Drones: no pilotas porque no quieres

Drones: no pilotas porque no quieres

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Hasta hace poco solo veíamos drones en televisión, se nos presentaban como enormes estructuras metálicas con cierto parecido a un avión, bombardeando objetivos en tierra para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Con el tiempo, los drones se han democratizado y se han hecho más accesibles: no pesan ya como un Predator B, más de dos toneladas, ni pueden transportar armamento hasta llegar a los 1.760 kilos de carga, y mucho menos pueden estar 30 horas de servicio.

Con el paso de los años, se han desarrollado drones para actividades no necesariamente bélicas, como puedan ser grabar imágenes, labores de rescate o lucha contra incendios.

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De hecho, recientemente hemos leído en Voltaico, que el Ayuntamiento de Barcelona va a utilizar drones para la revisón del alcantarillado de esa ciudad catalana. Pero, la historia de los drones, es, ante todo, una historia de la aviación, a pesar de que, la principal ventaja de los drones, es que no necesitan tener tripulantes.

Esta ausencia de piloto «in situ», hace esenciales a los drones, en cometidos donde la vida del piloto puede peligrar, como son escenarios bélicos, de emergencias o de extinción de incendios.

La historia de los drones es la historia de la aviación

El hombre, desde la antigüedad, siempre ha querido volar. Quizás las primeras pruebas de esa ansia, la encontramos en el mito de Ícaro.

Un joven griego, para escapar de la Isla de Creta, se equipa de unas alas, pero por su ambición de llegar al sol, la cera de las alas se derrite, se estrella y fallece.

Del globo al dirigible

De ahí, y pasando por las primeras máquinas voladoras de Leonardo Da Vinci, tenemos que esperar hasta el 15 de octubre de 1783, para poder ser testigos del primer vuelo de un globo, tripulado por los hermanos Montgolfier. Pasaban dos años del meridiano del siglo XIX, cuando el ingeniero Henri Giffard inventa el dirigible, que a diferencia el globo aerostático, sí era posible dirigir a un destino, utilizando un timón y motores.

El dirigible se sustentaba con helio, un gas que es menos denso del oxígeno, lo que permitía que el artefacto se elevase de una manera «natural», sin necesidad de calentar el aire dentro de la campana.

Los primeros planeadores

Con posterioridad, aparecerían los planeadores, que reinarían durante el siglo XIX. El primer vuelo tripulado que se realizó, lo protagonizó un discípulo de George Cayley, en la localidad británica de Brompton.

George Cayley fue quien formuló las primeras leyes de la aerodinámica, y se le considera como el fundador de esa ciencia física, aunque sus estudios se quedaron, en su mayor parte, en un plano teórico.

El vuelo del primer planeador moderno, se produce en 28 de agosto de 1883, pilotado por John Joseph Montgomery, que también había diseñado el aeroplano. El primer vuelo de un planeador en el siglo XX, tendrá que esperar al año 1902, con un vuelo de 10 kilómetros. El planeador – denominado número 22 – voló en la isla neoyorquina de Long Island.

Vuelo a motor

Aquí tenemos que hablar de los hermanos Wright, que son los primeros diseñadores y pilotos de un avión a motor, que logra los primeros éxitos, en competencia directa con el aeroplano del brasileño Alberto Santos Dumont.

Las dos guerras mundiales harán mucho a favor del desarrollo de la aviación, y será ese uso militar de los aviones con motor, lo que desatará la competencia entre los países para tener los cazas y bombarderos más modernos, más rápidos y más resistentes.

En la actualidad, se ha logrado el siguiente paso, esto es, volar aviones no tripulados, más conocidos como drones. Un dron no se diferencia en gran medida de un avión convencional, tanto nivel de diseño como de pilotaje.

La única diferencia es que es un aparato no tripulado, por lo que en caso de accidente, el piloto no recibe ningún daño.

Drones de uso militar, los primeros

Los ejércitos de una gran cantidad de países, vieron pronto la versatilidad de los drones en escenarios bélicos.

Lo que en un primer momento eran solo pequeños aviones, utilizados en labores de reconocimiento, se han convertido en verdaderos aviones no tripulados y de gran envergadura.

