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Robótica y empleo ¿Y si hubiera ventajas?

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Desde hace décadas, las simulaciones de la influencia que va a tener la robótica han sido apocalípticas, y sin negarlo, siempre queda espacio para un rayo de esperanza.

Muchos gurús New Age, establecieron hace mucho tiempo, que la introducción de los robots y la tecnología en el sistema productivo lo único que iba a provocar iba a ser legiones de desempleados.

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Pero ahora sabemos, por Voltaico, que la Armada de Estados Unidos, está contratando a «gamers» para que se hagan cargo de la futura guerra protagonizada por robots. Sin embargo, el futuro de la robótica aplicada, sobre todo al sector industrial, si se pone al servicio de los humanos, y no solo al de unos pocos humanos, los empresarios, puede tener inclusive ventajas para los trabajadores.

Uno de esos beneficios, que abordamos en este artículo, es que se podría adelantar, como norma general, la edad de jubilación, por lo que disfrutaremos más de los últimos años de nuestra vida.

También, y es la tesis de muchos sindicatos, los robots podrían cotizar a la Seguridad Social como un trabajador más, con lo que la recaudación de ese organismo público, incluso aumentaría. De ese modo, en el caso de los países avanzados, incluido España, se podría mantener el sistema de pensiones y el estado del bienestar.

Los datos cantan

Un reciente estudio de la McKinsley Global Institute, pone de manifiesto, que a día de hoy, la robótica aplicada al sistema productivo, pone en peligro un millón cien mil empleos. Y estos datos son los más conservadores.

Sobre el mismo tema, pérdida de empleos ligados a la tecnificación de la economía, el Foro Económico Mundial aumenta hasta cinco millones los empleos que, en los 15 países más industrializados, se pueden perder.

No todo va a ser malo en la Cuarta Revolución Industrial

Como hemos indicado en la introducción de este artículo, la robotización de las fábricas, ya que esta se aplica sobre todo al sector fabril, tiene tanto su cara como su envés. De los efectos negativos, la cara, ya hemos hablado.

Hablemos ahora del envés, de los beneficios que puede tener, para todos los actores productivos – empresarios y trabajadores –, la aplicación masiva de la robótica a todas las áreas económicas.

Entre las ventajas de la robótica para los trabajadores, nos encontramos con un amplio rango de beneficios: aumento de la productividad, mejora de la calidad de vida, mayor remuneración y adelanto de la edad de jubilación. Todas estas bondades son las que aparecen reflejadas, en un reciente informe, que han presentado en el último congreso de las Trade Unions, los sindicatos británicos, fuerza sindical que sustenta a Partido Laborista Británico.

Consecuencias de la robotización en el Reino Unido

El posible escenario, en un futuro cercano, es producto de los estudios llevados a cabo por la multinacional de la consultoría, PricewaterhouseCoopers.

Dichos informes, establecen con poco margen para el error, que el uso de la inteligencia artificial, aumentará el PIB británico en un 10% hasta el 2030.

Desde las Trade Unions, se considera que ese aumento de la producción, debería revertir en, unas mejores condiciones laborales, y una mejor jubilación para los trabajadores.

A pesar de esa posibilidad, el Gobierno británico, no parece estar por la labor, y las ventajas caerán, una vez más, del lado de los empleadores. En ese sentido, el ejecutivo que preside Theresa May, cree que alargar la edad de jubilación hasta los 68 años, podría permitir un ahorro del 0,3% del PIB.

Se ve bien a las claras que los tories no piensan mucho en mejorar la situación de la clase obrera, siguiendo la senda de insignes conservadores británicos, como Margaret Tatcher o David Cameron.

Volver a la Revolución Industrial del año 1950

El informe de la consultora que fundase, entre otros, Samuel Lowell Price, prevé densos y negros nubarrones, en caso de que no se lleve a cabo una distribución igualitaria de los beneficios de la automatización.

Volver al primer año de la década de los 50 del pasado siglo, consiste en revertir el camino que lleva transitando el Reino Unido, desde hace muchas décadas.

En estos más de 50 años, el camino ha llevado, a las Islas Británicas, a que la mayor parte de los empleos sean de perfiles profesionales y técnicos, empleos muy bien retribuidos. La robotización mal entendida, provocaría que uno de cada tres empleos fuese en la industria manufacturera, y solo uno de cada doce, tuviese un perfil profesional y técnico.

Otro indicador que se resentiría sería el de los salarios, ya que desde hace décadas, el sueldo de los trabajadores de las manufacturas, no llegan ni de lejos a los emolumentos de los perfiles profesionales y técnicos.

No necesariamente un futuro con menores sueldos

Volvemos nuevamente a la moneda, que tiene una cara y un envés. A pesar de que el escenario más plausible, es una reducción de salarios, producto de la robotización de todos los sectores fabriles.

