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Piratería en internet: ¿robarías un bolso?

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Robar un bolso es algo sobre lo que nadie, en su sano juicio, duda que se trata de un delito. Es un robo o un hurto, moralmente y penalmente sancionado por las leyes.

Pero, ante la misma pregunta – ¿es un robo o un hurto? –, sí el objeto de delito es un contenido digital – contenido audiovisual, música o programas informáticos –, entramos en el terreno de la laxitud, al menos moral.

A pesar de que importantes compañías de contenidos como Netflix y otras 29 han creado una alianza contra la piratería, la realidad es, hoy por hoy, que ese fenómeno delictivo sigue extendiéndose como una mancha de aceite sobre el océano.

España, a la cabeza de Europa en todo lo que tiene que ver con descargas ilegales en la red de redes, es un país donde entre amplias capas de la población – especialmente entre los denominados «millennials» –, se considera que el consumo gratuito de contenidos en internet es legítimo.

Queda establecido, en el inconsciente colectivo, que todo lo que uno puede conseguir en internet, aunque los métodos sean manifiestamente fraudulentos, tiene que ser gratis.

Muchos, por omisión, otros por desconocimiento, no tienen en cuenta que cualquier tipo de obra, en internet sobre todo música y películas, está protegida por la Ley de Propiedad Intelectual.

Derechos de autor

En estos casos, desde la mafia organizada que trafica con contenidos, hasta el particular que «baja» algún tipo de obra sujeta a pago de royalties – libro electrónico o película – desde internet, lo que se está produciendo es una vulneración de las leyes que nos gobiernan.

Ese usufructo, que todos los creadores tienen blindado por ley, es lo que le permite a un escritor, un músico o un desarrollador de aplicaciones, pagar las facturas y llegar a fin de mes. Sobre todo si se trata de un creador – la mayoría – no consolidado.

Podemos definir el Copyright como, un conjunto de normas jurídicas y principios, que salvaguardan los derechos morales y patrimoniales de los autores de cualquier tipo de obra: literaria, artística, musical, científica o didáctica.

El derecho a la propia obra es consustancial a la creación, y el precedente más remoto que podemos encontrar, sobre el reconocimiento a los autores por sus obras, proviene de Irlanda, de un libro bautizado como Cathach, una copia al gaélico del Libro de los Salmos.

Pero el derecho al usufructo de la propia creación, traducido en el Copyright, vigente actualmente en la mayor parte de los sistemas jurídicos, nos lleva al año 1790 y a los Estados Unidos de América.

Fue allí donde se dictó la Copyright Act, que protegía a los autores de mapas, cartas de navegación y libros durante un periodo de 14 años, que posteriormente se amplió a 21.

Para poder ejercer la propiedad sobre la creación, no es necesario registrar las obras, ya que esos derechos nacen desde el momento en el cual se produce la creación, ya sea esta literaria, académica, musical o de cualquier otro tipo.

En el año 2013, en una de las pocas normas legales gestadas en Europa, Finlandia promulgó una Ley de Copyright cuyo articulado estaba formado por iniciativas de los propios ciudadanos finlandeses, que posteriormente fueron sancionadas por el propio cuerpo electoral finlandés.

Los derechos de autor en España

En estos momentos, y en España, la creación está protegida por la Ley de la Propiedad Intelectual, que establece que los derechos de explotación de la obra se extienden durante 70 años, a partir de la fecha del óbito del autor.

Esta ley también permite el derecho a la copia privada, esto es, la posibilidad de que el adquiriente de una obra de cualquier tipo – sobre todo música y películas – pueda hacer una copia de la misma, para su uso privado y con fines de respaldo.

Además, se establece el llamado canon digital, aplicable a algunos de los instrumentos que se pueden utilizar para realizar esas copias privadas, desde el soporte (CD, DVD), a cámaras de vídeo y fotográficas. El propietario de la creación artística o literaria, adquiere una serie de derechos sobre las obras. Entre ellos, cabe citar la reproducción de la obra, la publicación de obras derivadas de la misma o la distribución de las copias, tanto de obras derivadas, como no derivadas.

Los principales derechos de los creadores, se pueden agrupar en: derechos de índole moral, derechos patrimoniales y derechos conexos. Estos últimos protegen a aquellas personas distintas al autor, como intérpretes o traductores de la obra.

