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Retiran la custodia a unos padres a causa de los vídeos de su canal en YouTube

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Nos toca esta vez hacernos eco de un episodio que vuelve a demostrar que las cosas que hacemos en Internet tienen consecuencias en la vida real. El último ejemplo de esta enseñanza tiene como protagonistas a dos padres, Heather y Mike Martin, y su canal de YouTube, un lugar en el que no encontrábamos precisamente los vídeos más educativos.

Cuando decimos que deberías de pensártelo dos veces antes de publicar fotos de tus hijos en Facebook, no lo hacemos a la ligera. Las consecuencias de este tipo de acciones se han dejado notar cuando han ganado popularidad las perrerías que los mencionados padres les realizaban a sus cinco hijos.

¿Un canal con crueldad infantil?

La verdad que el asunto es cuanto menos turbio. Para situarnos, hablamos de un canal de YouTube con más de 760.000 suscriptores, un canal en el que se colgaban habitualmente bromas pesadas que los padres de la familia Martin les realizaban a sus hijos pequeños.

El supuesto reclamo de estos vídeos residía en que a los usuarios les hacía gracia ver a los niños sufrir esas bromas pesadas, pero la cosa cambió cuando el también youtuber Philip DeFranco se enteró de la existencia de dicho canal.

El asunto es aún más rocambolesco, ya que según indican en Engadget, dos de los niños eran adoptados y su madre biológica también llegó a denunciar todo el asunto a través de los comentarios de los vídeos. Pues bien, tras iniciar acciones legales, la cosa se ha saldado con la pérdida de la custodia de los dos niños mencionados y la retirada de la monetización del canal.

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Unos padres arrepentidos

Los padres protagonistas de esta historia, que ya han procedido a borrar los videos del canal, han trasladado a los medios su arrepentimiento con frases como “Hicimos cosas que no deberíamos haber hecho” o “Ha sido la peor semana de nuestra vida y nos hemos dado cuenta de que hemos tomado unas decisiones como padres terribles”.

Nos parece correcto que al menos pidan disculpas y, si es posible, aprendan de su error. Lo que no deja de llamarnos la atención es que hayan necesitado llegar a este punto para darse cuenta de lo incorrecto de la actividad que estaban llevando a cabo con sus hijos como protagonistas.