Viaje al nacimiento de la imaginación

Viaje al nacimiento de la imaginación

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Seguro que al leer un artículo sobre tecnología no esperas encontrarte a un señor que, de haber bebido una pócima mágica y seguir vivo, tendría la friolera de 156 años. Sí, la innovación no es sólo cosa de nuestros tiempos. Tenemos un sensacional legado que sobrevive al paso de los años. Hace más de un siglo, ocurrió un hito tan impresionante que la gente huía despavorida.

El nacimiento del cine

Y digo bien, despavorida. Una de las primeras películas en mostrar la tecnología cinematográfica fue Llegada del tren a la estación de La Ciotat. El impacto fue sensacional. Los espectadores se alejaban de la pantalla porque daba la impresión que el tren acabaría arrollándoles. La magia del cine se iniciaba. En concreto, la primera película proyectada de manera comercial, que valía 1 franco, en un cine fue Salida de los obreros de la fábrica.

El cinematógrafo, invento de los hermanos Lumière, era un artilugio que permitía tanto grabar como proyectar imágenes en movimiento. Meliès quiso comprarlo, pero el padre de los hermanos declinó la oferta por considerar el aparato algo sin trascendencia. Más tarde adquirió un invento similar a Robert W. Paul y comenzó su ascenso a la divinidad de la ciencia ficción.

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La magia del séptimo arte

La tecnología detrás de sus películas más importantes, como ‘Viaje a la luna’, era sofisticada para la época. Su famoso stop trick, un truco donde paraba unos instantes la grabación para continuar después, es un referente en la industria. Algo que sucedió de casualidad, mientras Georges desatascaba la cinta de la primitiva cámara, el tráfico que estaba grabando siguió su ritmo, permitiendo convertir un carruaje en un coche fúnebre.

La sobreimpresión de elementos fue otra de sus señas de identidad. Lo conseguía realizando una exposición múltiple al negativo del cinematógrafo, o su versión no oficial. Con ello conseguía apariciones o desapariciones de personajes de manera mágica y misteriosa. Además, su incansable mente no paraba de crear, por ejemplo, escenarios y complejos mecanismos automáticos para dar teatralidad a sus obras.

Soñar siempre ha sido gratis

Quizás hoy en día nos sigamos embelesando con los efectos especiales y las maravillas que el cine nos enseña, pero hay que tener en cuenta que en el momento del nacimiento de este arte, cada efecto irreal era algo que explotaba las mentes de aquellos primigenios espectadores. Conocer los orígenes de un arte es conocer el origen de nuestra imaginación. Y tenemos imaginación hasta el infinito.

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