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Nada como la fotografía analógica

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¿Existía la vida antes de la fotografía digital? Pues sí, y se llamaba fotografía analógica. Muchos todavía recordamos como las máquinas de fotos eran un conjunto, muchas veces pesado, de engranajes mecánicos y ópticos.

También nos acordamos de cuando teníamos que esperar días para ver el resultado de nuestras fotografías, y cuando la fotografía hacía necesarias grandes dotes de paciencia.

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Esa paciencia, era necesaria para preparar bien la foto – encuadre, luz, velocidad de obturación – , dado que una vez hecha la fotografía no había vuelta atrás. A pesar de que, en estos momentos, la primacía de la fotografía digital es incuestionable, entre otras cosas es más barata y más cómoda, de un tiempo a esta parte la fotografía analógica resurge.

Son sobre todo los fotógrafos profesionales, los que vuelven a impulsar el sector de la fotografía analógica, ya que, como explicaremos más adelante en este artículo, tiene muchas ventajas con respecto a la fotografía digital.

Dentro de la recuperación de lo analógico, se encuadra la cámara Instax Square, de FujiFilm, que combina fotografía digital y analógica.

Una fotografía con carisma

Una de las razones que aducen, los que gustan de la fotografía analógica, es que las fotos facturadas de ese modo, tienen un carisma y un «duende» que no tiene, aunque se intente, las fotografías realizadas con tecnología digital.

Esa es una de las razones, por las cuales son ya legión los fotógrafos profesionales, que al menos, alternan la fotografía digital con el soporte analógico, llegando incluso a abandonar la digital, para centrarse en la fotografía analógica.

Al mismo tiempo, el grano que se puede lograr con la fotografía analógica, la que todavía se revela con químicos, permite una profundidad y un halo, que no se pueden lograr con la fotografía digital.

El revelado digital, lo único que permite, es unas imágenes que son completamente planas, y que carecen de cualquier tipo de textura, lo cual les hace perder encanto.

Exposiciones e industria retoman lo analógico

Esta nueva asunción de lo analógico, comienza a tener su influencia en la aparición, en España, de festivales dedicados en exclusiva a lo analógico, como es el caso del festival Revela – T.

Además de las exposiciones propiamente dichas, durante los días en los cuales se desarrolla Revela – T, nos vamos a encontrar con diversos talleres, ponencias y demostraciones.

Revela – T, lo que permite, es hacer una profunda reflexión sobre, lo que significa la fotografía analógica en pleno siglo XXI, y su viabilidad futura, de resultas de este boom. Por otro lado, y como hemos adelantado en el título, este nuevo auge de la fotografía analógica, ha hecho que cada vez sean más los cursos y cursillos, para aprender todo sobre la fotografía de carrete.

En estos cursos se puede aprender, de una manera integral, todo lo que significa la fotografía tradicional, desde cómo sacar las fotos, hasta cómo revelar con químicos.

Al mismo tiempo, la industria de la fotografía analógica, resurge de sus cenizas, cual Ave Fénix, y se vuelven a vender desde carretes de fotografía analógica, hasta químicos de revelado. En este contexto, nos encontramos con iniciativas como las de Lomography, que sigue lanzando cámaras analógicas de 35 milímetros a unos precios más que competitivos.

En estos momentos, vuelve a ser posible, comprar todo lo necesario para montar un taller de revelado, de tamaño medio, con sus ampliadoras y el resto del aparatajes necesarios.

De hecho, y todavía de modo embrionario, comienzan a surgir tiendas especializadas en fotografía analógica, que pretenden posicionarse en un mercado que resurge con fuerza, y no solo a base de nostálgicos de la fotografía química.

Son muchos los millennials, que a pesar no haber conocido la fotografía analógica, se han convertido en sus principales valedores, de manera que, el futuro parece asegurado.

Hágalo usted mismo

El retorno a la fotografía analógica, tiene mucho que ver con una tendencia, que comenzó a principios de siglo, del «hágalo usted mismo». Ganchillo, Cerámica, fotografía analógica, todo vale.

Hacer fotos a la antigua usanza, proporciona el placer de controlar la gestación de la imagen, desde que pulsamos el disparador hasta que revelamos las fotografías que hemos realizado, disfrutando durante todo el proceso.

Además, de cursos de aprender a revelar, en el caso de la fotografía analógica en blanco y negro, nos encontramos con que, se puede comprar un kit desde 50 euros, que nos permitirá revelar en casa, nuestras fotografías. A favor de la consolidación del mercado de la fotografía analógica, contamos con que el proceso de fotografía y revelado, se convierte en momentos de paz, y son muchos los que los equiparan con una terapia mindfulness.

