2018: las principales previsiones en tecnología sanitaria

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La tecnología sanitaria está en auge. La implantación de nuevas medidas en al ámbito de la salud que lleven a beneficiar a pacientes y médicos es un hecho, así como sus beneficios. Toda innovación ayuda a conseguir, por un lado, una reducción en los tiempos de espera; por el otro, un abaratamiento de costes y mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.

Auge de la telemedicina

Una de las principales manifestaciones de la modernización del sistema sanitario es la telemedicina. Y no nos referimos a las consultas que todos hacemos en Google cuando nos pasa algo y que generalmente nos arrojan unos resultados de lo más extremista y pesimista. Es un concepto que -¡gracias a Dios!- va mucho más allá.

Blua, de Sanitas, es uno de los mejores ejemplos de implantación de la tecnología sanitaria. Los clientes de esta aseguradora pueden disponer, a través de sus teléfonos móviles o tablets, de vídeo-consulta en hasta catorce especialidades. Un servicio fiable desde la comodidad del hogar.

Esta tendencia en aumento de la telemedicina permite una atención rápida sin apenas esperas. Aunque no sea de primera mano tan efectiva como la consulta física de toda la vida, es una vía especialmente adecuada para personas mayores o pacientes con tratamientos y enfermedades crónicas. Además del diagnóstico, ofrece muchas otras posibilidades donde además su ámbito de actuación es mayor. Es el caso de la monitorización de enfermedades ya previamente diagnosticadas, facilitando su seguimiento compartiendo datos en tiempo real.

La eSalud, el complemento perfecto

De la mano y complementando los servicios de la telemedicina, tenemos la eSalud. Este término de reciente cuño hace referencia a la práctica de cuidados sanitarios apoyada en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).Y es que más allá de las utilidades descritas y más visibles de la telemedicina, la tecnología sanitaria es de gran utilidad en la gestión de los datos.

Muchas Comunidades Autónomas ya gestionan todas sus citas a través de Internet. Y prácticamente la totalidad de nuestros hospitales públicos compartes nuestros datos dejando atrás el tedioso papel. Todo esto implica una inversión adecuada en ciberseguridad. Y es que los ‘piratas’ no respetan, como ocurrió el pasado mes de mayo. Inglaterra sufrió un problema informático en hospitales de varias ciudades que originó retrasos en diversas consultas.

Pero la eSalud no se limita a tareas organizativas. Utiliza también datos a nivel de estadística, clasificación y evaluación. Podríamos englobar dentro de este concepto a todo wearable que nos permite comunicar y analizar directamente todo tipo de parámetros y valores de nuestro cuerpo: niveles de insulina, oxígeno en sangre, frecuencia cardíaca… Y que nos permiten informarnos e informar a quien corresponda de posibles alteraciones en los mismos.

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