Enfermar de tecnología

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La tecnología, como otras muchas cosas, es un arma de doble filo. En la cara de la moneda encontramos mejoras de la calidad de vida y que las máquinas pueden desarrollar los trabajos más pesados y desagradables.

Pero en el envés de la moneda, encontramos cosas que hacen de todo menos beneficiarnos: explotación laboral, pérdida de puestos de trabajo e incluso enfermedades ligadas la tecnología, que en los casos más benignos se transmutan en adicción a la tecnología.

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Algoritmos que propician la adicción

Es ya un secreto a voces, que muchas redes sociales, caso de Facebook o Twitter, investigan en algoritmos que hacen que los usuarios utilicen más las redes sociales, lo cual se monetiza en que se puede vender toda esa cantidad de tráfico a los anunciantes.

Debido a que las redes sociales son utilizadas diariamente por cientos de millones de personas, algunos estados, como el norteamericano, han empezado a revisar las redes sociales de sus inmigrantes.

Dejando al margen los mecanismos subliminales, que tienen Facebook o Twitter para lograr que estemos más tiempo en sus redes sociales, algunos datos llaman, al menos, a la preocupación. Una de esas magnitudes, que llama a llevarse las manos a la cabeza, es qué más del 50 % de los jóvenes se han convertido en adictos a la tecnología, y en muchos de ellos, su adicción les genera depresión, aislamiento, e inclusive, tendencias suicidas.

Iniciativa de antiguos empleados

La iniciativa, para explicar lo pernicioso que es la hiperconectividad en la cual estamos imbuidos, proviene de antiguos empleados de los gigantes de internet y de las redes sociales, una industria que va a más, y que se ha convertido en un gran negocio.

Tal como explica este colectivo, en el cual no faltan muchas mentes brillantes, el mecanismo que subyace al negocio que suponen las redes sociales, tiene que ver con monetizar los datos de los usuarios, lo que demuestra que esa supuesta «gratuidad» de las redes sociales, no es tal.

Cuanto más está el usuario navegando por la red social, más posibilidad tiene, de que le atrape la publicidad que le acompaña a su navegación; unos anuncios que se pagan a precio de oro. Las redes sociales, tienen miles de datos sobre nosotros: edad, intereses, profesión, qué tipo de contenidos consumimos mientras estamos dentro de Facebook, y un largo etcétera: datos que son susceptibles de venta a los anunciantes.

Uno de los «objetores» de las redes sociales es Sean Parker, cofundador de Facebook, tal como explican nuestros compañeros de Voltaico en el artículo que lleva por título, “Uno de los fundadores de Facebook está preocupado por el daño que pueden causar las redes sociales”.

Por la regulación de la industria tecnológica

Los promotores de esta iniciativa, consideran que la tecnología, y específicamente las tecnologías de la información, lo que deben buscar es el bien común.

Desde Commons Sense Media, una ONG centrada en buscar la seguridad en las redes sociales, se exige a la industria tecnológica, que logre un equilibrio, entre las ventajas y las desventajas en el uso de esas tecnologías.

Para James Steyer, fundador y director de esa ONG, la industria tecnológica se parece mucho a la del alcohol y el tabaco, en el sentido de que es un producto adictivo: por ello debe de regularse de la misma manera.

Un entorno altamente adictivo

Los datos hablan por si solos, y exponen una auténtica pandemia tecnológica, ya que el 27 % de los adultos que utilizan tecnología, de cualquier tipo, se han convertido en adictos a la misma.

Además, los efectos de esa adicción, se hacen notar en esferas como la política, la social y a nivel individual, de cada usuario de redes sociales.

No en vano, un 27 % de los adultos confiesa, que no puede resistirse a responder los mensajes, que ingresan desde las redes sociales. Como redes sociales hay muchas, para que sepáis cuáles son las más utilizadas, y por ello más adictivas, aquí os remitimos a un artículo de nuestros compañeros de ANDRO4ALL, en el cual nos hablan de las 10 redes sociales más usadas en el mundo.

Aislamiento social

Otro de los efectos perversos de las redes sociales, es que sus usuarios tienden, cada vez más, al aislamiento social, y a vivir en una «burbuja», en unos entornos que han sido diseñados por las grandes tecnológicas, caso de Samsung o Apple.