La piratería en datos

En España, uno de los países europeos donde mayor incidencia tiene el tráfico ilegal de música y videojuegos, los datos son escandalosos: se calcula que, el 87% de los contenidos que se consumen en internet, se hace de una manera ilegal.

Con esos datos, la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos estiman que, producto del contrabando de material sujeto a Copyright, dejaron de ingresar 1.700 millones de euros en el año 2015, último año del que se tienen datos.

Las cifras provienen de un estudio, no existe otro más reciente, que hace dos años realizó la consultora GFK, y que muestra unas magnitudes preocupantes.

Además, a cada año que pasa, aparecen nuevas formas de consumo ilegal de contenidos. A las tradicionales de música, videojuegos y películas, se ha unido un nuevo filón para los piratas informáticos: las retransmisiones de partidos de fútbol en streaming. Otra de las áreas que se resiente, con el no pago por disfrute de productos culturales, es el empleo, tanto por los puestos de trabajo que destruye, como los que impide crear, en unos sectores, como el audiovisual o el de las tecnologías de información, que cuentan con muchos consumidores, y que podrían ser muy rentables.

La Coalición de Creadores estima que, si todo el mundo pagase por los productos digitales, se podrían crear casi 22.000 puestos de trabajo directos, y hasta 100.000 empleos indirectos.

La industria de los contenidos, como el resto de sectores productivos, también paga impuestos, por lo que se hurtan de parte de ellos a las arcas públicas por el contrabando de películas, videojuegos y libros electrónicos: se estima ese robo en 337 millones de euros, solo en recaudación de IVA, en el pasado ejercicio fiscal.

En el caso de los puestos de trabajo que se pierden, por en no pago del uso de las obras, se estima en 162 millones de euros la minusvalía que sufre la Seguridad Social en las cotizaciones.

Cruzada contra la piratería

En el ámbito europeo, España es uno de los países más interesados en poner freno al pirateo de contenidos en internet y a todas sus derivadas, como pueda ser, inclusive, el «top manta».

El propio ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, está liderando la «cruzada» para poner coto a las violaciones de la propiedad intelectual que se producen en la red de redes.

El Gobierno Español es consciente que, ante un problema transnacional – internet es accesible desde los cinco continentes –, es necesario dar también una respuesta multilateral, y nada mejor que la Unión Europea para liderar esa lucha. Poco a poco, desde la Unión Europea, se comienzan a dar pequeños pasos de cara a poner coto al disfrute de contenidos ilegales. De hecho, desde el 9 de junio, la Unión Europea controla los contenidos que, desde territorio europeo, se suben a internet

A pesar de que la Administración, la judicatura y los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado españoles, procuran «hacer los deberes», España es consciente que un país solo no puede enfrentarse a un problema de tal magnitud.

Por ello, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy, emplaza a la Unión Europea para que gestione un “sistema coercitivo, eficaz y equilibrado” que impida el menoscabo, para los ingresos de los creadores y para la Hacienda Pública, que provocan estos delincuentes que operan en internet.

España lleva años cerrando webs de descargas

Entre las medidas que ha tomado el Gobierno de España, en su cruzada contra la descarga ilegal de contenidos, se encuentra la creación del Comisión de la Propiedad Intelectual.

En solo un lustro en activo, la citada Comisión, y en concreto su sección segunda, ha cerrado un total de 14 webs de descarga de contenidos ilegales, que operaban desde España.

Además, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se ha remitido a la Comisión una recomendación de investigación y seguimiento de otros 128 sitios web, que podrían estar vulnerando la ley, ya que permiten las descargas ilegales de contenidos.

Sin embargo, para incoar una sanción, es necesario actuar conforme a Derecho, por lo que muchas veces, las webs de descarga ilegal de contenidos, bordean la legalidad en su actuación y, en ocasiones, se sirven de los vacíos legales para poder seguir lucrándose con el «trapicheo» de artefactos culturales.

Copyleft, alternativa al Copyright

De cualquier modo, como no es oro todo lo que reluce, también existen colectivos que acusan a la industria y a los creadores de lucrarse en exceso, por el precio que tienen las obras licenciadas, ya sean estas artísticas, literarias o de cualquier otro tipo.

Desde esos sectores, se acusa al restrictivo Copyright, de impedir que los productos artísticos, musicales y literarios lleguen al conjunto de la población, para lo cual, aducen, sería necesario superar el concepto de Copyright.

