¿Llegarán las pantallas infinitas a la gama media?

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Tal y como muchos de vosotros ya sabréis, este año 2017 ha marcado una tendencia clara a nivel de diseño en los teléfonos de gamas altas. Con una disposición a llevar el aprovechamiento de los marcos hasta el último extremo, los fabricantes se han esforzado en ganarse a los usuarios con diseños arriesgados pero atractivos.

No debemos pasar por alto que años atrás la tendencia en el mercado de los smartphones pasaba, simplemente, por ofrecer un dispositivo similar con algunas características puntuales mejoradas y un incremento sustancial de potencia. Afortunadamente parece que esto se ha acabado y que las novedades, por lo menos a nivel de diseño, han llegado.

Así lo demuestran los lanzamientos como el iPhone X, el Pixel 2 XL y por lo que parece estamos conociendo estos días, el futuro Galaxy S9. Tres de los exponentes más claros de Android e iOS marcan una tendencia única. Pero la gran incógnita es si esta tendencia, como de costumbre con otros aspectos, llegará a la gama media.

La gama media como espejo de la gama alta

Si hay algo por lo que podemos caracterizar a la gama media de smartphones del mercado es por heredar, en mayor o menor medida, funcionalidades que antes encontrábamos en la gama alta. Esta herencia ha provocado que hoy en día la gama media de teléfonos sea mucho más completa.

Un claro ejemplo lo encontramos en el sensor de huella dactilar. Inicialmente, solo unos pocos dispositivos de gama alta contaban con esta tecnología, pero a medida que esta ha ido evolucionando y abaratándose, se ha ido extendiendo a otras gamas (incluso lo podemos ver en terminales con precio inferior a los 100 euros).

Hoy en día, una gran cantidad de dispositivos de gama media cuentan con esta opción de desbloqueo. Lo mismo ha ocurrido con procesadores más potentes, cámaras de una mayor calidad y en general actualizaciones del sistema que han llegado para mejorar la experiencia de usuario.

El diseño, un nuevo reto

Pero esta vez, lejos de ofrecer funcionalidades locales como un mejor procesador o un sensor de huellas, hablamos del completo diseño del dispositivo. Esto abre diferentes frentes de debate que nos hacen pensar que estos nuevos diseños podrían no llegar a gamas más bajas.

El primero de ellos es el impacto económico. Si hablamos de gama media es porque los precios de lanzamiento son mucho más reducidos. El hecho de implementar un diseño de estas características podría suponer un incremento notable del precio y por lo tanto se alejaría de estas gamas.

El segundo de ellos es la necesidad de desmarcar la gama alta del resto de gamas para ofrecer algo novedoso. Si las gamas medias logran ofrecer lo mismo que las gamas altas, más allá de rendimientos que nunca llegaremos a exprimir al máximo, estas anteriores podrían ver como su “trono” peligra gravemente.

Junto a ello, la dificultad, tanto a nivel de fabricación como a nivel de obtención de materiales es otro de los puntos a tener en cuenta si pedimos diseños de gama alta en terminales de gama media.

Aunque la tendencia que vemos y hemos visto en el mercado, va de la mano de la gama alta y posteriormente de la gama media, el diseño parece que es algo más complejo. Por el momento el 2018 se presenta con una tendencia clara hacia las “pantallas infinitas”, pero por ahora parece que solo en los dispositivos más caros.

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