Ese aislamiento progresivo, tiene que ver con el abandono del contacto humano, con nuestros seres queridos o más cercanos, pasando a interactuar únicamente con perfiles de las redes sociales.

Llegando a extremos tan patológicos, como hablar con nuestros amigos por medio de programas de mensajería instantánea; con unos amigos que muchas veces, viven en la misma ciudad e incluso en el mismo distrito que nosotros. El uso masivo de tecnología, también acaba afectando a la capacidad de planificar y organizar desde nuestro trabajo, a nuestra vida. Al mismo tiempo, también nos hacen más impulsivos y aumenta nuestro nerviosismo.

Facebook y la opinión pública

Como ya es «vox populi», Rusia influyó en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas, utilizando Facebook para, con una clara estrategia de desinformación, favorecer la candidatura de Donald Trump.

Esta capacidad de influencia, en las últimas elecciones norteamericanas, es solo la punta del iceberg, ya que, en el caso de Estados Unidos, una mayoría de los adultos reconocen. que su principal fuente de información son las redes sociales.

Este dato queda empequeñecido, cuando sabemos que el 44 % de los norteamericanos entre los 10 y los 18 años, no son capaces de discernir entre una noticia verdadera y otra falsa.

Las sibilinas tácticas de YouTube, Instagram y demás

Como ya hemos indicado, las principales redes sociales, tienen legiones de profesionales, estudiando como lograr aumentar el tiempo que los usuarios pasan en ellas.

Todo está diseñado, para que interactuemos lo más posibles dentro de la red social: en el caso de YouTube eso se logran con el encadenamiento sin fin de los vídeos, mientras que en el caso de Instagram, eso lo consigue con su mecanismo de «like».

Por otro lado, se encuentran aplicaciones, de una gran utilidad, pero que no generan adicción, como pueda ser la aplicación de Google Maps.

Regulación de las redes sociales

La solución, para los críticos de las redes sociales, pasa porque los gobiernos intervengan regulando el mercado, de manera que se evite, esa adicción que generan las redes sociales.

Por su parte, el compromiso de las grandes tecnológicas, tendría que ver con crear mejores aplicaciones, evitando en lo posible, que estas se conviertan en adictivas, no provocando la adicción a los niños, para que estos se acaben convirtiendo en adultos dependientes.

La regulación parece difícil, dado que las redes sociales crecen como champiñones. Para nuestra un botón, en la relación que nuestros compañeros de iPadizate, nos presentan de las nuevas redes sociales para dispositivos móviles.

Y mientras tanto, en España

El gobierno de España ha decido tomar cartas en el asunto, y ha incluido las adicciones tecnológicas, dentro de la Estrategia de Adicciones, que ha aprobado el Consejo de Ministros.

El objetivo del citado plan, en lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías, es atajar el uso compulsivo de las redes sociales, que realizan miles de adolescentes españoles.

Se tiene la certeza que el 18 % de los niños y jóvenes españoles, han desarrollado adicción a la tecnología, y a las redes sociales.

Se trata de la primera vez, que como política de estado, se intenta luchar contra una adicción no tóxica, como es el caso de la adicción a la tecnología.

Perspectiva de género

Parece que las jóvenes, más que sus pares masculinos, se han lanzado a liderar la adicción a las redes sociales, y por ello se ha convertido en una población de riesgo, a la que a veces también se asocia un consumo excesivo del alcohol y tabaco.

Al mismo tiempo, se pretende regular el acceso de los adolescentes y los jóvenes, a los sitios web de juegos de azar, algo, que aún estando prohibido, se produce más veces de las que sería conveniente.

Para poder jugar a cualquier juego de azar, online u offline, es necesario tener la mayoría de edad, aunque debido a las peculiaridades del juego online, es imposible cribar si el usuario que está accediendo a un casino virtual, tiene más de 18 años.

¿Pasas más horas de las que querrías en las redes sociales? ¿Crees que tus hijos han desarrollado adicción a la tecnología?

Aprende sobre estos temas de candente actualidad, en los cientos de artículos que puedes encontrar en Voltaico y en el resto de los blogs de Voltaico.

Fuente: El País / 20 minutos

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