Redes sociales y Derechos Humanos en el sudeste asiático

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Como cualquier otra herramienta, las redes sociales se han utilizado, desde sus inicios, para hacer virales todo tipo de contenidos, y esto también afecta a los defensores de los Derechos Humanos.

De hecho, a internet se le puede aplicar una nueva derivada, después de que Mark Zuckerberg haya lanzado la idea de que habría que calificar el acceso a internet, como un Derecho Humano más.

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Es público y notorio, que las «grandes» de este sector tienen presencia en internet y redes sociales desde casi los orígenes de esas dos tecnologías. Solo hace falta ver el actuar de Human Rights Watch, Amnistía Internacional o Intermon Oxfam. Sin embargo, en determinadas latitudes, el uso de las redes sociales para difundir temas que tienen que ver con la lucha contra la tortura, o la asistencia letrada a los detenidos, se convierte en una profesión de riesgo.

Uno de los países, que más persiguen a la disidencia política, por opinar en internet y las redes sociales, es China, que se ha convertido en una especie de «Gran Hermano» cibernético.

Peligro en el sudeste asiático

Desgraciadamente, la persecución de activistas pro Derechos Humanos, que difunden su lucha en las redes sociales más populares, caso de Facebook y Twitter, es perseguida en mucho países de Asia.

La lista es interminable: En Tailandia, Malasia, Vietnam o Birmania (Myanmar), persiguen a todos aquellos que ponen en solfa, el «statu quo» sociopolítico que se vive en esos países.

Eso es debido a que, hasta hace nada, tenían a la sociedad civil aplastada por una bota militar, y en muchos de ellos, todavía no se puede hablar de democracias de buena calidad.

De hecho, y aunque muchos de esos países del sudeste asiático reciben el nombre de democracias, la realidad es que los mimbres democráticos son muy frágiles, siendo en su mayor parte simulacros de democracia, pastoreada por el estamento militar.

Tailandia, donde la libertada de expresión brilla por su ausencia

La edición digital de El Diario nos informa, que Jatupat Boonpattaraksa, un universitario tailandés, ha sido condenado a dos años y seis meses de prisión, por un acto tan «subversivo» como haber compartido, en las redes sociales, una biografía del rey Vajiralonkorn.

Por lo menos, la información que publicó Boonpattaraksa, tuvo un cierto éxito, y fue compartida 2.600 veces, lo cual dice mucho en un país, como Tailandia, con una más que frágil infraestructura para internet.

El activista lo único que hizo es «colgar» un link, que remitía a una página de internet de la BBC, donde aparece una biografía del rey tailandés. Con la libertad de prensa que caracteriza a la radiotelevisión británica, la biografía tocaba aspectos sensibles de la biografía del sátrapa asiático, por lo que la publicación, recabó enseguida la atención de los órganos de seguridad tailandeses.

Antes de ser detenido y encausado, Boonpattaraksa se había ganado una merecida reputación como activista, ya que había protagonizado varias campañas de opinión contra la junta militar, que en 2014 gobernaba en Myanmar, la antigua Birmania.

De hecho, por esas acciones y por otras, se le concedió un premio Gwangju de Derechos Humanos; el activista no pudo acudir a Corea del Sur, a recogerlo, porque estaba detenido preventivamente por la seguridad tailandesa.

El caso Boonpattaraksa no es el único

El caso de Pai Dao Din, como también se conoce a Jatupat Boonpattaraksa, no es un hecho aislado en Tailandia, donde el gobierno utiliza la Ley de Internet y la Ley de Difamación, para la persecución de la disidencia política.

La fiscalía tailandesa, tiene una especial inquina contra los activistas pro-Derechos Humanos y pro-Derechos Ambientales, y logra que los procesos se ciñan a la jurisdicción penal, y suelen suponer condenas de muchos años.

La represión llega a tales extremos en Tailandia, que se conocen casos de ciudadanos, que han sido detenidos e interrogados por la policía, por solo hacer “Me gusta”, en algún contenido alojado en la red social de Mark Zuckerberg.

Pornthip Hongchai, activista por los Derechos Ambientales

Esta mujer, campesina de oficio, lleva años luchando para evitar que, en la provincia de Loei donde vive, una mina de oro siga contaminando el distrito de Wang Saphung.

Hasta ahora, sin embargo, no ha logrado que la empresa que está tras la explotación de la mina, se avenga a razones, y la contaminación continúa.

Lo que sí ha logrado Hongchai, por su labor de difusión de ese crimen ambiental en las redes sociales, haber sido detenida e interrogada varias veces por la policía.

Zaw Zaw Latt, la misma historia, esta vez en Birmania

En este caso, este activista birmano, está siendo perseguido en su país, por abogar por el diálogo entre las distintas religiones que coexisten en ese estado, país donde cohabitan el culto budista, el musulmán y el cristiano.

En los últimos tiempos, una ola de intolerancia religiosa, a manos de grupos extremistas de religión budista, está asolando el país, con grave perjuicio para los habitantes de religión musulmana.

Los ataques, se están cebando especialmente con la minoría rohinyá, habiendo provocado una crisis humanitaria de proporciones colosales, tanto que incluso la ONU se ha visto obligada a intervenir.

