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Cómo grabar música con un presupuesto ajustado

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Fuente: Pexels

La innovación tecnológica avanza a una velocidad de vértigo en todos los aspectos. Uno de ellos es el musical, y es que hasta hace relativamente poco tiempo era prácticamente imposible que un músico pudiese grabar sus canciones e ideas desde casa. Sin embargo, eso ha cambiado. Lejos quedan los días en los que era necesario acudir a un estudio de grabación para convertir nuestros sonidos en algo digital y permanente. En la actualidad ya podemos registrar nuestras creaciones sin salir si quiera de nuestra habitación gracias a programadores e ingenieros que, junto con músicos profesionales, han ido perfeccionando una serie de recursos digitales que nos permiten tener todo tipo de elementos a nuestra disposición.

Cuando se comenzaron a comercializar las primeras piezas de hardware y los primeros programas de software muchos músicos interesados en adquirirlas se quedaron con las ganas ya que los precios eran desorbitados y requerían equipos de alto rendimiento. Es decir, ordenadores potentes que no se quemasen (literalmente) cuando se abrían los proyectos en los programas de edición de audio. Estos programas ocupaban toda la memoria RAM en cuestión de segundos y como resultado aparecía la latencia, sinónimo de desesperación para los músicos ya que hace que la música que se está tocando no salga a la vez por los altavoces, sino que aparece con un retraso, haciendo prácticamente imposible a los músicos el no perder el compás.

Hoy en día tenemos diversos recursos a nuestra disposición para llevar a cabo nuestras grabaciones simplemente echando mano de dos elementos: un ordenador y una interfaz, que es el elemento que nos permite conectar el instrumento al ordenador. Esta pieza no es siempre necesaria, ya que si lo que queremos es grabar un teclado o un piano digital, estos suelen traer incorporada una salida USB y nos permite evitarnos la interfaz.

En cambio, si queremos grabar una guitarra acústica y la voz a la manera de Robert Johnson en su icónica canción Little Queen of Spades, convertida ya en todo un himno popular del mundo del juego y del Delta Blues, sí necesitaremos una interfaz, aunque con una de lo más normalita llegará. En el caso de querer grabar una banda completa, deberemos hacer una mayor inversión, pues necesitaremos una interfaz que tenga sobre ocho entradas.

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Los precios de las interfaces varían en función de las marcas, como todo, pero con una Behringer U-PHORIA UMC204HD nos llegará. Este modelo consta de dos entradas, salida RCA, conectores MIDI y salidas de altavoz y auriculares. Su precio oscila sobre los 80 euros.

Otra opción es la Focusrite Scarlett 2i2, similar a la anterior, aunque sin la salida RCA ni MIDI, que incorpora versiones de prueba de programas de primer nivel como son Pro Tools o Ableton, que permiten hacer grabaciones a la manera de los profesionales. Su precio ronda los 140 euros.

Las demos anteriores se pueden quedar cortas para algunas personas, y es aquí donde debemos pensar en si merece la pena dejarse una gran cantidad de dinero en un programa de edición profesional o si por lo contrario nos sirve con uno gratuito como Audacity. Este software de edición es uno de los mejores y más completos disponibles y es totalmente gratis desde su página oficial. Además, es un programa que ocupa muy poca memoria, no sobrecarga el ordenador y suele funcionar con cualquier interfaz sin dar problema alguno.

Una vez que tenemos los elementos básicos, es el momento de incluir otros accesorios que se antojan fundamentales, aunque no vitales, para la consecución de una buena grabación como lo son unos cascos de estudio, un micrófono y unos buenos cables.

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Prácticamente todos tenemos en casa unos auriculares de radio o mp3 que más que reproducir el sonido lo interpretan, coloreando la señal y modificando graves y agudos a su antojo. Si queremos una buena obra necesitaremos unos cascos que reproduzcan lo que estamos grabando con la mayor fidelidad posible para poder ecualizar y dejar el sonido a nuestro gusto. Una de las mejores opciones para presupuestos ajustados son los Superlux HD-681 Evo BK que rondan los 30 euros y que nos darán muchísimo juego a la hora de editar nuestras grabaciones.

Un micrófono es también necesario si queremos grabar voz o instrumentos como las guitarras acústicas. Con esta finalidad, los micrófonos que mejor se adaptan son los denominados de condensador que requieren alimentación Phantom +48v, aunque esto no es preocupante ya que casi todas las interfaces de audio incorporan este tipo de alimentación. Uno de los micrófonos de bajo coste que mejor críticas tiene es el Behringer C1, que se encuentra por unos 50 euros y que sin duda cumplirá con su cometido a la perfección.

En último lugar, aunque no por ello menos importante, se encuentran los cables. Por lo general, suelen encontrarse muy baratos pero no es una buena opción el querer ahorrarse unos cuantos euros en este material pues son los encargados de llevar la información de nuestro instrumento a la interfaz y si son malos añadirán ruidos no deseados o interferencias que desvirtúen por completo nuestra obra. Los más recomendados son los de la conocidísima marca Fender, que tiene gran variedad en longitud y precios y que sin duda son una compra segura para muchos años.

Como veis, no hace falta dejarse un dineral para conseguir una buena maqueta. La falta de un presupuesto ya no será un impedimento para conseguir abrirse un hueco en el sector musical.

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