Videollamada con mamá

Videollamada con mamá

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Ante todo, que quede claro que este no es un ataque a las madres del mundo. De hecho, es todo lo contrario, una oda a su naturalidad para con sus hijos. A su capacidad de no dejar de asombrarnos. A su forma de entender la tecnología, ya que antes de nacer nosotros, ellas manejaban ollas a presión potentes como bombas atómicas.

Disparidad temporal

Es curioso notar cómo las décadas van formando estratos sociales. Me refiero a distinciones de clases por el simple hecho de no haber nacido con un chip bajo el brazo. Son estas diferencias, que el paso del tiempo provoca, las que nos etiquetan durante nuestra vida. La generación que vivió una dictadura, no tan alejada en el tiempo como pudiera parecer, convivió con el inicio y explosión tecnológica en este país.

Resulta difícil ponerse en la piel de otra persona. Imagínate, aunque cueste, que tuvieses que aprender de cero el uso de un teléfono móvil. Gestos tan habituales como deslizar el dedo por la pantalla, tomar una fotografía o descargar una aplicación, cuidado con las estafas, serían imposibles sin un conocimiento previo. Aunque las personas de avanzada edad ya disponen de teléfonos adaptados a ellos.

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Escribiendo

Aquí entramos en el terreno de las madres. Sus destrezas a la hora de cocinar son inversamente proporcionales, en casi todos los casos, a su capacidad para gestionar dispositivos electrónicos. Las tenemos infiltradas, eso sí, en muchas de nuestras redes sociales. WhatsApp es su reino para conocer cómo va tu día a día. Estoy seguro que la tuya también se pasa horas con el mensaje ‘Escribiendo…’ mientras tu pelo crece, se vuelve canoso y la ciudad se marchita esperando una respuesta.

El terreno de las videollamadas es su talón de Aquiles. Conectar y recibir un primer plano desde abajo, con la cabeza de tu querida progenitora saliendo de la pantalla, es el primer signo de que algo no va bien. Gritan, hablan a la pantalla en lugar de a la cámara y se colocan el móvil en la oreja a modo de llamada convencional para que veas lo limpios que tienen los oídos.

La gracia maternal

La tecnología sí, repito sí, está hecha para todos. La palabra clave es tener paciencia. Nadie nace sabiendo. También es verdad que son situaciones graciosas y que hay que echarle humor a la vida, como sal a una ensalada bien aliñada. Pasa más tiempo con tu madre, ya sea explorando las bondades de la tecnología o cocinando unas croquetas de jamón. Madre no hay más que una y suele mandarte fotos de comida por WhatsApp.