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Internet, a veces también una adicción

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A pesar de que la red de redes ha revolucionado nuestra vida, casi siempre para mejor, internet también esconde no pocos peligros, y el de la adicción a la misma no es de los menores.

El problema aumenta a medida que las conexiones a internet se generalizan, sobre todo a raíz de que muchos de los dispositivos móviles, y ahí los reyes son los smartphones, pueden acceder a conexiones de datos que permiten, entre otras cosas, la navegación por internet.

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Por lo tanto, bien es cierto que para aproximadamente el 10 % de los internautas, la red de redes se ha convertido en un tipo de adicción no tóxica, que hay que curar como cualquier otro tipo de enfermedad.

El móvil, la puerta de entrada

En estos momentos, la puerta de entrada a la adicción a internet, la tenemos en los teléfonos inteligentes, de los que ya dispone el 90 % de la población.

Además, la edad de acceso a un dispositivo móvil como es un smartphone, que en realidad es un ordenador en miniatura, a veces como mayor capacidad de proceso que un portátil o un ordenador de sobremesa, es cada día menor.

A partir de los doce o los trece años, los niños ya tienen en sus manos un dispositivo móvil, que cada año que pasa es más potente, y permite un mayor acceso a una vida que es completamente virtual. Esa vida cibernética, está poblada de redes sociales, sistemas de mensajería instantánea, como pueda ser WhatsApp o el mismo internet, un universo que se expande minuto a minuto.

Sobre como los teléfonos móviles han «colonizado» la conexión a internet, os remitimos a este artículo de nuestros compañeros de Voltaico, que lleva por título «El acceso a Internet, cada vez más presente a través de nuestros teléfonos».

Riesgo y oportunidad

Internet es un sistema poliédrico, que tiene muchas caras, algunas francamente beneficiosas para la mayoría de la población, aunque exista un envés perjudicial, como esa faceta que encamina a algunos a la adicción.

Entre las ventajas de internet, podemos citar, que es una herramienta de comunicación, educación y ocio como no se ha conocido antes en la historia, y que está cambiando desde nuestra vida diaria a la economía.

Entre los baldones de internet podemos citar, también, sus riesgos psicosociales, desarrollo de problemas auditivos y de vista e incluso, en los casos más graves, disfunciones sociales y una percepción errónea de la realidad.

Las bases de la adicción a internet

Aunque nadie está abocado, a que internet se constituya como un universo paralelo, que le atrape como si fuese un agujero negro, lo cierto es que padecer ciertos problemas, si puede predisponer a sufrir dicha adicción.

Frustraciones varias, infelicidad, insatisfacción laboral y de pareja, estar en situación de desempleo, son causas tasadas como de predisposición, para convertirse en un adicto a la red de redes.

El peligro de adicción acecha, sobre todo en la población joven, que muestra unas cifras que llaman a la preocupación: más del 50 % de los jóvenes españoles están más de cinco horas diarias pendientes de internet, redes sociales y sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp.

Una «enfermedad» silente

Se trata de una de las causas, por las cuales esta adicción es más peligrosa. Sus síntomas no son perceptibles a simple vista, como si puede sea una adicción al alcohol o a las drogas.

Por ello, además de dificultar la detección de la adicción a internet, cuando se descubre, la persona tiene ya unos niveles de «enganche» a la red de redes, que hace más difícil su recuperación.

Contestando a las preguntas de este breve cuestionario que os adjuntamos, podéis evaluar vuestro grado de adicción a internet, en caso de que lo haya.

¿Está conectado más tiempo del inicialmente previsto?

¿Tiene dificultad para controlar el tiempo de conexión?

¿Disminuye su satisfacción estando conectado el mismo tiempo?

¿Necesita incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción?

El mayor número de respuesta afirmativas, evidenciaría que se está desarrollando o ya está configurada, una adicción a internet.

En España, donde la mayoría de los accesos a internet se produce desde teléfonos móviles, no está demás, conocer algo de FaceUp, una aplicación que ayuda a desengancharse de los smartphones.

Adolescentes con determinadas características, los más vulnerables

La adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo de este tipo de adicción, debido a que es una fase en la cual tanto la personalidad como el cerebro, están en pleno desarrollo.

De hecho, no hay más que pasarse por cualquier feria de videojuegos o cualquier Campus Party, de los que se desarrollan por muchas capitales de España, para ver que la mayoría de los participantes son adolescentes o incluso preadolescentes.

Los adolescentes más proclives a desarrollar una adicción a internet, comparten ciertos rasgos de personalidad, como puedan ser una gran impulsividad – ¿Qué adolescente no es impulsivo? – intolerancia al dolor, fobia social o insomnio.

