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Tecnología en femenino

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A pesar de que la ciencia y la tecnología eran, hasta hace poco, un territorio vedado para las mujeres, a medida que avanza este siglo XXI, las mujeres comienzan a ponerle cara inclusive a las grandes empresas tecnológicas.

Algunas en primera línea, las menos, y otras todavía entre bambalinas, comienzan a tener presencia, algunas una importante presencia, en el universo tecnológico.

Te puede interesar: Computadoras y robots: un espléndido futuro laboral Algunas como freelance, otras con sus propias empresas, o formando parte, por ejemplo, de los ecosistemas de Google o de Facebook, y las menos como altas directivas de empresas tan señeras como Microsoft Iberia.

Women in Tech

Se trata de un libro coral, con veintitrés protagonistas, en la cuales cuentan las vicisitudes, muchas veces por la inexistencia de políticas de género, en las que se han visto y se ven, lidiando con un mercado cambiante y masculinizado.

El libro, ya ha provocado una fuerte reacción, entre las mujeres que trabajan en el sector tecnológico, haciendo que muchas hayan decidido publicar sus historias, sobre su vida laboral en un mercado en continuo cambio.

Las autoras del texto son Paola García y Nerea Luis, ambas Ingenieras Informáticas; la primera de ellas con su propia «start – up», mientras que Luis está realizando un doctorado en inteligencia artificial, en la Carlos III. Paola García es propietaria de Chefly, dedicada a la gestión de catering y chefs, después de pasados unos años trabajando por cuenta ajena, ha logrado tener su propia empresa.

Con padre y hermano ingenieros informáticos, vivió ya desde pequeña la tecnología como algo natural, aunque bien se daba cuenta, que en la escuela de ingenieros informáticos, había muchas menos alumnas que alumnos.

En lo que respecta a Nerea Luis, se inició en las nuevas tecnologías, concretamente en internet, de una manera muy precoz, ya que con solo 10 años creo su primera comunidad en internet. Con un aprendizaje a base de tutoriales que encontraba en la propia red, creo una comunidad para poner en contacto a los fans del animé Sailor Moon.

Durante toda su carrera, se ha centrado en visibilizar a las mujeres que trabajan en el sector tecnológico, por lo que esta nueva iniciativa, se puede calificar casi, como una rutina.

Women Techmakers Madrid 2017 y T3chFest, los iniciadores

En el primero de los encuentros, a la treintena de mujeres que participaron en el mismo, se les regaló un libro en el cual aparecían mujeres, que habían sido importantes para el desarrollo de la ciencia, como Hipatia, Marie Curie o Ada Lovelace.

El otro detonante, de lo que finalmente se ha convertido en un libro, fue T3chFest, evento tecnológico organizado por estudiantes de la Carlos III, entre los que se encontraba Nerea Luis.

Tras una charla de Nerea Luis, donde contó su experiencia académica y laboral, como mujer en el sector de las nuevas tecnologías, se le acercó una estudiante, para darle las gracias por haber hablado de dónde ella quería llegar.

Historias en primera persona y en pocas palabras

Paola García, se puso en contacto con 30 mujeres ofreciéndoles participar en el libro, de las cuales 23 aceptaron, en una iniciativa vanguardista en nuestro país, y casi también en el resto de mundo.

La idea era, que esas mujeres contaran en 750 palabras, cómo había llegado a ser referentes en importantes empresas del ramo tecnológico, cómo habían logrado tener su propia empresa o cómo era el mundo de las «start up» tecnológicas, desde una perspectiva de género.

Se trata de unos textos, en los cuales se ha intentado subrayar el aspecto emocional, que va unido a esos logros profesionales, que también lo son personales, dada la poca visibilización que tienen las mujeres en esos sectores. En un primer momento, se han publicado en internet tres de esas historias, y la retroalimentación ha sido muy positiva, con comentarios laudatorios y con muchas las mujeres, que se pusieron en contacto con ellas, para interesarse en cómo podían colaborar.

Aunque no aparece en el libro, quizás no estaría de más, hablar de Manisha, una científica del Massachusetts Institute of Technology, que ha desarrollado Intrepid, el adhesivo antiviolación.

El hilo conductor: una voluntad férrea

Como ya hemos indicado, uno de los rasgos del libro es la pluralidad de perfiles: Empresarias, CEO`s y mujeres que trabajan en grandes empresas tecnológicas, como pueda ser el caso de Google o Facebook.

Entre las historias que se cuentan, en un formato cercano a un tuit, se encuentra la de Laura Lobo, que con solo 21 años tuvo que hacer frente a una grave enfermedad, lo que hizo que en absoluto pensase en dejar los estudios, de ADE e Ingeniería Informática, que ahora continúa.

