El drone más pequeño del planeta es esta libélula

El drone más pequeño del planeta es esta libélula

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Los drones son ya parte de nuestra vida. En un principio, estos dispositivos volares se entendieron como un juguete tecnológico. Sin embargo, los drones han demostrado que sus usos van mucho más allá de un simple elemento para el ocio o un juguete para los niños.

Conforme esta tecnología ha ido avanzando, sus usos se han ampliado. Ya tenemos drones capaces de entregar paquetes a sus destinatarios en un tiempo record. También encontramos drones que son utilizados para revisar el alcantarillado de grandes ciudades como Barcelona. De esta manera se consigue acceder a lugares donde el ser humano no puede llegar.

Los drones también están evolucionando en otro sentido. Estos dispositivos voladores cada vez son más pequeños, por lo que pueden ser usados para entrar en espacios diminutos. Esta reducción en el tamaño también permitiría la creación de drones capaces de sustituir a las abejas al más puro estilo de la serie de Netflix Black Mirror.

El dron más pequeño del mundo es una libélula

Siguiendo esta línea, un grupo de ingenieros de Charles Stark Draper Laboratory con ayuda del Howard Hughes Medial Institute, han logrado un hito realmente increíble. Estos investigadores han logrado unir una pequeña cámara en miniatura a una libélula. De esta manera han logrado crear el que es en estos momentos el drone más pequeño del mundo.

Esta tecnología ha sido bautizada con el nombre de DragonflEye, una mezcla entre las palabras inglesas dragonfly (libélula) y eye (ojo).

Muchos os preguntareis cómo es posible lograr esto. El proceso para conseguirlo es bastante complejo, ya que es necesario modificar genéticamente las libélulas con unas neuronas de control. Estos insectos poseen unas neuronas especiales que se encuentran en su médula espinal.

Echa un vistazo a | DragonflEye, un dron que podría combatir e incluso salvar vidas

Dichas neuronas reaccionan a ciertos impulsos luminosos. Estas neuronas deben ser modificadas para que puedan volar y, al mismo tiempo, indicarles la dirección en la que tienen que hacerlo, mientras graban todo en vídeo.


Además, estas libélulas portan unas pequeñas placas solares que les permiten recargar el equipo que llevan incorporado. Este hecho permite que no tengan que llevar una batería, algo que les dificultaría sumamente el vuelo.

Un gadget muy útil para acceder a lugares recónditos

Sus creadores tienen un objetivo muy claro, utilizarlas para acceder a lugares a los que un dron tradicional no puede acceder o sitios peligrosos para el ser humano. De esta manera, incorporando una serie de sensores podrían recoger datos de mucha utilidad en numerosos estudios científicos.