Tecnología para el tercer sector

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La tecnología, además de hacernos la vida más cómoda, al menos en las sociedades avanzadas, también se puede utilizar para fines más loables.

En los países subdesarrollados, o en vías de desarrollo, unas tecnologías muy básicas, pueden hacer mucho, por colectivos depauperados y que tienen graves dificultades para satisfacer sus necesidades.

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Un smartphone, que puede servir a un pastor de África, para saber, en tiempo real, donde se encuentran los pastos más frescos, para su ganado. O un panel solar, que permite a una familia, tener luz y calefacción, unas comodidades que muchos lugares del mundo, directamente no existen.

Dentro de esta filosofía, se encuadra el que investigadores de la Universidad de Stanford, hayan desarrollado un chip, que cuesta menos de un centavo, y que permite diagnosticar decenas de enfermedades.

El empeño de Mark Zuckerberg para un mundo conectado

Hace ya algunos años, desde Facebook, se dieron cuenta de que la mayor parte, de los habitantes del Globo, carecían de conexión a internet, por lo que en 2013, Mark Zuckerberg tuvo un sueño.

Una utopía, en la cual deseó que la mayor parte de los habitantes del Globo, tuviesen una conexión a internet; para ello creo el proyecto internet.org, para lograr conectar, al menos, a 5.000 millones de personas.

Cuatro años después, el proyecto ha permitido que 5.000 millones de personas, tengan acceso a internet, en 53 países, y gracias a Free Basics. En esencia, Free Basics, lo que permite es el acceso a sitios web muy básicos. Dichos sitios web, además, tienen que ver con materias básicas para cualquier persona, como es el caso de noticias, ofertas de empleo, salud, educación o herramientas que permitan la comunicación.

Inclusive, desde Facebook, se ha pergeñado un proyecto, que bien cabe de calificar como peregrino: el proyecto Aquila, busca enviar globos aerostáticos a la estratosfera, y desde allí dar cobertura de internet a continentes enteros.

Para saber más de cómo las redes sociales se pueden utilizar para fines solidarios, os remito al magnífico artículo de Miguel Regueira ha escrito en Xombit.

Las iniciativas Go de Google

Las dos iniciativas principales, de la empresa de Sergei Brin son, Android Go y YouTube Go, centrada en poder ofrecer esos servicios, en países o regiones, donde las conexiones a internet son muy básicas.

Para hacerse una idea, de lo que es una conexión en los países en vías de desarrollo, para los que está destinado el servicio, los responsables de Google viajaron a 15 ciudades de la India.

Allí, pudieron constatar, de primera mano, lo que supone allí el concepto «conectividad», un nivel de voz y datos que valoramos como depauperado, malacostumbrados a conexiones 4G, que serán 5G en breve. Comprendieron el suplicio, que es intentar ver un vídeo alojado en YouTube, con un smartphone con una conexión 2G. En esas circunstancias, los técnicos de Google, se dieron cuenta de que los vídeos ni siquiera cargaban.

Para solventar el problema, se creó la aplicación YouTube Go, que es una app mucho más «ligera», con la que puede operar, inclusive, un teléfono móvil con una mínima cobertura 2G.

Además, en Google Play, podemos encontrar ShareTheMeal, una aplicación que nos permite, donar dinero con solo un clic, a partir de 0,40 euros, y con la que podemos elegir a qué proyecto solidario queremos destinar nuestras donaciones.

Microsoft, con R de refugiado

Después de casi un lustro, de llegada masiva de refugiados de todo tipo, desde los económicos a los políticos, a las costas de Europa, tecnológicas como Microsoft, han decidido aportar su granito de arena, para ayudar a mejorar la situación.

En una iniciativa conjunta, de Microsoft Ibérica y la fundación Esplai Ciudadanía Comprometida, han gestado el programa RefugIS, un proyecto de alfabetización digital, cuyos receptores son refugiados recién llegados.

El programa, también cuenta con la participación, desinteresada, de estudiantes de secundaria, que por unas horas, semanalmente, se colocan el birrete de profesor, e instruyen a esos emigrantes, en nuevas tecnologías.

Fundación Vodafone se ajusta el barboquejo del casco

Vodafone, auxiliada de la tecnología de Huawei, ha desarrollado conectividad a internet, específicamente para zonas de conflicto, y en donde se hayan producido desastres naturales, que hayan barrido todas las infraestructuras de comunicaciones.