Además, muchos de estos drones de uso militar, tienen capacidad de portar armamento, como se ha podido ver en los últimos conflictos bélicos, en Irak y Afganistán. Son aviones, como el Global Hawk norteamericano, que llegan a pesar 15 toneladas, tienen unas dimensiones imponentes, y se utilizan para misiones de observación e inteligencia electrónica.

Se ha llegado inclusive a proponer dotar al Global Hawk con un propulsor nuclear, por lo que, en esas circunstancias, el dron, teóricamente, podría estar permanentemente en el aire.

También existen otro tipo de drones, como el Predator MQ-9 Reaper, que pueden intervenir en teatros de operaciones como lo haría un cazabombardero.

El Predator MQ-9 Reaper, cuenta con la posibilidad de transportar casi 1.800 kilogramos de diversos tipos de armas, especialmente misiles, que tienen una gran precisión.

Las últimas investigaciones del uso militar de drones, dirigidos desde el DARPA, pasan por construir drones desechables, es decir, después de haber realizado su misión no volverán a la base. Su principal uso sería enviar medicamentos a unidades en combate.

Pilotar un dron en España ¿Cómo y dónde?

Dejando de lado la introducción histórica que hemos realizado, y que nos sitúa en las últimas tendencias, en cuanto a la situación de los drones, vayamos a algo más práctico: ¿Cómo se puede pilotar un dron en España?

Antes de nada, avisamos de que aquí vamos a reflejar como podemos pilotar un dron en un contexto civil, un uso que en pocos años ha tenido que regularse, debido a la gran oferta de drones – los hay desde 100 euros -, que han «invadido» el territorio nacional.

Las aplicaciones de los drones, que vivirán su revolución de aquí a pocos años, son inmensas: desde grabaciones de audio / video de las más variadas actividades – conciertos, naturaleza, control de bañistas – hasta otras más específicas, como control de fronteras.

Legislación española y europea en el uso de drones

El desarrollo de la legislación sobre uso de drones, tanto española como europea, ha pecado, hasta ahora, de una cierta lentitud, o dicho de otro modo, el desarrollo del sector ha tomado con el pie cambiado a los parlamentos, tanto al español como el europeo.

La primera regulación de drones en España data de 2014, concretamente del Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, el cual regula el uso de drones de menos de 150 kilogramos de peso.

La regulación establece tres tipos de drones: de hasta 25 kilogramos de peso al despegue, de 25 a 150 kilogramos y de más de 150 kilogramos. Mientras que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) es la encargada del control de drones, de hasta 150 kilogramos de peso, cuando se supera ese tonelaje, entra como regulador la Agencia Europea de Seguridad Aérea.

De cualquier modo, debemos decir que la normativa anterior, solo es de aplicación cuando se hace un uso profesional de los drones. Para usos de otro tipo, lo único que existe son unas recomendaciones, de la citada Agencia Europea de Seguridad Aérea.

Drones para uso no profesional

El uso lúdico de los drones es algo que, ya podemos percibir en determinados lugares de esparcimiento, y que pronto se generalizará, a medida que el precio de los aparatos vaya haciéndose más accesible.

Actualmente, se está desarrollando un incipiente deporte, que pasa por organizar carreras de drones. De la misma manera que hay carreras de Fórmula I o de aviones de aeromodelismo, ahora llegan las carreras de estos «aviones» no tripulados.

En este caso, para el de uso lúdico de un dron, al menos por el momento, no necesitamos siquiera registrarlo ante Aviación Civil. Y como ya hemos indicado, no existe todavía una regulación que ordene su uso, aunque si existen unas recomendaciones. En cuanto la fase de día cuando se pueden «volar» drones, se recomienda que sea con luz diurna, y en condiciones de visibilidad suficientes, para tener controlado el dron en todo momento.

Solo se puede «volar» el dron en lugares destinados para ello, y no superar los 120 metros de altura. Por ello, queda prohibido realizar vuelos en zonas urbanas, sobre infraestructuras críticas, o lugares donde vuelen a baja cota otras aeronaves.

El no seguir esas indicaciones, está sancionado con multa de hasta 225.000 euros, sin eludir las posibles responsabilidades penales. De cualquier modo, los pilotos de drones lúdicos, también tienen una responsabilidad civil frente a terceros.

