vega en su canción Dinner.

Misión cumplida

Con el año 1992 se logra que ISO considere al MP3 como un estándar en la codificación de audio, aunque habrá que esperar un año más hasta que el MPEG 1 Audio Layer III “se vista de largo” con la presentación del formato ante la comunidad tecnológica.

Además, el nuevo estándar de codificación de audio se puede encontrar en tres distintas velocidades de muestreo: 32, 44.1 y 48 kHz. Con el estándar ya aprobado ahora lo único que tiene que hacer la industria, que enseguida adopta el formato, es encontrar clientes que consuman audio en MP3.

Primeros escarceos con la industria

Ese mismo año 1992 la empresa norteamericana Telos Systems se convierte en la pionera con el uso de MPEG Audio Layer III. La empresa de Cleveland comenzó enviando audio en MP3 por líneas RDSI a un estudio de grabación.

Es en el año 1994 cuando se comienza a pergeñar la idea, con reuniones con pesos pesados de la industria tecnológica de Estados Unidos, de convertir el MPEG Layer III en el estándar de audio en internet.

El despegue

En el año 1995 se produce el nacimiento de nuevas velocidades de muestreo del MPEG – 2 Audio Layer III. Estas nuevas velocidades de muestreo son de 16, 22.05 y 24 kHz. Para legos en la materia, las velocidades de muestreo son cada cuánto tiempo se toma una muestra de la señal analógica original.

En estos años, y con la vista ya puesta en lograr que el MP3 se convierta en el estándar de transmisión de audio por internet, es cuando se decide que la extensión del archivo MPG – 2 Audio Layer III reciba el nombre de *.mp3.

Es a partir del año 1995 cuando MP3 se convierte en un estándar de uso corriente por parte de la industria, tanto la musical como la tecnológica. El nuevo modelo de negocio que se plantea se convertirá en poco tiempo en una manera muy rentable de hacer caja con el sonido codificado estándar en internet.

La industria plantea que las herramientas de codificación de MP3 sean caras y solo estén en manos de grandes empresas. Al mismo tiempo se decide que las herramientas de descodificación sean muy baratas o directamente gratuitas.

Aquí es donde entran en juego herramientas que permiten escuchar sonido, fundamentalmente música, en formato MP3. Una de las herramientas pioneras será Winamp, desarrollado por la tecnológica norteamericana Nullsoft.

Winamp de Nullsoft, el primero de muchos

Winamp, un completo programa para escuchar música en MP3, fue programado por el norteamericano Justin Franklin que debido al éxito de esa aplicación y de otras posteriores fundó una pequeña empresa de software a la que bautizó como Nullsoft.

Winamp, por lo menos en su primera etapa, se convierte en una aplicación de freeware y MPEG no emprendió acciones legales contra Nullsoft solo por el hecho de que era una aplicación completamente gratuita.

Para el año 1997 la codificación de audio MPEG se extiende como una plaga bíblica, en el mejor sentido de la palabra, por internet. De hecho, incluso a partir del estándar comienzan a aparecer variaciones adaptadas a los más inverosímiles objetivos.

En estos años el número de reproductores de música no ha hecho si no crecer, por lo que muchas veces hay que seleccionar cuál utilizar, para evitar que las ramas no nos dejen ver el bosque. Para ello nada mejor que la selección que han hecho nuestros compañeros de Andro4All sobre los cinco mejores reproductores para Android.

Inclusive se dieron los primeros casos de piratería: un estudiante australiano compró un caro software de codificación MP3 a una empresa alemana y pagó con el número de una tarjeta de crédito que había sido robada en Singapur.

Acto seguido, colgó íntegro el software de codificación de MP3 en un servidor de una universidad norteamericana para que fuese descargado por todo aquel que quisiera. El estudiante, con un ciertamente macabro sentido del humor, incluyó en la descarga un archivo de texto en el cual se podía leer “este freeware es cortesía de [Karlheinz] Brandenburg”.

Napster: Con la industria discográfica hemos topado, amigo Sancho

Con la generalización del formato de audio MP3 en internet comienza una guerra intestina, que todavía tiene muchos teatros de operaciones, entre la industria discográfica y el MP3: propiedad intelectual, copyright, copias privadas y libre distribución.

La primera versión de Napster surge en el año 1999 y se convierte en un sistema de transferencia de ficheros de P2P – de igual a igual – entre usuarios de internet. Napster se utilizará a partir de ese momento para la compartición de música, mucha de ella codificada en formato MP3.

De hecho, hace bien poco se ha anunciado una nueva actualización de Napster para Windows 10, una actualización que ha recibido un buen número de mejoras tal como te explicamos en Voltaico.

Entre el año 1999 y 2000 un grupo también liderado por Brandeburg buscó métodos seguros y legales para la distribución de música en internet con la vista puesta en un estándar que permitiese, recalcamos que de una manera segura y legal, la interoperabilidad para todos los servicios y reproductores de MP3.

A pesar de que la industria consiguió la victoria legal de cerrar Napster como sistema ilegal de compartición de archivos, han sido otros sistemas de P2P posteriores, como AudioGalaxy o Soulseek, los que siguen permitiendo la transferencia de ficheros en P2P de modo alegal o manifiestamente ilegal, con el considerable dolor de cabeza para la industria del disco en particular y para la audiovisual en general.

En estos 25 años, MP3 se ha convertido en el mejor estándar de compresión de audio que es accesible ya a todo el mundo. A día de hoy casi todos los aparatos con los que podemos escuchar audio soportan este formato.

De hecho, la mayoría de los servicios de transmisión de música como pueda ser Spotify no podrían existir sin el uso del estándar MP3. Algo parecido se puede decir de la venta de canciones por internet, como la que realiza iTunes.

MP3 no es uno, son varios

A pesar de que el formato más extendido es aquel MP3 que se adscribe al estándar ISO, en los últimos años se han desarrollado formatos derivados del mismo, formatos con menor calidad, pero que se basan en el mismo sistema, el muestreo de señal analógica.

Evidentemente cuanto mayor es el tiempo que hay entre muestreo y muestreo menor calidad tiene el sonido, pero estos formatos “en pérdida” todavía tienen la suficiente calidad para determinadas funciones, como son las de transmitir lo más rápidamente secuencias de audio.

Otros formatos de audio: ACC, OGG Vobis, FLAC y APE

El ACC es un formato que en principio tiene mucha más calidad que el formato MP3. Además, es un sistema por el cual no hay que pagar ningún canon por uso de patentes y que ya se ha convertido en el estándar que utiliza Apple, aunque Google en su sistema operativo Android y en su servicio de vídeo YouTube no le va a la zaga.

El formato OGG Vorbis es también profusamente utilizado debido a que permite su uso sin necesidad de pagar los derechos de ninguna patente, las librerías utilizan una licencia BSD y la codificación y descodificación de ficheros se rige por una licencia LGPL.

Otros formatos de datos, como FLAC o Monkey’s Audio (APE) son formatos que permiten escuchar la música sin pérdida de datos. Son unos estándares dirigidos a puristas y sibaritas de la música y que no están muy extendidos.

Hasta aquí una breve historia del MP3. Te animo a que bucees en Voltaico y el resto de los blogs tecnológicos de Difoosion para encontrar más información sobre aspectos más concretos del estándar que todavía seguimos utilizando para escuchar música en internet y que desde la industria se advierte que puede entrar en desuso al haber caducado su patente.

Fuente : GENBETA

Imagen : Chloe Media / m20wc51 / The Dewolfs / William Warby / Listener42 / Jordan Hill School / smoothy shadow / Dano

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