La tecnología anuncia un futuro distópico

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El futuro ha sido, desde el comienzo de la historia, un oscuro objeto de deseo en el cual la humanidad, casi siempre, ha proyectado sus deseos, y de un tiempo a esta parte, de progreso.

Pero ¿y si todas esas esperanzas que se han puesto en que la tecnología nos haga más longevos, más felices y con una mejor calidad de vida, no son reales?

Te puede interesar: Robótica y empleo ¿Y si hubiera ventajas? ¿Qué pasaría si el futuro, cada vez más tecnológico, se convirtiese en una auténtica pesadilla para la mayoría de la población mundial?

A ello habría que unir, las a veces perniciosas consecuencias de la globalización. Sobre el concepto y las consecuencias de ese proceso, os remitimos al artículo de nuestros compañeros de Capitalibre que lleva por título ¿Qué es la globalización y qué impacto tiene sobre nosotros?

Muchos interrogantes, pocas respuestas

Solo en los diez y ocho años que llevamos de siglo XXI, el avance tecnológico que se ha producido, supera al que se desarrolló desde 1950 al año 2000.

Aunque si se pueden marcar tendencias, hacia donde van a evolucionar la sociedad y la tecnología, con el horizonte en el 2030, casi todo son incógnitas.

¿Superarán las máquinas al hombre? ¿Hacia dónde nos conduce la inteligencia artificial? ¿Llegará un momento en el cual desaparecerá el trabajo humano?

Un cúmulo de preguntas que se agolpan, y la mayoría de ellas no tiene respuesta, al menos por ahora. A pesar de ello, es evidente que la tecnología afecta, y además de manera directa, en la economía, los mercados y los negocios.

Un cambio inevitable

De lo que si se tiene ya constancia, es que la tecnología lleva injerta la transformación de todo aquello que «toca», ya sea la economía, las finanzas o la propia sociedad.

Los cambios que produce la tecnología, son en amplitud, profundidad y velocidad. En la primera de las dimensiones, nos permiten hacer cosas que ni imaginábamos hasta ese momento.

Cuando utilizamos el término profundidad, a lo que nos estamos refiriendo es a que esa tecnología, afecta a una enorme cantidad de sectores productivos.

Por último, al hablar de velocidad, estamos hablando sobre que esos cambios se producen en cuestión, a veces, de meses.

Un problema de engranajes

Es el buen ajuste, entre un desarrollo tecnológico que se acelerará en las próximas décadas, y el sistema productivo, lo que llena de inquietud a los expertos.

Con la recuperación económica ya asentada, la mayor parte de los analistas coinciden en que en pocos años, una gran mayoría de los puestos de trabajo, serán ocupados por robots, o máquinas dotadas de inteligencia artificial.

Otra derivada, que hay que tener en cuenta, es los que se están rebelando como frágiles equilibrios geopolíticos, sobre todo en el polvorín en que se ha convertido oriente próximo, con guerras que pueden lastrar las economías de los países desarrollados.

Otras variables que ensombrecen el panorama

Aunque el desarrollo tecnológico, no tiene porque ser malo, e incluso puede llevar a la humanidad a nuevas cotas de calidad de vida, algunos expertos, destacan algunos peligros, que puede producir una sociedad hiper tecnológica.

De hecho, y aunque muchas veces no seamos conscientes, los algoritmos que rigen a Google, Facebook o Twitter, están ya rigiendo nuestras vidas.

El efecto más evidente es que, con las redes sociales, hemos perdido, una buena parte de nuestra intimidad. Qué hacen con nuestros datos, es algo que solo lo saben los directivos de las tecnológicas ya citadas.

Dependencia digital

Se trata de otro fenómeno importante que nació con el siglo, y que se ha acrecentado en los últimos veinte años, ya que nadie concibe su vida sin un smartphone o dispositivo móvil.

Entre los efectos negativos, de esta dependencia de nuestro smartphone y las redes sociales, está que se cobran su precio, en forma de una menor capacidad de concentración, y un empobrecimiento de nuestras relaciones interpersonales.

A pesar de ello, todavía se puede ver en lontananza un rayo de esperanza, que puede llegar a revertir esta situación, para ello, además de comprender como hemos llegado a tener tal grado de dependencia, está el diseñar soluciones. Para que veamos que la tecnología no es intrínsecamente mala, nuestros compañeros de ANDRO4ALL nos presentan Google Hire, el nuevo servicio con el que Google quiere ayudarnos a encontrar un empleo.

Crecimiento exponencial

Es una de las características que ha adoptado la tecnología en los últimos 20 años. Su crecimiento no es aritmético, sino geométrico, por lo que los cambios sociales y económicos que puede producir son todavía difícilmente evaluables.