Y en estas nació el Copyleft, que en castellano se ha traducido como «sin derecho de copia» o «sin derecho de autor», que, en síntesis, significa la capacidad para realizar copias de una obra artística, a veces sin la obligación de pagar derechos. Históricamente, el Copyleft nace ligado a las comunidades de software libre, un movimiento que lideró, durante muchos años, el norteamericano Richard Stallman, y que ha tenido un éxito incuestionable, al menos en la industria del software.

Lo que en un primer momento se ciñó a la industria del software, poco a poco ha ido permeando otros sectores, sobre todo los que tienen que ver con la creatividad y la creación, desde obras literarias, bancos de imágenes o inclusive el software libre.

Creative Commons, uno de los Copyleft de más éxito

En el caso de las licencias Creative Commons, que surgieron hace diez años, se trata de un tipo de Copyleft que no se enfrenta frontalmente al Copyright, lo cual no significa que no rente beneficios.

De hecho, y en una decisión histórica, el Estado de California ha decidido que los libros escolares de los alumnos preuniversitarios sean licenciados bajo el Copyleft Creative Commons, como una manera de hacer gratuitos los textos que los alumnos californianos tienen que utilizar para el estudio.

En contra de lo que se cree, las licencias Creative Commons si pueden lograr el lucro del autor que las utiliza, aunque en este caso, estamos hablando de métodos indirectos, para lograr que la creación pueda rentar dividendos.

Lo que principalmente permiten las licencias Creative Commons, es una mayor difusión de las obras que están licenciadas con este método, y aunque en determinadas ocasiones, sí permiten la gratuidad de la obra, en otras ocasiones no.

Una nueva forma de negocio

En cierto modo, la evolución hacia licencias CC (Creative Commons), obedece a un nuevo modelo de negocio que vive la creación, sobre todo de contenidos ligados a internet, productos fonográficos y a las tecnologías de la información.

En estos momentos, en los cuales, como os contamos en este artículo, la transmisión fraudulenta de contenidos campa por sus respetos, el éxito de los creadores se basa en la difusión de sus obras; cuanto mayor sea esa difusión, mayores serán los beneficios.

Un grupo musical o un escritor pueden ver cómo, difundir sus creaciones con licencias CC, redunda en una menor cantidad de ingresos directos, pero puede aumentar los indirectos. En el caso concreto de los escritores, la máxima difusión de sus libros, les puede permitir ser del gusto de lectores y, ser el inicio de una fulgurante carrera como conferenciantes de éxito, cobrando un buen caché por cada simposio.

Del mismo modo, un grupo musical, cuyos discos son licenciados con CC, puede lograr un impacto mediático grandísimo, que le permita hacer giras de cientos de conciertos; y los conciertos si se cobran.

Las licencias Creative Commons en el negocio editorial

De hecho, y orientado al mercado editorial, España está en la vanguardia, con editoriales como Traficantes de Sueños, en la que todos los libros publicados lo hacen utilizando licencias CC.

En el caso de la literatura – y permitidme que me extienda, porque me dedico a escribir –, desde el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), explican que los autores pueden acabar perdiendo el control de su obra, si se habitúan a utilizar licencias CC para sus creaciones literarias.

Inclusive, hay editores que, aunque licencian los volúmenes que publican con Creative Commons, establecen un canon anual que permite la descarga de un número determinado de títulos, una nueva propuesta que empieza a tener calado entre los lectores. Al mismo tiempo, no hay que olvidar que, cuando se produce la descarga del libro, se la puede acompañar con una invitación para donar algo al autor.

Entre los títulos que ahora se pueden encontrar, y descargar algunas de ellas, licenciadas bajo CC, se encuentran Acceso no Autorizado, de Belén Copegui, Espía de Dios, de Juan Gómez Jurado, todas las obras desde 2003 del escritor de ciencia ficción Cory Doctorow y La crisis que viene.

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¿Consideras que la piratería en la red es un tema controvertido? Deja tus opiniones y comentarios sobre la descarga ilegal de contenidos. Si deseas saber mucho más sobre este tema no dudes en buscar en Voltaico y en el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: Wikipedia / Ministerio de Cultura, Educación y Deporte / La Vanguardia / Europa Press / Público

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