¿Cuáles son los síntomas de la adicción a internet?

Aunque como hemos dicho, uno de los principales problemas de la adicción a internet es que no es fácilmente perceptible, como si puede serlo alguien adicto a las drogas o al alcohol, sí es posible hablar de síntomas.

Un adicto a internet, puede presentar todos o varios síntomas de los que a continuación vamos a relatar: nerviosismo, ansiedad, pensamientos obsesivos sobre internet y fantasías y sueños centrados en la red de redes.

Inclusive, en los casos más graves de adicción a internet, se ha podido encontrar hasta la posibilidad de desarrollar autismo y / o depresión. Al mismo tiempo, la adicción, hace que los que la sufren, aunque se dan cuenta de que estar horas y horas conectados les produce todo tipo de problemas, no puede resistirse a seguir navegando de sitio a sitio web.

Los que han sido atrapados por la red, presenta deterioro de la función social, acaban no durmiendo más de cinco horas diarias y su rendimiento académico y laboral queda seriamente mermado.

Abordaje multidisciplinar de la adicción

Internet, como cualquier otra adicción, se puede curar, pero para su abordaje es conveniente recurrir a múltiples tratamientos.

Como casi todo, para prevenir la adicción, lo mejor es recurrir a la información y a la educación: conviene formar a los niños y adolescentes en los peligros que esconde la red de redes.

Al mismo tiempo, padres y profesores, tienen que estar versados en nuevas tecnologías y TIC, para que puedan detectar, de manera temprana, los síntomas de la adicción. Cuando ya hay una adicción asentada, se puede utilizar terapia para desmontar comportamientos que están provocando la adicción; en los casos más graves se puede recurrir incluso al tratamiento farmacológico.

No se puede poner puertas al campo

Internet ha llegado, y ha llegado para quedarse, eso parece ser que ya no tiene vuelta atrás, y cualquier intento de limitarlo va a ser un esfuerzo vano.

Además, es un medio, que como hemos abundado en este artículo, está lleno de ventajas, unos beneficios que no deben oscurecer el hecho de que, también puede ser una fuente de problemas.

Por lo tanto, y como otras cosas, es necesario coger lo que nos beneficia y bordear lo que nos perjudica, de manera que saquemos el máximo provecho a la red de redes. Otro de los paradigmas de internet es la libertad, sobre todo de publicar las propias opiniones sin temor a la censura, algo que cada día se está volviendo más difícil en China, como nos explican nuestros compañeros de Voltaico en el artículo «El Gran Hermano en internet habla chino»

Adicción a los videojuegos, el otro campo de batalla

En este caso, los datos de la adicción a los videojuegos, que afecta a casi el 10 % de la población, coincide con el porcentaje de adictos a internet, lo que refuerza que hasta cierto punto se puede hablar de una adicción muchas veces compartida.

Tal es la magnitud del problema, que la Organización Mundial de la Salud (OMS), acaba de admitir el «trastorno por videojuegos» en la categoría de enfermedad mental, en el borrador del ICD – 11.

Nuestros compañeros de Xombit games ya nos advertían hace un par de años, que la adicción a los videojuegos es una enfermedad a tener en cuenta. En el artículo nos ofrecían consejos para evitar esa adicción.

Un perfil muy marcado

Por lo general, el perfil del adicto a la consola, obedece a unos rasgos muy marcados: una edad media de 20 años, es una persona con pocas habilidades sociales, y una baja capacidad de persistir en sus objetivos.

Quizás la explicación de porqué hay personas que se pueden pasar días enteros jugando con videojuegos, sea que partida a partida, el adicto va mejorando su autoestima a medida que logra objetivos.

Y eso, aunque esos objetivos se logren en el mundo virtual, que les proporciona jugar a World of Warcraft y al League of Legends (LOL), por citar solo dos de los juegos en línea más populares.

¿Crees que alguien cercano puede tener una adicción a internet? ¿Te pasas muchas horas navegando en internet? Aprende sobre estos temas, y muchos más, en los miles de artículos que puedes encontrar en Voltaico y en el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: El País / Tecnología en El País

Imagen: Håkan Dahlström / Johan Larsson / Jason Howie / WOCInTech Chat / Stefan Schubert / Bruno Dulcetti / Jenn Durfey / Alberto G. / CJ / Governo do Estado de São Paulo / Rodrigo Senna / Rodrigo Senna / Eamon Curry / Zhenghu Feng / Beraldo Leal / Wikipedia

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