Salto desde un drone, el nuevo deporte extremo que puede triunfar entre...

Salto desde un drone, el nuevo deporte extremo que puede triunfar entre los más atrevidos

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El ser humano está en una búsqueda continua de los límites tanto de su cuerpo como de su mente. Es por ello que continuamente podemos ver cómo surgen nuevos deportes extremos o atracciones, que suponen un nuevos retos cada vez más extremos en los que comprobar cuáles son nuestros propios límites.

El uso de drones se está popularizando en sectores muy diversos. Desde el reparto de paquetes a domicilio usando este tipo de vehículos voladores, pasando por su uso en las revisiones del alcantarillado de ciudades como Barcelona, hasta su futuro empleo en el transporte de pasajeros.

Los drones se pueden usar para muchas cosas y una empresa letona es consciente de ello. Esta compañía llamada Aerones se dedica desde hace años a usar su flota de drones para todo tipo de tareas y retos que provoquen experiencias nunca antes vividas por sus clientes.

Como ya hemos comentado, hay personas que son completamente adictas a las emociones fuertes. La descarga de adrenalina que pone su corazón y su mente a cien provoca que continuamente busquen nuevas formas de disparar sus niveles de adrenalina.

El nuevo deporte para los adictos a las emociones fuertes

Ahora Aerones ha encontrado una nueva forma de dar uso a sus cuadricópteros. Esta consiste en usarlos para realizar saltos desde una altura de más de 300 metros. En este impresionante vídeo podéis observar cómo ha sido el que la compañía asegura que ha sido el primer salto llevado a cabo por un humano desde un drone.


La persona que ha realizado el salto es el paracaidista Ingus Augstkalns. En el vídeo podemos observar cómo el drone propulsado por 28 hélices, eleva a Augstkalns hasta los 330 metros de altura. Desde esa altura el paracaidista se suelta de su agarre y cae al vacío durante algunos metros, antes de abrir su paracaídas y descender hasta el suelo.

Con la idea de no cansar los brazos de Augstkalns y facilitar el trabajo del drone, el paracaidista se cuelga del dispositivo desde una torre de telecomunicaciones. De esta manera, el trayecto que tiene que aguantar sujeto por sus brazos a un manillar que cuelga del drone es menor y sus brazos no se resiente demasiado.

Así que ya sabes, si eres de esas personas adictas a las grandes emociones y a probar nuevas cosas, este puede ser uno de tus próximos retos, saltar desde un dron y descender en paracaídas. Una actividad pensada para los más atrevidos.