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Esta tecnología triplica la resolución de las pantallas

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En los últimos años, la calidad de las pantallas de los dispositivos electrónicos ha mejorado considerablemente. Cuando llegamos a conseguir la resolución FullHD, parecía muy complicado lograr una mejoría en la calidad de la imagen que fuera realmente perceptible por el ojo humano.

En ese momento llegó el 4K, una tecnología que lograba unas pantallas capaces de lograr una gran calidad de imagen y un brillo mayor que las FullHD. En este punto es muy complicado llevar la resolución de las pantallas un paso más allá. Es cierto que actualmente tenemos pantallas con resolución 5K, pero la diferencia con las 4K es mínima, ya que únicamente ofrecen 1,7 veces más píxeles.

Sin embargo, parece que el objetivo ahora es lograr pantallas capaces de doblarse, enrollarse o curvarse. Hace unos días, os anunciamos que Samsung estaba trabajando ya en una pantalla expandible. De hecho, la semana pasada la compañía coreana presentó la primera pantalla AMOLED expandible del mundo.

No obstante, aunque se está experimentando con el uso de nuevos materiales, conseguir pantallas que ofrezcan una mayor calidad de imagen sigue siendo un objetivos prioritarios de los grandes fabricantes del sector. El avance del que os vamos a hablar hoy puede suponer una revolución en este sentido. Un grupo de investigadores de la Universidad de California Central ha encontrado un método para conseguir más píxeles en pantalla, lo mejor de este descubrimiento es que se basa en un concepto que podemos encontrar en todas las pantallas actuales.

Aprovechar los subpíxeles para aumentar la resolución

Las pantallas actuales están compuestas por píxeles. Cada uno de ellos se encuentra a su vez dividido en tres subpíxeles. Cada subpíxel corresponde a uno de los tres colores del RGB, rojo, verde y azul. Un subpíxel puede controlarse de manera independiente para convertir la luz blanca que se proyecta por detrás, en el color deseado.

Esto se logra cerrando y abriendo cada uno de los subpíxeles al nivel necesario para mostrar el color deseado cuando la luz llegue a nuestros ojos. De modo que, el tamaño de los subpíxeles es lo que determina la resolución final de la pantalla.

Pues bien, este grupo de investigadores se ha centrado en aprovechar estos subpíxeles. Usando una nanoestructura que cambia de forma dependiendo del color que tiene que absorber, han conseguido controlar el color de cada subpíxel de manera individual. Esto les ha permitido provocar que cada píxel este ahora compuesto a su vez por tres píxeles capaces de cambiar de color cuando sea necesario. Cada uno de estos píxeles es capaz de mostrar el rango de color completo de la pantalla.

Pantallas con tres veces más resolución

A efectos prácticos, esto provoca que la resolución de la pantalla se multiplique por tres, ya que contamos con tres veces más píxeles. Además, gracias a esta tecnología también nos encontramos con pantallas con mayor brillo, ya que los subpíxeles ya no se cierran, sino que están siempre encendidos sin importar el color que muestren.

Esto puede suponer una autentica revolución. Sin embargo, los investigadores se enfrentan ahora a dos problemas que deben solucionar. El primero es escalar la tecnología para que funcione con el hardware actual. El segundo supone un problema mayor, solucionar la tasa de refresco de la pantalla, es decir, la velocidad a la que los colores pueden cambiar.

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