Específicamente, la tecnológica china, lo que aporta, es un equipo portátil de comunicaciones, llamado Instant Network, que es de mucha ayuda, para el personal humanitario, que trabaja en zonas de conflicto o en zonas de catástrofe.

El uso de esos equipos, permitió, en el 2015, ofrecer comunicaciones y puestos donde recargar la batería de los móviles, al aluvión de refugiados, que llegaron a las costas griegas. En esa emergencia humanitaria, Instant Network permitió la conexión de 84.000 dispositivos, con un flujo de datos equivalente a 17 billones de WhatsApp.

La educación como piedra angular

Se trata de una iniciativa, que han llevado a cabo, al alimón, la Fundación Telefónica y la Fundación La Caixa. Un proyecto educativo, destinado a los países en vías de desarrollo, sobre todo en Latinoamérica.

El proyecto proFuturo tiene presencia ya, en 400 escuelas, localizadas en 23 países. En cada escuela en la que está presente, se dota a los alumnos con tabletas, diversos tipos de materiales tecnológicos, contenidos y un encaminador.

Samsung Smart School y Écoles numériques

Esta iniciativa, de la tecnológica surcoreana, ya está presente en Ghana, Kenia y Uganda, y está centrada en dar apoyo a los docentes de zonas desfavorecidas, y a entornos rurales que carecen de infraestructura de comunicaciones.

Sus principales logros, han sido procurar instalaciones de paneles solares, que surten de energía a la infraestructura de telecomunicaciones, que permite a las escuelas tener acceso a internet.

Una iniciativa similar, es Écoles numériques, que desarrolla la «teleco» francesa Orange. En estos momentos, la iniciativa se está desplegando en 12 países, donde el proyecto se desarrolla en 531 escuelas.

Los 130.000 alumnos que participan en la loable empresa, han recibido 50 tabletas por escuela, con acceso a contenidos básicos de internet.

Solidaridad en femenino

Orange también es la «culpable», del programa Maisons digitales, que busca el empoderamiento de la mujer, mediante el aprendizaje de destrezas digitales, en países en vías de desarrollo.

Actuando en África y Europa, son ya 11.000 mujeres y 100 aulas, las que se han beneficiado de este proyecto de desarrollo, que dota a las mujeres una serie de habilidades digitales, fundamentales en el siglo XXI.

Inclusive la española Bq, ha dotado de tabletas a un proyecto de la Fundación Kirira, que desarrolla un proyecto en Kenia, y que busca la erradicación de la mutilación genital femenina.

Las tabletas Bq donadas, se utilizan en los denominados «clubes antiablación», que se organizan en las escuelas, y que tienen como misión concienciar a la sociedad keniana, contra tan bárbara costumbre.

Apple tampoco se queda atrás

La empresa que fundase Steve Jobs, siempre se ha caracterizado por tener una innegable vocación social, y en sus cuentas anuales, siempre hay una apartado para fomentar proyectos solidarios.

Una de las últimas campañas de solidaridad, ha coincidido con el huracán Harvey, que devastó una gran parte del Estado de Texas, con miles de damnificados.

Apple organizó una campaña de recogida de fondos, entre sus clientes, y logró, en iTunes, la donación de más de un millón de dólares, que se dedicaron, en exclusiva, al socorro de los afectados.

The Restart Proyect, revertir la obsolescencia

En este caso, no nos encontramos, ni con un proyecto para mejorar la vida de los más desfavorecidos, ni con una iniciativa en país en vías de desarrollo. The Restart Proyect es una «start up» con marcada vocación social.

Su principal objetivo, es luchar contra la obsolescencia programada, esto es, que la mayor parte de las cosas que se fabrican, especialmente las tecnológicas, viene ya con una fecha de caducidad.

Eso lo que significa, lisa y llanamente, es que después de un número de usos dejan de funcionar, una caducidad que ha sido diseñada, por los mismos ingenieros que desarrollaron el producto. Los padres el proyecto, Janet Gunter y Ugo Vallauri, acumulan décadas trabajando en el tercer sector, y un buen día decidieron crear The Restart Proyect, para enseñar a personas desfavorecidas a reparar sus gadgets tecnológicos.

Por ahora, los electrodomésticos y los teléfonos móviles se llevan la palma, siendo los dispositivos más habituales, que llevan para reparar, aquellas personas que participan en los talleres de reciclaje que organizan.

¿Eres de los que conjugan tecnología y solidaridad? ¿Te gustaría colaborar con alguno de estos proyectos? Aprende sobre estos apasionantes temas en Voltaico y el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: Expansión / El Confidencial

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