Inicio Opinión 72 años de la mayor vergüenza tecnológica de la humanidad

72 años de la mayor vergüenza tecnológica de la humanidad

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El terreno militar y de la industria privada del armamento es un filón para informativos de todo tipo. Novedades tecnológicas, avances científicos que bordean la ficción o polémicas pruebas con nuevas armas entre países nutren líneas y horas de televisión. Por lo general son avances que aportan poco o nada al desarrollo, salvo contadas excepciones, de nuestra especie. A veces son la demostración del horror de la evolución de aquellos simios prehistóricos.

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Vídeos desclasificados sobre pruebas nucleares

Como sabéis, el 6 de agosto de 1945 la primera bomba atómica de la historia fue lanzada por el ejército norteamericano sobre la ciudad de Hiroshima. Tres días después, el 9 de agosto de 1945, Nagasaki fue la elegida para sufrir los designios de Fat Man, como fue denominada la terrorífica bomba que destrozó miles de vidas.

Inicios de la bomba atómica

Esta tecnología de muerte y oscuridad fue acuñada gracias, o por desgracia, al denominado Proyecto Manhattan. Su origen podemos encontrarlo en una carta que Albert Einstein dirigió al presidente de los EEUU, Franklin Roosevelt. En ella, Albert explica el descubrimiento, por parte de dos científicos, de las posibilidades del uranio como fuente de energía y como elemento para crear bombas sumamente potentes.

A partir de estos descubrimientos, las grandes potencias mundiales se lanzaron a la busca del arma definitiva. Proyectos repartidos a lo largo de todo el mundo que dieron su fruto en el nacimiento de Little Boy y Fat Man, los dos engendros que desencadenaron el infierno en el país nipón. Cerca de 250.000 personas, la mitad de ellas en los días posteriores a los ataques, murieron víctimas de las dos bombas.

Justificaciones sin justificación

Otro hecho lamentable, aparte del arrepentimiento mostrado por el propio Einstein habiendo sido partícipe indirectamente de la creación de las bombas, fueron las justificaciones dadas por el Gobierno de EEUU. Las explicaciones manifestadas por medios de comunicación norteamericanos fueron terribles. Hablaban acerca de la necesidad de rendición de Japón, acerca de que una posible incursión militar habría dejado más muertos en ambos bandos o que su uso hizo ver al mundo el extremo horror que podía causar.

Humanidad perdida

Suena muy oportunista y demagogo, pero justificar muertes de seres humanos no deberían estar en la mente de nadie. Una barbarie como la vivida en aquellos días sólo nos hace pensar acerca del mal que sigue existiendo en la actualidad y acerca de la tecnología utilizada para llevar a cabo dicho terror. No es necesario ser buena persona las 24 horas del día. Simplemente hay que ser humano.

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