¿Cuándo empieza a ser interesante comprar un coche eléctrico?

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Los coches eléctricos, poco a poco, están incrementando sus ventas. Esto nos hace replantearnos si podría interesarnos dejar atrás los motores de combustión interna y comprar, por qué no, uno alternativo. ¿Cuándo merece la pena adquirir uno a sabiendas de su mayor precio?

La tecnología todavía no hace rentable esta opción para la mayoría de los fabricantes. No obstante, movidos por el incremento de la demanda, cada vez son más las compañías de la automoción que deciden incluir nuevas variantes con el objetivo de atender el crecimiento de este mercado.

Y tú, ¿por qué no deberías sumarte a este cambio de fichas que está produciéndose en la movilidad? ¿Le ha llegado el turno a las motorizaciones eléctricas? Un sencillo y rápido análisis de la situación personal servirá para comprobar si nos interesa olvidarnos de ir a la gasolinera para siempre o no.

Uso del vehículo y soluciones económicas

Para plantearse la compra de un coche eléctrico es muy importante tener interiorizado algo revelador; el mayor precio de la alternativa eléctrica respecto al resto del segmento en el que compite.

El mejor ejemplo para demostrarlo lo podemos ver en el segmento C, el de los compactos. Enmarcado como opción eléctrica podemos situar al Nissan LEAF de segunda generación en su versión básica. Parte de los 29.800 euros, según se puede leer en el configurador disponible en la página web oficial.

Si atendemos a las opciones disponibles por ese precio, nos daremos cuenta que, por precio, se situaría al mismo nivel que competidores que se sitúan en una escala superior por calidad y cualidades. Es más, el trío formado por el BMW Serie 1, Audi A3 o Mercedes Clase A, u otras variables como el Lexus CT200h o Volvo V40, podrían poner en duda al futuro comprador.

Por ello, es muy importante tener en cuenta qué es lo primero que debemos valorar para optar por un coche eléctrico. ¿Cuál es el porcentaje de kilómetros que realizas en ciudad? Esta es la premisa básica para seguir dudando sobre qué motorización escoger.

Si, por ejemplo, realizas el 80% de los recorridos en ciudad, te acabas de posicionar como un serio candidato para disfrutar de un coche eléctrico. La conducción en el ámbito urbano es el mejor ecosistema en el que se pueden destacar las cualidades de las mecánicas eléctricas.

De hecho, es en carretera donde todavía pecan este tipo de motorizaciones. La velocidad es un mantra del coche eléctrico, ya que esto produce un agotamiento de la autonomía acelerado.

Red de recarga, ¿puedes acceder a ella fácilmente?

La instalación de un cargador propio en el domicilio es una solución muy aconsejable. Esto conlleva un coste, pero es asumible. Del mismo modo, en el medio plazo se conseguirá un retorno de la inversión, por lo que merece la pena disponer de mayor comodidad.

Si, por el contrario, no hay opción para la instalación de un punto de recarga en el garaje, siempre se debe observar qué estaciones de recarga puede haber en las inmediaciones de la vivienda. Estas, además, suelen contar con potencias de transmisión energética superiores a las de los wallbox de instalación rápida en el ámbito doméstico.

Si la respuesta a ambas cuestiones es negativa, lo más lógico sería pensar que no ha llegado todavía el momento para pasarse a lo eléctrico. En cambio, solo con haber contestado de forma afirmativa a una de las preguntas planteadas en este apartado, podría dar lugar a seguir con el plan de viabilidad.

Uno debe estar dispuesto a cambiar sus hábitos de uso

Se acabó con la idea de rellenar el tanque de combustible justo antes de emprender un viaje. El coche eléctrico requiere aún varias horas de conexión a la red eléctrica para contar con un kilometraje decente. Por ello, este tipo de vehículos nos obliga a realizar una planificación para no quedarnos ‘tirados’ a las mínimas de cambio.

Para algunos, cambiar sus rutinas será demasiado, mientras que otros creerán que amoldarse a la nueva tecnología es sencillo si, con ello, se contribuye a frenar el cambio climático y al ahorro de una buena parte del presupuesto en el transporte.

Si se puede acceder a la recarga de las baterías en el propio domicilio, se recomienda conectar el vehículo durante las horas nocturnas para aprovechar, si se tiene contratada, la tarifa valle, lo que permitirá un ahorro considerable en la factura de la luz.

Y bien, cómo sabemos que tendremos el retorno de la inversión?

El cálculo es muy difícil de realizarse sin desviar un solo céntimo. Por ello, es importante basarse en suposiciones teóricas que tienen que ver con la situación actual del coche que dispongas actualmente en propiedad para ver el ahorro que te apostará cualquier opción eléctrica.

Tan solo habrá, por tanto, que valorar el consumo periódico de gasolina o diésel en un plazo de unos 10 años, una estimación de lo que podría servir de vida útil tu próximo automóvil. Atendiendo a este planteamiento, habría que eliminar todo el montante en términos de potenciales averías.

¿Por qué? Un motor de combustión dispone de muchos más componentes que uno eléctrico, ya que esta posee una mecánica muy sencilla. ¿Puedes imaginar el ahorro en mantenimientos y plausibles averías que podrías tener? Quizás sea el momento de sacar a la luz tus últimas facturas en revisiones de tu coche particular.

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