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¿Es la tecnología OLED el futuro de las pantallas en móviles?

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En los recientes lanzamientos de grandes compañías, se ha hablado mucho a cerca de la tecnología que las pantallas implementan. Con el incremento de precios, la competitividad y un ritmo de lanzamientos cada vez más frenético, la respuesta parece pasar por las pantallas OLED.

Aunque hoy en día existen muchas alternativas en cuanto a tecnologías se refiere para una pantalla de smartphone, parece que las OLED y derivados de la misma son actualmente las favoritas por los fabricantes de terminales de gama alta. Dispositivos como el nuevo iPhone X o los Google Pixel 2 las incorporan.

A pesar de que a día de hoy las ventajas de estos paneles parece que ganan por goleada a sus inconvenientes, nunca viene mal recordar los puntos positivos y negativos que esta nueva tecnología tiene y la evolución natural que tendrá en los próximos trimestres. Durante lo que llevamos de año, la mayor parte de los móviles de gama alta lanzados han incorporado una pantalla de este tipo.

Pocos marcos y colores vibrantes

Si hay algo que podemos destacar de las pantallas OLED es la intensidad con la que se muestran los colores. Una alta saturación, unos colores negros profundos y una mayor facilidad para que los fabricantes las añadan a sus dispositivos, son los pilares fuertes de esta tecnología.

Pero no todo pasa por la calidad (si hablamos de intensidad de color) con la que nos consiguen mostrar el contenido. El bajo consumo que tienen si lo comparamos con otras tecnologías como IPS o LCD, hacen que la pantalla, como elemento que más consume en nuestro terminal, logre alargar la vida de nuestra batería.

Por último, nos encontramos ante una mayor facilidad en su implementación física y sobre todo con la posibilidad de poder llevarla hasta los límites de los marcos. El hecho de que esta tecnología no precise de un controlador de pantalla nos permite poder doblar los extremos (como los populares Galaxy) o llevar el color hasta el final del cuerpo, obteniendo así lo que conocemos como pantallas “infinitas”.

Dificultad de fabricación, precio y vida útil

Aunque en los últimos años hemos visto un crecimiento exponencial en relación a la inversión, desarrollo y comercialización de las pantallas OLED, su dificultad de fabricación sigue siendo un escalón difícil de superar. Junto a ello, el precio que supone su ensamblaje y producción es sin duda un aspecto negativo que termina encareciendo el coste final del smartphone.

Pero más allá de la dificultad y el precio en su fabricación, la tecnología OLED tiene una vida útil mucho más corta que otras tecnologías como las que hemos comentado anteriormente. Problemas como retenciones de imagen, quemado de color o parón en los píxeles, son fenómenos habituales en pantallas antiguas con esta tecnología.

A pesar de ello, parece que el futuro va encaminado a las pantallas OLED. Con la posibilidad de ofrecer diseños más arriesgados y llevar la optimización de batería a otro nivel, los fabricantes están apostando fuerte por ello. De hecho, es esta fuerte inversión la que está llevando a resultados cada vez más buenos que nos ahorran los problemas que antes hemos comentado, de modo que deberemos esperar al próximo año para ver si esta tendencia finalmente se confirma.

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