En cuanto al precio de los drones, se han rebajado mucho, producto de los mayores volúmenes de ventas. En estos momentos, ya es posible encontrar drones de propósito lúdico por poco más de 200 euros, como en estas ofertas veraniegas de TomTop.

Uso profesional de drones

Legalmente, la regulación de los drones para uso profesional, está legislada en España por el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia.

Entre los usos profesionales que se pueden dar a un dron se encuentran:

  1. Investigación y desarrollo.
  2. Fumigación de cultivos y extinción de incendios.
  3. Vigilancia área de varios tipos y grabaciones de cine y televisión.
  4. Operaciones de búsqueda y salvamento.

AESA obliga el registro de drones de más de 25 kilogramos en despegue, a la tenencia de su propia matrícula de aeronave, y a la existencia de un certificado de como el dron tiene las suficientes características técnicas como para volar.

Los drones de uso profesional, solo pueden volar fuera de aglomeraciones humanas y solo en zonas que no tengan el espacio aéreo restringido. La principal novedad es que este tipo de drones, pueden volar fuera del alcance visual del piloto.

Además, el artefacto volador, tiene que estar siempre dentro del alcance del radiocontrol del piloto, y tampoco pueden volar por encima de los 120 metros o 400 pies de altura. Por otro lado, el dron tiene que emitir, durante su vuelo, una señal NOTAM, que indique su ubicación, al resto de las aeronaves que están en vuelo.

Por otro lado, los drones de uso profesional tienen que presentar un plan de vuelo ante las autoridades aeronáuticas y, además, el piloto tiene que tener la habilitación de piloto de drones.

Condiciones para ser piloto de drones

A resulta de la gran oferta que ya hay en España, sobre este tipo de aeronaves, también han aparecido una gran cantidad de centros de vuelo, donde los futuros pilotos pueden formarse.

Antes que nada, asegúrate que la escuela de vuelo donde vas a formarte, tiene el certificado ATO, esto es, está certificada para impartir esos cursos por la Agencia Estatal de Seguridad Área (AESA).

Para lograr el título de piloto de drones, tendrás que enfrentarte con un examen teórico – después de sesenta horas de formación -, un examen práctico – después de 4 horas de vuelo –, y lograr un certificado médico de clase 2. Existen dos tipos de cursos: el básico (VLOS) y el avanzado (BVLOS). Mientras que el primero, te permite volar drones que tengas a la vista, con el segundo puedes volar drones fuera de la visual.

La habilitación de vuelo la logra el piloto, para un modelo determinado de dron. Lo interesante es, por tanto, buscar escuelas de vuelo que te puedan habilitar como piloto de un buen número de modelos de dron.

Por el momento, y aunque se comienzan a generalizar los centros, donde la enseñanza se imparte online, por el momento, recomendamos, mejor, una formación presencial. El temario del que te examinarás, es similar al de piloto de avioneta, es decir, un temario bastante nutrido. Por lo general, son necesarias entre 3 y 5 semanas para poder asimilar el currículo a estudiar.

En el caso de que ya seas piloto de avioneta o comercial, solo necesitarás aprobar el examen práctico de vuelo de drones, no habiendo necesidad de presentarse al examen teórico, que se da por convalidado.

Aunque en el mercado, hay una amplia oferta de precios, aquí os damos unas orientaciones: la formación teórica online, suele costar alrededor de 500 euros, mientras que si es presencial, suele ascender a 1.200 euros. En cuanto a las prácticas de vuelo, el precio del examen práctico asciende a los 300 euros, mientras que el certificado médico de clase 2 tiene un coste de 120 euros.

¿Quieres ser piloto de drones? ¿Ves en ello una salida laboral, o solo un hobby? Aprende más sobre los drones y su universo en Voltaico y en el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: Wikipedia / El Periódico / El Confidencial / Hipertextual / Drone Spain

Imagen: U.S. Air Force / U.S. Departament of Defense / Paul Dunleavy / Florida Keys / Armin Flickr / Arapaoa Moffat / Wikimedia Commons / Sam Beebe / Pixabay / Steve Jurtveson / arbitragery / Nagarjun Kandukuru / Development Seed / Bit Boy / Alberto G. / FuFu Wolf

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