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Novedades en la puesta a punto del telescopio espacial James Webb

El proyecto, que costará unos 9.000 millones de dólares, es la esperanza de la NASA para el próximo paso en la exploración del Universo

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El telescopio espacial James Webb continua su preparación para convertirse en el sucesor científico de los telescopios Hubble y Spitzer. Ahora, la NASA nos muestra como la “flor de oro” supera su prueba de frío, entre otras pruebas más.

Así se prepara el telescopio espacial James Webb para suceder al Hubble

El telescopio espacial James Webb (JWST) es sin dudas uno de los proyectos más importantes de la agencia espacial estadounidense NASA y, además, uno de los más costosos.

Telescopio espacial James Webb

La totalidad del proyecto ha costado casi 9.000 millones de dólares (cuatro veces más que el Hubble). Aunque será cien veces más potente que su antecesor y permitirá sucederlo en la exploración del Universo.

Este inmenso telescopio, denominado “la flor de oro” por su apariencia, es una gigantesca obra de ingeniería espacial. Al punto tal que, para ponerlo en órbita, los ingenieros y científicos de la NASA deben previamente someterlo una innumerable cantidad de pruebas, a fin de dejar establecidos correctamente todos los parámetros para un correcto funcionamiento.

Telescopio espacial James Webb

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Por ejemplo, tal y como lo detallan en Microsiervos, el telescopio espacial James Webb debe completar y superar las pruebas de frío en la Cámara A del Centro Espacial Johnson.

Esto se debe a que en el espacio el JWST debe mantenerse extremadamente frío para poder detectar la tenue luz infrarroja de objetos lejanos. Por esa razón, tanto el telescopio como sus instrumentos han sido fabricados para soportar las más altas temperaturas, pero también las más bajas en el espacio exterior.

Específicamente, sus instrumentos están diseñados para funcionar a unos 40 grados Kelvin (menos 233 Celsius), aunque el instrumento de infrarrojo medio (MIRI) necesita estar a menos de 7 grados Kelvin (menos 266 grados centígrados) para funcionar correctamente.

Para esto el JWST lleva un parasol que hará que, aunque el lado que apunta al Sol esté a unos 85 grados Celsius, el lado sombra esté a menos 240 Celsius sin necesidad de hacer nada, pues el frío del espacio y el diseño del telescopio se encargarán de ello.

La totalidad de estas pruebas persiguen el único objetivo de que los instrumentos que equipan al telescopio funcionen al momento de ponerlo en órbita y, además, que el sistema pueda enfocar perfectamente al telescopio.

Telescopio espacial James Webb

Las pruebas seguirán su curso, evaluando cada uno de los módulos que componen al JWST, para -finalmente- ensamblar cada una de las partes y comenzar con la etapa de pruebas a nivel de observatorio para comprobar que funcionan correctamente como un todo.

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Luego viene la ronda de pruebas que simulan las vibraciones y ruido durante el lanzamiento y las pruebas de despliegue del Webb antes de enviarlo al puerto espacial de Kourou, desde donde despegará en la primavera de 2019.

Pruebas anteriores de la NASA demostraron que el telescopio espacial James Webb es capaz de recibir y responder a comandos y de enviar de vuelta los datos de telemetría necesarios, así como datos almacenados en lo «discos duros» del telescopio.

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