Agricultura a golpe de chip

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Cualquier industria, y la de la agricultura no quiere ser menos, procura mejorar el beneficio, optimizando los procesos, para de ese modo, también, ser más competitivos.

De ese modo, se ha logrado cosas tan maravillosas, como convertir un desierto en un vergel, teniendo el caso más cercano en los invernaderos del sur de España.

Te puede interesar: Un dron capaz de transportar una tonelada Ahora, con el desarrollo de las tecnologías de la información y la informática, lo que se lleva es utilizar imágenes obtenidas por satélites, para optimizar los cultivos.

Esta ha sido la idea que ha tenido SatAgro, que a partir de imágenes satélite, optimiza la cantidad del fertilizante que hay que utilizar, para sacar adelante los cultivos.

Más población y menor terreno cultivable

Con unas previsiones de población, allá por el 2050, de 9.800 millones de personas, el terreno cultivable no ha dejado de disminuir en los últimos 50 años, según los datos del Banco Mundial.

Para poder dar de comer a casi 10.000 millones de personas, va a ser necesario optimizar la tierra cultivable, más si cabe, para dar mayor rendimiento por hectárea.

Agricultura de precisión

La llegada de las nuevas tecnologías a la agricultura, va a permitir lo que se conoce como agricultura de precisión, un tipo de trabajo agrícola, que casi da un trato personalizado a cada planta.

Y una de las primeras tareas de ese tipo de agricultura, es determinar la cantidad de potasio, nitrógeno y fósforo, que tiene cada terreno.

Estas, y otros, son los servicios que proporciona SatAgro, a partir de imágenes de satélite, proporcionadas por la NASA, la ESA y operadores privados. Con esas imágenes, se establecen los cambios producidos por la fotosíntesis, determinando si las plantas necesitan algún tipo de tratamiento, o no.

Tratamiento personalizado

Es a partir de esas imágenes, y su valoración, como se establece que tratamiento necesita cada zona: fumigar, sembrar o fertilizar, alguno de ellos, o todos.

Un robot, que también utiliza cámaras de vídeo, acaba de ser construido en la Universidad de Georgia (Estados unidos); el autómata, bautizado como Tarzán, puede monitorizar y dar cuidados a todo el cultivo de una plantación.

En el caso de los fertilizantes, con este tratamiento personalizado para cada zona y cada cultivo, se puede ahorrar entre un 10 y un 30%, lo que redunda en una producción más barata. Por otro lado, con este seguimiento personalizado, las cosechas suelen ser de mucha mayor calidad, por lo que los agricultores pueden vender su producto a un mayor precio.

En el poco tiempo que lleva SatAgro constituida como empresa, sus principales clientes han sido grandes propietarios, y ubicados, fundamentalmente, en Polonia y en países limítrofes.

Uno de estos grandes propietarios es Arenda, que tiene 1.200 hectáreas de cultivos, compuestos por trigo de invierno, maíz, colza y cebada.

Menos fertilizantes, menos contaminación

Esta precisión en el uso de fertilizantes, redunda en una mejora de las condiciones del medioambiente, ya que de ese modo, la contaminación es menor.

Según la FAO, los fertilizantes son uno de los principales problemas ambientales, que genera la agricultura. El problema comienza cuando se utiliza una mayor cantidad de fertilizante de la necesaria.

El nitrógeno y los fosfatos se acaban infiltrando en los acuíferos, o incluso pueden llegar a contaminar cauces fluviales, lo cual no solo contamina los cultivos, sino el agua para uso de la población.

En el caso de Polonia, esta contaminación está teniendo unos efectos devastadores en el mar Báltico, ya que está produciendo la proliferación de un tipo de algas, que amenazan al resto de la flora y de los animales acuáticos.

Las imágenes por satélite no son la panacea

Uno de los primeros hándicaps de las imágenes por satélite, aplicadas a la agricultura, es que solo se pueden tomar cuando no hay nubes, es decir, cuando rutila el sol.

Otro problema, sobre todo para las pequeñas explotaciones, es pagar la minuta de SatAgro, ya que sus servicios se tarifican a 3 euros por hectárea.

Hay que tener en cuenta, que el hardware necesario para que un propietario agrícola pueda interpretar y aprovechar las imágenes por satélite, puede llegar a tener un coste de medio millón de euros. Por ello, desde SatAgro, se está intentando lograr clientes en granjas, que tienen a partir de 250 hectáreas, los cuales sí que rentabilizan el alto precio del servicio.

En estos momentos, el grueso de sus clientes de SatAgro se encuentra en Polonia, pero para 2018, tienen planes de expansión hacia Alemania y España.

El principal problema, la confianza

Hay muchos sectores que son impermeables a la tecnología, y el campo es uno de ellos, aunque esté ya más que demostrado, que la tecnificación del agro permite más beneficios para los granjeros.