Revelar un carrete, es algo que, por su placidez, es lo contrario a nuestra vida diaria, llena de prisas, objetivos y estrés, por lo que se puede convertir en un completo ejercicio de relajación.

¿Por qué hay fotógrafos profesionales que no han abandonado la fotografía analógica?

Lo primero que hay que consignar es que, muchos fotógrafos profesionales, siguen fieles a la fotografía analógica, no por conservadurismo o amor a lo antiguo, sino porque la fotografía analógica tiene ventajas frente a la digital.

La fotografía analógica, permite unos acabados, que no permite la digital, aunque esta última lleva décadas investigando, cómo dar esas terminaciones que tanto embellecen una fotografía.

La textura de una fotografía analógica, todavía no ha podido ser replicada por la digital, a pesar de que se han invertido en investigación, muchos años y millones de dólares. El grano de las fotografías, lo proporciona una reacción química, que también interviene en su opacidad, un resultado que se puede modificar, a base de utilizar películas con un ISO diferente.

Otra de las ventajas de las fotografías tradicionales, es que la pericia que se necesita para hacerlas, es mucho mayor que si vamos pertrechados de una cámara digital.

De cualquier modo, la polémica sobre si, en fotografía analógica, el grano es conveniente o es algo a desterrar en la fotografía nos la encontramos también en este artículo de Xombit. La tecnología digital nos lo pone mucho más fácil, desde el momento que podemos «tirar» miles de fotografías, por lo cual, muchos fotógrafos no dedican tiempo suficiente a preparar la fotografía.

Sacar fotografías con carrete, hace necesario una paciencia infinita: esperar a tener el encuadre, la luz y la composición precisos. Por ello, la fotografía profesional es, casi, una de las bellas artes.

Y no nos podíamos olvidar del revelado, un arte en sí mismo. Con un carrete de fotografías, no sabemos cuál será el resultado hasta que lo hayamos revelado, y la factura de las fotografías, va a depender de la técnica que sepamos imprimir al carrete. Como ya hemos indicado, el revelado en blanco y negro se puede realizar en nuestra casa, ya que solo necesitamos tres tanques de revelado y tres líquidos: revelador, baño de paro y fijador.

Los kits de revelado más baratos, se pueden lograr desde los 50 euros, por lo que revelar fotografías analógicas, en blanco y negro en casa, es plenamente accesible.

Y todo ello, a pesar de que son muchos los que opinan que la fotografía analógica murió, para no volver, y los que opinan que la fotografía en papel es un dinosaurio tecnológico, en vías de extinción.

Gudak, cuando lo analógico permea lo digital

Tan fuerte es la tendencia hacia la fotografía analógica, que inclusive comienzan a aparecer aplicaciones, en este caso para telefonía móvil, que simulan, aunque solo sea en parte, la fotografía analógica.

Gudak es una aplicación, que de momento solo está disponible para iOS, con la cual se rompe la inmediatez de la fotografía digital, y esto, porque tardaremos tres días en poder ver las imágenes, a partir del día que las hayamos realizado.

Otra de las normas que sigue esta aplicación, es que solo podremos realizar 24 fotografías en cada serie – como si fuese un carrete de haluro de plata –, y que hay que esperar 12 horas, para poder realizar otra serie de 24 fotografías. En cuanto a la causa del porqué, debemos esperar tres días, para poder ver nuestras fotografías, ello se explica porque el cerebro humano guarda sus recuerdos solo tres días.

Si al cabo de esos tres días, enseñamos la imagen antes de que se olvide, la misma permanecerá de manera indeleble en nuestra memoria.

Esta aplicación no es gratuita, pero la podemos encontrar en iTunes por un módico precio, y a buen seguro, nos permitirá disfrutar con la cámara de nuestro iPhone.

Al mismo tiempo, usar esta aplicación, se puede convertir en una manera más, de poder recordar los tiempos en los cuales, la fotografía analógica era la única opción.

¿Te gusta la fotografía? ¿Estás pensando en comenzar o volver con la fotografía analógica? Aprende, buceando en Voltaico y en el resto de los blogs de Difoosion, sobre fotografía en general y sobre fotografía analógica en particular.

Fuente: El Diario / Revela-T / Xataka / Xataka Foto

Imagen: Tom Driggers / philhearing / Kevin Dooley / Robert Couse-Baker / Erik Gould / SalTheColourGeek / Andy Wright / markito / See-ming Lee / Neville Wootton / Alex Hoyoake / Denis Bourez

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