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Ingeniería deportiva

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Si existe algo en este mundo aparentemente libre de tecnología es el deporte. Digamos que en su ejercicio, el acto en sí de practicarlo carece de ningún componente externo o mecánico. Sin embargo, últimamente se está debatiendo en medios de comunicación y redes sociales la idoneidad de incluir el factor audiovisual para ayudar a entrenadores y árbitros a que el juego suba un escalón.

Baloncesto digital

Debido a mi afición al baloncesto, puedo hablar con conocimiento de causa del uso de herramientas innovadoras. Desde las pizarras que los entrenadores utilizan en los tiempos muertos, que empiezan a ser digitales como la de este chico de Barcelona. El ordenador es la clave diferenciadora. La posibilidad de ver los partidos de nuevo, la creación de jugadas con programas específicos o la gestión de esfuerzos son las bazas con las que cuentan los staff técnicos.

El rearbitraje, si es que la palabra existe, ya funciona en el baloncesto español desde hace varias temporadas. Aunque su uso es limitado, normalmente a jugadas concretas en finales de partido sobre todo, está muy bien considerado entre la afición y profesionales. Siempre queda tiempo para polémicas, pero ayuda a disfrutar de un juego más justo.

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Fútbol analógico

El fútbol es otro cantar. Quizás sea un deporte demasiado tradicional, tal vez los medios de comunicación prefieran utilizar las jugadas polémicas para su beneficio y no les interese que la tecnología les haga sombra. A pesar de que los métodos de trabajo se hayan modernizado al igual que en baloncesto, no se consigue dar el paso hacia un arbitraje objetivo.

El VAR, que no es servir copas sino un árbitro asistente de vídeo, es la tecnología que se busca implantar en los terrenos de juego. Desde una sala en el estadio varias personas visualizan el partido y, a petición del árbitro, revisan posibles jugadas polémicas. De momento no se llevará a cabo hasta el Mundial de Rusia de 2018, aunque hubo un intento en Brasil 2014. Algunos gobernantes tienen sus intereses puestos en esta tecnología y siguen apostando por ella a pesar de las críticas.

Deporte es deporte

La tecnología no creo que quite ni un ápice de interés al deporte. Es más, le confiere un halo futurista que resulta entretenidísimo. Lo que deberíamos plantearnos es si un abuso de la misma sería saludable para el espectador y los propios jugadores. No olvidemos que el factor humano es lo que confiere a fútbol o baloncesto de la épica propia de las batallas entre persas y espartanos. Y la gloria está reservada a los que luchan por ella, sin Wi-Fi ni GPS.

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