Los granjeros llevan, quizás más de medio siglo, trabajando en sus explotaciones con técnicas, que en algunos casos, heredaron de sus abuelos.

El agricultor polaco, tiene una barrera mental, que le impide invertir en tecnologías tan señeras; la explicación es clara: creen que van a perder dinero.

Bosch: los automóviles no solo contaminan

Y esto gracias a la multinacional alemana Bosch, que, suponemos como manera de emprender un nuevo negocio, está transfiriendo tecnologías que se utilizan en el sector del automóvil, al sector agrícola, y con mucho éxito.

Hasta ahora, esta nueva división, de la empresa radicada en Gerlingen, ha logrado ingresos por más de 1.000 millones de euros, con la venta de sistemas de propulsión para tractores.

Pero Bosch ya ha sido diversificar los servicios agrícolas, aportando, también, soluciones hidráulicas para la agricultura o productos conectados. Para la próxima década, tal como refiere Markus Heyn, con asiento en el consejo de administración de Bosch, la idea de la empresa alemana es vender el doble, en la tecnología orientada a la agricultura que fabrica.

Quizás lo próximo que se planteen los alemanes, sea lo mismo que ya ha plasmado la empresa agrícola japonesa Spread, que ya tiene granjas de producción de lechugas, completamente automatizadas.

La conectividad y la IoT, vitales para aumentar la productividad en el campo

Tal es así, que la «agricultura digital» duplicará su facturación en la próxima década; si ahora ya factura 3.500 millones de euros, en los próximos diez años, la factura llegará a los 6.000 millones de euros.

De hecho, Bosch, ya está dinamizando la producción agrícola, a través de IoT y de Bosch IoT Cloud, por lo que la empresa que fundase Albert Bosch, ya se está posicionando para la eclosión del mercado.

Las soluciones agrícolas de Bosch, se basa en tres pilares: software, tecnología de sensores y atesorar una experiencia que muy pocas empresas pueden aportar, en mejorar la productividad de las explotaciones agrícolas.

Sensores MEMS, provenientes del sector del automóvil

Los sensores MEMS son capaces de medir variables, como puedan ser temperatura y humedad, y son capaces de «volcar» esa información en La Nube, y de allí a los smartphone de los agricultores.

De este modo, los campesinos tienen, en tiempo real, una información muy completa del estado de sus cultivos, estén donde estén, de manera que pueden, también casi en tiempo real, establecer la periodicidad de los riegos o el abono.

Con otra de las soluciones agrícolas de la multinacional alemana, Bosch IoT Cloud, se pueden tener bajo control muchos de los parámetros que afectan a la maquinaria agrícola. Quién sabe si, dentro de poco, no se encargara de determinar la conducción autónoma de SESAM, el primer tractor de John Deere, que funciona exclusivamente con energía eléctrica.

Con esos datos, se puede prever cuándo se va a producir una avería, o establecer un calendario de mantenimiento, ahorrando el gasto muy importante, que puede provocar un fallo inesperado.

Bosch colabora con una agricultura respetuosa con el medioambiente

Esto, en el campo de la fumigación de las cosechas con pesticidas, se explicita en que se ha desarrollado una tecnología, que discrimina entre cultivo y maleza, con lo cual solo se fumiga la segunda.

Solo tener que fumigar con pesticida, las zonas que están invadidas por la maleza, permite, además de un ahorro, un mayor respeto al medioambiente.

La tecnología, a base de cámaras de vídeo, solo lanza el pesticida contra las malas hierbas, por lo que se lanzan menos tóxicos al medioambiente, redundado en unos campos más limpios. En el desarrollo del sistema no solo ha participado Bosch, sino que también han contado con la colaboración de la química Bayer AG, de modo que esta empresa del sector químico, radicada en Leverkusen, da salida a sus pesticidas.

Y los japoneses no les van a la zaga. Tal como podemos leer en Xombit, la tecnológica japonesa Toshiba, ha reconvertido una fábrica de disquetes en un invernadero gigante, donde se cultivan todo tipo de verduras.

¿Eres un agricultor que quiere tecnificar sus cultivos? ¿Proviene del sector IT y quieres desarrollar soluciones agrícolas? Aprende todo sobre el smart farming en los cientos de artículos de Voltaico o el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: El País / Abc / Wikipedia

Imagen: Chris Worden / NASA / Bjørn Heidenstrøm / Wikipedia / Wikipedia / GanMed64 / DFID – UK Departament for International Development / Jans Canon / Trevor Butcher / Melissa Wiesse / Evonne / Declan TM / Amazon / Tom Lane / Secretaría de Agricultura e Abastecimiento / Conan

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