Sin embargo, esa misma robotización, abundan desde los sindicatos británicos, se podría utilizar para liberar horas de trabajo , que se podrían emplear en, formar a los trabajadores en las tecnologías más innovadoras, incluidas las robóticas.

Eso podría producir, según fuentes sindicales, el empoderamiento de los trabajadores, ya con perfiles tecnológicos y profesionales, que así podrían negociar de tú a tú con la patronal, mayores sueldos y más vacaciones.

La historia económica liga tecnología a oportunidad

Tal como señala el historiador económico norteamericano James Bradford, que indica que hasta los años 70 del pasado siglo, la tecnología hizo desaparecer los trabajos que implicaban fuerza muscular.

Pero eso fue una oportunidad: fue necesario formar a trabajadores, muchos excedentes de ese «trabajo físico», que supiesen operar las máquinas que los sucedieron.

Por ello, los nuevos trabajadores, lograron puesto de trabajo mejor retribuidos, lo que le permitió generar unos excedentes, que fueron al ahorro, pero sobre todo al consumo. Y eso generó desarrollo en otros sectores: estos nuevos trabajadores con perfiles técnicos, tuvieron más dinero para gastar, por lo cual se desarrollaron otras facetas de la economía, como el del ocio y el tiempo libre.

Los sindicatos británicos abonan esa teoría

Desde el movimiento sindical británico, esperan más que piensan, que la robotización opere del mismo modo expuesto por el historiador económico norteamericano James Bradford.

Aunque muchos puestos de trabajo desparecerán, como consecuencia de la robotización, le sucederán otros empleos, que estén relacionados con la tecnología, ligada esos nuevos actores productivos.

Pero para ello, será necesario que la patronal invierta en la formación de los trabajadores, no necesariamente solo jóvenes, sino desde la incorporación a la empresa hasta casi su jubilación.

Airbus, como estudio de caso

Todas esas teorías se han plasmado en la realidad en el centro productivo que el consorcio Airbus, tiene en la ciudad alemana de Hamburgo. En dicho centro fabril trabajan 12.500 personas.

En el año 2015 en dicha factoría comenzó su andadura el Plan de Industria 4.0, donde la producción está completamente informatizada, con todos los robots que participan en la fábrica conectados por IoT.

Para ello, se llegó a un acuerdo a varias bandas – Airbus, autoridades alemanas y sindicatos – en el cual todos los trabajadores, recibirían formación en robótica e inteligencia artificial.

De ese modo, las reducciones de plantilla, en caso de que fuesen a producir, no se llevarían a cabo hasta el 2020, permitiendo a todos los trabajadores cotizar más años.

Alemania y Japón, a la cabeza de la robotización

Los dos países han abrazado, sin ambages, la robotización de sus sectores productivos, con la vista puesta en aumentar el bienestar en sus estados, y en poco tiempo están teniendo una mejora considerable de su PIB.

La robotización también ha permitido, que lo que fuera el Imperio del Sol Naciente y el Estado gobernado por Ángela Merkel, hayan aumentado sus ratios de exportación, que ya de por sí eran muy altos.

De hecho, ya tenemos en el mercado, las primeras zapatillas Adidas, fabricadas en Alemania, con la sola concurrencia de robots, lo cual lleva la producción de Adidas, a otra dimensión. Por otro lado, tanto a Alemania como a Japón, la robotización de todos los sectores productivos, les están permitiendo combatir contra una demografía, en la cual, el número de jóvenes y de personas de mediana edad, cada día que pasa es menor.

Además, la Revolución Industrial 4.0, según la agencia de calificación Moody`s, que valora que la tecnificación del sector productivo de esas dos potencias económicas, va a hacer sostenible su sistema de pensiones.

A lo visto, la robotización no tiene que ser intrínsecamente mala, eso solo dependerá, de los objetivos que tenga la misma, de modo que se abre una puerta a la esperanza. El gran interrogante es, si esa tecnificación, va a tener en cuenta al capital humano de las empresas o únicamente se buscará el lucro económico que enriquezca a unos pocos.

¿Miedo a que un robot te quite el puesto de trabajo? ¿Te gustaría formarte en robótica y en IoT? Apréndelo todo sobre esas dos materias en Voltaico y el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: El País / Público

Imagen: Mick C / Steve Juvertson / Niniand Reid / Tatsuo Yamashita / Robert / Hazel Nicholson / Policy Exchange / Museokeskus Vapriikki / Highways Agency / Kazuhisa Togo / brando / Seattle Municipal Archives / Dominic Alves / Clemens Vasters / Eirik Newth / Satoru Fujiwara / Dick Thomas Johnson

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