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La nostalgia vende los videojuegos sin necesidad de publicidad

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La nostalgia es un arma de doble filo. Sirve para idealizar el pasado y para desprestigiar el presente. En los tiempos del 4k, de los juegos online, de la calidad de imagen mejorando cada día, vuelven a despuntar las ventas de productos de los años ochenta y noventa.

Ha sido noticia recientemente el anuncio de Nintendo de sacar en septiembre la consola llamada Super Nintendo Classic Edition. Una consola sin Wi-Fi, sin versiones online y con juegos de 16 bits como Super Mario Kart, Street Fighter o Donkey Kong Country. Pero también ha vivido su vuelta la Mega Drive e incluso te puedes comprar tu propia máquina arcade, como las que había en los bares.

El choque generacional a través del consumo

Videojuegos pixelados en plena era del Full HD. ¿A qué se deben estos regresos? En un mundo sin identidad, el pasado empieza a verse como un lugar al que volver en valores y en objetivos. Las consolas de última generación salen al mercado por 400 o 500 euros, cada videojuego en su estreno ronda los 70 dólares… y los jóvenes -no conocedores, por una cuestión natural, de otra cosa- consumen con agrado este nuevo mundo. Pero las generaciones de los ochenta y noventa no se siente a gusto en este nuevo mercado.

Como dice Chomsky, los esclavos han sido sustituidos por consumidores, y el capitalismo ha sido capaz de adaptar su mercado a cualquiera, casi de manera personalizada. Quieras el juego que quieras, del modo que quieras y de la temática que quieras, lo tendrás.

La falta de originalidad contra un pasado excitante

Los videojuegos, al igual que el mundo del cine, de la música o de las series, está viviendo su propia etapa de re-descubrir su pasado reciente, con enormes beneficios económicos. Y en parte, se debe a esa vieja creencia que tenemos los humanos de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.

Además, el consumismo desproporcionado que se vive ahora, consigue que al pensar en hace algunos años, los imaginemos con calma, con reposo… Un factor más a favor del pasado. No es tampoco ningún descubrimiento que, con la llegada de Internet a los videojuegos, sus tramas, argumentos e incluso temáticas, han sido homogeneizadas en el peor de los sentidos.

La nostalgia hecha negocio

El debate entre generaciones que siempre se había limitado a las sobremesas de las comidas, ahora se ha trasladado a los centros comerciales. Las empresas se han dado cuenta de que el pasado y la añoranza del tiempo que no vuelve es un negocio muy lucrativo.

La nostalgia siempre aumenta en tiempos de crisis, y el verdadero problema llega cuando incluso los que no han vivido esas épocas, las añoran como si fuesen suyas.

¿Estás de acuerdo en que vivimos un exceso de nostalgia?

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