Crean un implante diminuto para superar el alcoholismo

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El alcohol es una de las peores drogas que existen. De hecho, uno de los principales problemas está relacionado con la baja visibilidad que se ofrece sobre las personas que sufren de alcoholismo.

Es muy posible que lo concibamos como un perfecto compañero para desinhibirse en una fiesta en un rato puntual en alguna celebración. No obstante, la cara oscura del alcoholismo, tal y como ocurre con cualquier otra droga, es su doble efecto sobre los físico y psíquico en el medio plazo.

Estamos ante una droga que, al estar legalizada, puede conducir con mayor facilidad a una dependencia. ¿Cómo podemos evitarlo? La tecnología, muy pronto, podría reducir firmemente las posibilidades de sufrir esta enfermedad.

Un chip para evitar el alcoholismo, ¿es fiable esta solución?

La solución planteada es, cuanto menos, interesante y, sobre todo, parece venida de un futuro muy lejano. El chip, para empezar, no requeriría cirugía alguna para su instalación. De esta forma, su instalación bajo la piel no necesitaría la disposición de un quirófano ni la presencia de personal médico.

Esto es gracias a su reducido tamaño. Según se puede leer en el portal Futurism, apenas mediría en torno a un milímetro cúbico, una magnitud que apenas podría notarse bajo la piel. Ahora bien, ¿por qué sería tan eficiente? Estamos ante un chivato en toda regla.

Bastaría apenas unos tragos de alcohol para que el sistema diese su luz de alarma. Gracias a una capa exterior que dispone, permitiría ofrecer a la persona que monitoriza a la persona saber si este ha consumido alcohol, aunque fuesen apenas unas gotas. ¿Cómo actúa este curioso sistema? Te lo mostramos.

Una tecnología basada en las TIC y su popularización

La Universidad de California en San Diego es el ente público que está llevando a cabo las primeras pruebas, todavía bajo un programa piloto testado sobre animales. El método de aplicación es muy sencillo. Un chip que está cubierto por una enzima se instala en el cuerpo para después conocer si una persona consume.

Tras la ingesta del alcohol, este pasa al corriente sanguíneo, el cual, a su vez, recorre los vasos y capilares más profundas de la piel. Es aquí donde tendría contacto el etanol o alcohol etílico, presente en cualquiera de las bebidas que cuentan con algo de graduación.

Tras esto, se produce una reacción química que permite que se envíe a un aparato electrónico la notificación sobre el hecho de que se ha registrado la presencia de alcohol en sangre. Esto, por supuesto, podría, al mismo tiempo, enviar una alerta a una tercera persona que podría monitorizar al sujeto en cuestión.

Ahora bien, ¿qué aplicaciones podría tener esta solución si finalmente pudiese estandarizarse en el mercado? ¿Podría contribuir a la reducción de los casos y tasas de alcoholismo? A continuación te ofrecemos un par de casos en los que esta tecnología permitiría un mayor control de los pacientes.

Un chivato que será más justo con la sociedad

El alcoholismo, como cualquier otra droga, genera el conocido síndrome de abstinencia. Esto no es más que una serie de alteraciones, tanto físicas como psíquicas, que se padecen a consecuencia de la falta de los elementos básicos de la droga que se trate.

Comencemos por el caso típico del alcohólico que pretende dejar de beber. Al comienzo, la fuerza de voluntad puede muy fuerte, pero con el paso de los días, las recaídas pueden tener una mayor incidencia si no se corta drásticamente el consumo.

Para mantenerse abstemio, la implantación de este chip bajo la piel podría servir de freno de cara a una tercera persona que estuviese en alerta. Por ejemplo, los centros de desintoxicación o los hospitales podrían ser los principales clientes de una tecnología de estas características.

Ahora bien, ¿esta sería la única aplicación de esta innovación? Lo cierto es que no. Pongamos otro sencillo ejemplo para demostrar las múltiples posibilidades que se abren en el futuro de la nanotecnología.

Pongamos por un momento que hay 2 pacientes que están esperando un trasplante de hígado con urgencia. Ambas ocupan la misma posición en una lista de espera. ¿Debería tener prioridad la persona que bebe alcohol a diario? Es importante recalcar que este órgano es uno de los que más sufre con la ingesta de alcohol.

Una penalización en la lista de espera por una mala práctica podría servir para garantizar que la donación será disfrutada, al menos, por una persona que disfruta de una vida en la que no hay rastro de alcohol, algo que no es compatible con las enfermedades que afectan al aparato digestivo.

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