No todos los coches autónomos son iguales: estos son los 5 niveles de conducción autónoma que existen

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El coche autónomo es una realidad. Hay diferentes programas piloto, pero lo cierto es que la tecnología que sustituirá al conductor tradicional llegará durante la primera mitad de la década que viene, afianzando su estandarización durante la segunda.

Es posible que ambas opciones, el piloto automático y la conducción tradicional, convivan durante un tiempo, pero en el largo plazo, se baraja la hipótesis de eliminar el factor humano. ¿Las máquinas también nos sustituirán en nuestros desplazamientos? Deberíamos ir haciéndonos a la idea.

Para que eso suceda, los coches autónomos deberán contar con innovaciones que les permitan formar parte del grupo de nivel 5 de autonomía. Y te preguntarás, ¿qué es esto de los niveles? Es el método para cuantificar cómo de desarrollado es el software y equipamiento anexo que incorpora esta solución.

Nivel 1, lo más estandarizado en el parque automovilístico

Si nos aventuramos a afirmar que hasta fechas próximas a 2030 no habrá coches autónomos por doquier es porque la infraestructura actual no permite que esta disrupción tenga peso en el corto plazo.

Obviando que el Nivel 0 es aquel en el que el vehículo carece de ayuda alguna en la conducción, es más lógico comenzar directamente con el Nivel 1. Contar con soluciones propias de asistentes de cambio de carril o el mantenimiento de la velocidad crucero corresponderían a este nivel.

Actualmente, una gran parte de los automóviles que se comercializan en el mundo cuentan, al menos como opcional, la posibilidad de equipar este equipamiento. La centralita se encarga de gestionar estos parámetros del coche, pero el conductor es el encargado de controlar en todo momento qué es lo que pasa alrededor.

Nivel 2, una solución que ya está implementándose

La conducción autónoma, al alcanzar este segundo escalón, adquiere un mayor peso. Solamente opciones como el Drive Pilot de Mercedes-Benz o el Autopilot de Tesla, son capaces de ofrecer esta tecnología, la más destacada del sector.

El software, en este caso, permite al conductor deja de intervenir en la conducción, siempre bajo una serie de factores. De hecho, por razones legales, es necesario que el mismo disponga de las 2 manos en el volante, aunque pueda ser fácil de engañar al sistema. El conjunto de sensores y cámaras que equipan los automóviles son capaces de detectar las líneas de la calzada, pudiendo tomar las curvas sin orden expresa del usuario.

Esta opción es la que se cree que podría popularizarse en los próximos años. Al fin y al cabo, tareas como las anteriormente descritas o la programación de mantener la distancia con el vehículo del que precede parecen estar incorporándose a un mayor número de automóviles.

Nivel 3, solo apto para lo más selecto del mercado

En este sentido, tal y como se puede leer en Xataka, el conductor podría continuar pudiendo hacerse cargo de la conducción si así lo expresase. No obstante, el sistema autónomo sería capaz de tomar decisiones en torno a movimientos longitudinales y laterales.

Apenas existen modelos que incorporen innovaciones correspondientes a este nivel. De hecho, a finales de 2017, Audi presentó su nueva generación del A8, su buque insignia, convirtiéndose en el primer automóvil en disfrutar del programa más desarrollado de serie.

El usuario, igual que en cualquiera de los puntos anteriores, debe estar preparado para intervenir en cualquier momento en la conducción. No obstante, el sistema de gestión sería el que daría la señal de alarma con antelación suficiente para evitar un accidente.

Nivel 4, una solución que está por llegar a la movilidad real

La principal diferencia respecto a la opción anterior está relacionada con la ejecución de acciones de forma remota como respuesta a eventualidades extraordinarias. Y te preguntarás, ¿qué quiere decir esto último? Si la centralita detecta un potencial problema, no avisará al conductor para que tome las riendas de la conducción.

Basándose en la tecnología Machine learning, será capaz de idear una alternativa para evitar el peligro de accidente. Algoritmos creados tras el aprendizaje de experiencias anteriores reducirán las probabilidades de que se produzca un siniestro.

Algunos vehículos desarrollados por los fabricantes ya cuentan con estas opciones, pero solamente han sido capaces de materializar sus propuestas bajo el paraguas de los prototipos. No obstante, el próximo paso está cada día más cerca, pudiendo ser ofrecido, quizás, a comienzos de la década de 2020.

Nivel 5, la extinción absoluta del papel del conductor

En este sentido, la diferencia entre este y el anterior nivel radica, sobre todo, en la experiencia acumulada tras millones de horas de datos recopilados por estos automóviles. En este sentido, la probabilidad de sufrir un accidente por fallo en la conducción será ínfima.

En este sentido, tan solo habrá que indicar una dirección para que el gestor del automóvil nos desplace a la posición indicada. Del mismo modo, el interior del habitáculo será completamente diferente al que conocemos. Es más, es muy posible que ni siquiera te guste, o sino, que se lo pregunten a Renault con su opción presentada en el Salón de Ginebra del 2018.

Lamentablemente, será en este nivel donde millones de personas de todo el mundo perderán su empleo como transportistas o chóferes. ¿La nota positiva para estos colectivos? Todavía debe invertirse mucho dinero para que esto se convierta en una realidad.

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