Tanto es así, que ya se prevé que un ordenador, comprado por 1.000 dólares en el año 2025, tendrá la misma capacidad de procesamiento que un cerebro humano.

La economía refrenda la importancia supina de la tecnología: las cinco empresas con mayor capitalización bursátil son del ramo tecnológico, y son Apple, Google, Microsoft, Amazon y Facebook.

Por otro lado, en estos momentos, la vida media de una empresa es de 15 años, mientras en el año 1920, una empresa tenía una vida media de 70 años.

Y es el uso de la tecnología, el correcto uso de la tecnología, lo que augura el futuro de las compañías.

Cubrir necesidades básicas

Siguiendo con la explicación de la influencia que está teniendo el uso de la tecnología para que el emprendimiento y los proyectos empresariales fructifiquen, las empresas que más éxito están teniendo en estas primeras décadas del siglo XXI, son las que solucionan necesidades básicas de las personas.

Nos referimos a empresas, que emprenden, para solucionar los problemas de alimentación, de sanidad y de educación de grandes colectivos humanos, lo que no es sino, solucionar problemas de tipo económico y social.

¿Y el empleo?

Un lugar común y cierto, desde la primera Revolución Industrial, es que la tecnología hace prescindibles muchos puestos de trabajo.

Pero, sin embargo, y aunque el aserto anterior es inevitable, es la sociedad en su conjunto, la que debe de determinar que se hace con esas personas que pierden su puesto de trabajo, por mor de la revolución tecnológica.

Inclusive algunos expertos adivinan, en esta nueva revolución tecnológica, la dignificación de ciertos puestos de trabajo de baja cualificación, que serían imprescindibles en las próximas décadas, por la incapacidad para tecnificarlos.

¿El fin de la globalización?

Podría ser una de las consecuencias de la revolución tecnológica que se avecina, y producto de que, con la robotización, los costes productivos serán todavía más bajos.

Hasta ahora, muchas industrias deslocalizaban la producción en países en vías de desarrollo, debido a que los costes laborales eran mucho menores, que en cualquier país desarrollado, como pueda ser el caso de España.

Con una producción robotizada, lo que ahora resulta rentable, es tener las fábricas lo más cerca posible de la casa matriz de la empresa, de manera que se pueda tener más controladas, todas las variables de la producción. Hace ya algunos meses, nuestros compañeros de Voltaico, reflexionaban sobre la robotización, en un artículo que llevaba por título, Automatización, ¿el fin del trabajo?

¿Y en España?

Sobre los efectos de la tecnificación en el mercado laboral español, versa un reciente informe de la consultora PwC, que acaba de ser publicado, y cuyos resultados son demoledores, en el horizonte del 2030.

Para ese año, un tercio de los empleos que existen en estos momentos, serán susceptibles de ser automatizados, con la consiguiente pérdida de empleo. En esta evolución, el informe de PwC establece tres etapas.

En la más próxima, solo el 3 % de los empleos en España, sucumbirán a la tecnología; a esos empleos, se les está empezando a aplicar la algorítmica. En una segunda etapa, hasta el 2025, se iniciará la gestión estructurada de datos, con lo que el 21 % de los empleos podrían peligrar.

La última fase, haya por el 2034, implicará que el 34 % de los empleos, desaparecerían producto de la implantación de nuevas tecnologías.

Brecha de género y por sectores

Esta paulatina pérdida de empleos, no se producirá de una manera uniforme, ya que, entre otras consideraciones, afectará más a hombres que a mujeres, con un 39 % y 28 % respectivamente.

En cuanto a los sectores, el que menos se verá afectado será el de la docencia, con una afectación de solo 8 %, aunque en otros sectores la pérdida de empleos será masiva.

A pesar de tan buenas previsiones para el sector docente, también hay que tener conciencia de que, tal como nos informan nuestros compañeros de Voltaico, los robots han derrotado a los humanos en una prueba de comprensión lectora. Ese es el caso de la industrial, donde el 54 % de los puestos de trabajo se verán afectados, mientras que en lo que tiene que ver con logística y distribución, «solo» se perderá un 34 % de los empleos.

¿Preocupado por el futuro de tu puesto de trabajo? ¿Quieres emprender en inteligencia artificial?

Aprende todo sobre estos interesantes temas, en los cientos de artículos, que puedes encontrar en Voltaico y en el resto de los blogs de Difoosion.

Fuente: Expansión / La Vanguardia

Imagen: Sean McGrath / Alexandru Paraschiv / Bruno Cordioli / davitydave / Madeline Cannon / Nicola / NEC Corporation of America / Paul Friel / Brian Snelson / Ärzte ohne Grenzen / Samuel Mann / Becks / A Geek Mom / Keith Williamsom / Gary Knight / COD Newsroom / DFID – UK Department for International Development

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