En el libro, también participa, con su testimonio, Inés Huertas, Ingeniera de Telecomunicaciones, que es la cofundadora de Datatons, una tecnológica centrada en el Big Data y analítica web. En unas escuetas 750 palabras, le da tiempo a contar que fue inasequible al desaliento, en un entorno académico, que le pretendía orientar hacia unos estudios que no tuviesen que ver con la tecnología, luchando contra un cierto mantra subliminal, que dice que los estudios técnicos son para chicos.

Otra de las protagonistas del libro Women in Tech, es Laura Subirats, una precoz Ingeniera de Telecomunicaciones, que ya como trabajo de fin de Bachillerato, recreó el Sistema solar, con una aplicación programada en Visual Basic.

Después de haber trabajado en organismos tan prestigiosos como el CERN, se doctoró en Inteligencia Artificial, con un trabajo sobre discapacidad neurológica. En la actualidad, simultanea la docencia en la Universidad Oberta de Cataluña con su trabajo en Eurecat, centro tecnológico pionero en los estudios contra la diabetes.

Somos afortunados que haya tantas «start – up» concienciadas con la cura de enfermedades, como Infervision, «start – up» china que utiliza la inteligencia artificial para diagnosticar el cáncer de pulmón.

La diversidad de género es rentable

Aunque algo se ha avanzado, las ingenierías en la última década de los años noventa del pasado siglo eran un erial, en cuanto a presencia femenina se refiere.

En lo que respecta a la educación superior, en las «carreras técnicas», la preponderancia masculina, sigue siendo más que evidente, aunque afortunadamente las cosas están cambiando, a mejor.

Pero desde que las mujeres se sumaron al trabajo en el sector tecnológico, los equipos con hombres y mujeres, funcionan mucho mejor y son más rentables, que aquellos «monocolores» en cuestión de género. De eso ya se apercibió Silicon Valley hace más de una década, lo que hace que en las «grandes», como puedan ser Facebook o Google, la presencia femenina es ya habitual y no una excepción.

A pesar de ello, son pocas las tecnológicas norteamericanas que han tenido en puestos de decisión a mujeres, y como muestra un botón, en el artículo que nuestros compañeros de Applesencia sobre los CEO de Apple a lo largo de su historia.

Empoderamiento femenino

Las autoras del libro, tienen claro que es necesario retener en las empresas el talento femenino e incluirlo, y que ellas puedan lograr el máximo desarrollo profesional, sin que para ello tengan que masculinizar su comportamiento.

La solución para superar la brecha de género pasaría, para estas dos ingenieras, por el empoderamiento femenino, de manera que ellas puedan aportar su visión y su opinión.

También sería necesario que pudiesen, libremente, rechazar aquellas ideas con las cuales no están de acuerdo, en el desarrollo de proyectos y en su trabajo diario.

El detalle chusco: en 1968 dos psicólogos dictaron que las mujeres no podían dedicarse a la informática

A mediados de los años sesenta del pasado siglo, dos psicólogos contratados para labores de selección de personal, en lo que en aquellos años era System Development Corp, actualmente la consultora Unisys Corp, llegaron a una asombrosa conclusión.

William Cannon y Dallis Perry, analizando los perfiles de 1.378 programadores, de los cuales 186 eran mujeres, construyeron lo que ellos denominaron «escala de interés vocacional», en la cual resaltaban una serie de cualidades, que estarían asociadas a los hombres.

Entre ellas, encontramos interés por la resolución de problemas, poca necesidad de socialización, y estar más interesados en las cosas que en las personas. Por todo ello, concluyeron que la de informático era una profesión ligada al género masculino, rechazando a todas las candidatas, que participaban en el proceso selectivo, para puestos de programador.

De cualquier modo, la de profesional de las tecnologías de la información, es un puesto de trabajo muy «goloso», tal como podemos ver en un artículo de nuestros compañeros de Xombit, donde más de la mitad de los ingenieros de software creen que acabarán siendo millonarios.

¿Eres una estudiante a la que le «chiflan» las ciencias? ¿Profesional de las tecnologías y te sientes identificada con los testimonios del libro Women in Tech?

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Fuente: El Confidencial / La Información

Imagen: gdsteam / Alaina Percival / Chefly / Andrew Evans / Iwan Gabovitch / Women in Tech / Randstad Canada / Marc Wathieu / COD Newsroom / Isaac Mao / Juhan Sonin / Marcin Wichary / Matthew Keefe

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