Eslabones de la misma cadena

Los países del sudeste asiático, logran todos una gran puntuación, en el índice que elabora la ONG estadounidense Freedom House, sobre la calidad democrática de los países del Globo.

Tener una buena puntuación, es de dudoso honor, ya que en dicho ranking, tener la puntuación máxima, de 100 puntos, implica que no existe ninguna libertad, para exponer las opiniones en internet.

Tailandia obtiene una puntuación de 66 puntos, seguido a solo unos cuerpos de ventaja por Birmania, con 61 puntos y Camboya con 52. Esto resulta paradójico en países que se «venden» como democracias consolidadas. Tal como expresa la Relatoría de la ONU para la Libertad de Expresión, en todos los países del sudeste asiático, avanza, sin que nadie le ponga freno, un tsunami contra aquellos blogueros que critican a muchos gobiernos asiáticos.

Dicha agencia de la ONU, considera que la libertad de expresión en internet, es básica para permitir el desarrollo de derechos básicos, como pueda ser la salud y otros que redundan en la calidad de vida.

Sin embargo, la persecución contra la disidencia, también se produce en las democracias más consolidadas: todos recordamos el «affaire» Snowden, que ahora ha pasado a un nuevo estadio, después de que Amnistía Internacional pidiese a Obama el perdón para el exagente de NSA.

China, en esto también, a la vanguardia

Chinese Human Rights Defenders (CHRD) acaba de denunciar, que coincidiendo con el XIX Congreso del Partido Comunista, el gobierno chino ha detenido a 14 activistas y personas críticas con el gobierno, tal como se hace eco El Diario

En una muestra de cinismo pleno, el gobierno chino ha acusado a esos activistas de provocar problemas y peleas, una cortina de humo, tras la que pretende esconder que muchos de ellos, han llevado su activismo a internet y las redes sociales.

Wu Kemu, Xu Lin y Liu Sifang, para muestra un botón

El primero de ellos, que utiliza internet y las redes sociales, como campo abonado para sus reivindicaciones, fue detenido el pasado jueves, con cargos que tenían que ver con haber provocado disturbios y peleas.

En el caso de Wu Kemu, los únicos disturbios y peleas que seguramente ha provocado en su vida, tienen que ver con expresarse libremente, dentro de lo difícil que eso en China.

En China, el gobierno es lo más parecido al Leviatán que Thomas Hobbes, el filósofo inglés, anunciaba en su libro homónimo. China es una suerte de «Gran Hermano cibernético», en internet y en las redes sociales. Otros dos detenidos son Xu Lin y Liu Sifang, que han sido privados de libertad, por algo tan candoroso, como compartir en internet canciones propias, con una temática que versa sobre los Derechos Humanos.

Algunas de esas canciones, glosaban la figura de Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz, que murió en extrañas circunstancias, cuando estaba bajo la custodia del gobierno chino.

Y la lista no termina aquí

Algunas veces, sorprenden los argumentos de peligrosidad, que aduce el gobierno chino: es el caso de Li Xuehui, Wang Xiuying, que ya octogenarios, han sido acusados, de haber publicado en internet, un vídeo que haría burla y befa del Xi Ping, el máximo mandatario chino.

La larga lista de detenidos, la completa un grupo de seis personas que se solidarizaron con el profesor Zi Su, detenido el pasado junio, por cargos de incitar a la subversión.

Este profesor universitario, publicó una carta, en la que llamaba a organizar unas elecciones libres, reivindicación que es un completo anatema en el país sobre el que gobernase Mao Tse Tung.

Incluso desapariciones

Hasta ahora, hemos hablado de detenidos y sometidos a un debido proceso judicial, aunque esto último pueda parecer un eufemismo, en un país que se precia de ser considerado una «dictadura de mercado».

Sin embargo, China ha llegado a cotas difícilmente soportables de represión, incluso para los estándares chinos, ya que se han reportado casos en los cuales los detenidos por la policía, han desaparecido.

Ding Lingje, desaparecido después de haber sido detenido por la policía, era – ojalá se pueda seguir utilizando el presente de indicativo – un miembro de la ONG Civil Rights & Livelihood Watch, del que hace semanas que no se tienen noticias.

Otra activista, Li Yu, cuyas opiniones en internet y en las redes sociales, no son del gusto del gobierno chino, desapareció – después de ser detenida por la policía. Desde el día 14 de octubre, no se sabe nada de donde se encuentra. La joven es originaria de la ciudad de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, es uno de los polos más industrializados, de esa gran fábrica en la que se ha convertido China, una región donde se producen cientos de reivindicaciones laborales.

Como colofón, podríamos decir, que resulta paradójico, que China haya sido uno de los firmantes, del documento en el cual la ONU reconoce que la libre opinión en internet, se convierte en un Derecho Humano más.

¿Sensibilizado con los Derechos Humanos y la libertad de expresión? ¿Eres un activista que utiliza internet para su lucha? Aprende como utilizar las redes sociales para el activismo en Voltaico y el resto de los blogs de Difoosion.

Imagen: JD Lasica / Studio Incendo / lighthousenewsus / Udri / PitPisit / G= / skeeze / Amnesty Finland / tomscy2000 / Christopher Adams / bafac / GnuDoyng / manhhall

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