¿Cuántos años quedan para que haya más coches eléctricos que de gasolina y diésel?

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Los coches eléctricos son el futuro de la movilidad. No obstante, desde meses lleva registrándose un tira y afloja entre las mecánicas tradicionales (formadas por diésel y gasolina) y las alternativas, fundamentalmente híbridas y eléctricas.

En primer lugar, antes de analizar cuándo podríamos ver un cambio de tendencia destacado, es importante analizar qué es lo que está ocurriendo ahora mismo en el parque automovilístico. Diversas tecnologías están presentes en el mercado, por lo que es importante saber cómo se reparte cada candidato el pastel.

Atendiendo a los datos ofrecidos por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), mercado actual se reparte de la siguiente manera:

  • Motorización gasolina: 51,7%
  • Motorización diésel: 41,8%
  • Motorización híbrida + Eléctrica: 6,5%

Como puedes imaginar, estos datos ofrecen una situación preocupante para las variantes alternativas. No obstante, el gráfico tradicional mostraría un incremento sostenido hasta el año pasado, momento en el que robó parte de peso de ventas diésel, las cuales se han reducido en los últimos meses de forma muy abrupta.

¿Podemos afirmar que el coche eléctrico está a la vuelta de la esquina observando estos datos? Lamentablemente, varias variables de la ecuación son las que pronostican que no será tan sencillo.

Ayudas insuficientes que no incentivan la compra

Habrá quienes defiendan que el sistema de subvenciones no incentiva la adquisición porque los problemas están relacionados con la autonomía y otra serie de desventajas respecto al mercado tradicional.

Para aquellos que piensen así, es de recomendada lectura la visión que tiene Noruega sobre este planteamiento. El país escandinavo, con unas condiciones climáticas que no ayudan demasiado a la estandarización de los motores eléctricos, ha conseguido que más del 50% de los vehículos vendidos dispusiese de un conjunto de baterías sobre el chasis.

No obstante, su principal problema es que los automóviles eléctricos, por falta de economías de escala en la producción para los fabricantes, siguen siendo muy costosos para los mismos, algo que se ve reflejado en un mayor precio.

La iniciativa de la oferta es más bien ridícula

En algunos mercados, como el algunas zonas de Estados Unidos, solo se permite a los fabricantes producir automóviles si disponen de alguna versión eléctrica pura. Esto ha provocado que algunos fabricantes hayan pedido que no se adquieran estos modelos por ser una completa ruina para la compañía.

El caso más sonado es el de Sergio Marchionne, CEO del grupo FCA. En unas declaraciones, pidió que no se comprase la versión eléctrica del Fiat 500, denominado 500e, por costar una fortuna su producción, tal y como puedes leer en Engadget.

Ahora bien, ¿por qué no quieren vendernos estos productos a gran escala? El principal motivo es la reducción de ingresos que supondría para las empresas del sector. Las motorizaciones eléctricas son mucho más económicas de mantener que las tradicionales. ¿Imaginas la cantidad de beneficios que se echarían a perder si se potenciasen sus ventas?

La infraestructura tampoco se salva, sigue siendo deficiente

La entrada del coche eléctrico requerirá que las ciudades se adapten a lo que ello implica. La inclusión de cientos de miles de postas para cargar las baterías son necesarios si queremos electrificar el parque automovilístico.

La ecomovilidad no se conseguirá hasta que se generen inversiones en este sentido, tanto a nivel público como privado. La gran mayoría de los bloques de viviendas no dispone de viabilidad para acometer instalaciones de puntos de recarga para la comunidad de vecinos, lo que dificultará la estandarización de esta tecnología.

Ahora bien, ¿lo vemos tan oscuro?

En Europa ya han comenzado los planes para la instalación de miles de estaciones de carga, pero los horizontes de acción están enmarcados para principios de la década que viene. ¿Será el momento en el que se popularizarán estas motorizaciones?

Siguiendo este punto, compañías como Volkswagen han fijado su estrategia de electrificación con un horizonte temporal fijado en 2025. No obstante, 2020 será el momento clave para ver la generación I.D del fabricante alemán, así como alternativas de Volvo, Porsche y la llegada en masa de volúmenes considerables del Tesla Model 3.

En relación con esta última compañía, se espera que la firma de Palo Alto saque al mercado, para entonces, el Model Y, un crossover eléctrico con menor tamaño que el Model X.

Lo cierto es que la lista de compañías que se pasarán a lo eléctrico en 2020 es considerable, por lo que sí, podría marcarse esta fecha en el calendario como la verdadera disrupción que tendrá lugar en el mundo de la automoción.

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