La impresión 3D cambiará las técnicas de construcción actuales

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La impresión 3D ha llegado para quedarse y revolucionarlo todo: la medicina mediante prótesis, la moda, que ya ha empezado con los principales fabricantes deportivos diseñando zapatillas procedentes de la impresión 3D como Reebok, Under Armour o Adidas . Pero si hay un sector que se va a ver beneficiado, ese es el de la construcción.

Ya hemos visto hitos como las casas que se construyen en unas horas o en cuestión de días a un precio irrisorio, especialmente si lo comparamos con las técnicas de construcción tradicional. Pero eso es solo el principio.

Las ventajas de la impresión 3D en la construcción

Como leemos en 3D Natives, la impresión 3D es barata en términos de materiales no solo por la cantidad, sino también por el uso que se hace de ellos. Y es que con la impresión 3D se optimizan las formas para limitar la cantidad, de modo que las estructuras geométricas vuelven a cobrar sentido.

Otra gran ventaja respecto a la construcción tradicional es la versatilidad en empleo de materiales, lo que abre las puertas a experimentar con nuevos compuestos o incluso, con materiales de desecho, logrando una nueva forma de reciclar aprovechando recursos ya explotados.

No obstante, todavía queda mucho camino en el uso de la impresión 3D como técnica de construcción de casas, puentes o rascacielos. Sobretodo a nivel burocrático, ya que aún no se ha reconocido como un método de construcción oficial, por lo que queda fuera de estándares y certificaciones. Y si no se pueden aplicar los estándares, es complicado realizar los cálculos pertinentes de resistencia, algo vital para garantizar la habitabilidad de una estructura.

Qué veremos en los próximos años

Instalaciones de primera necesidad

La primera aplicación de la impresión 3D en la construcción será para situaciones de emergencia en la que se requieran estructuras habitables fáciles, baratas y rápidas de instalar. Que puedan construirse con materiales tan variados como barro o arena todavía facilita más la tarea, con el consecuente ahorro económico y logístico.

Así, cuando haya desastres naturales, conflictos bélicos y similares, las familias que huyan podrán encontrar en las casas 3D unas infraestructuras primarias para salir del paso mucho más cómodas que las actuales.

Edificios completos

Como leemos en Connect & Construct, la impresión 3D posibilitará la construcción de una casa completa con todos los sistemas incluidos como la electricidad y la fontanería, además de la construcción propia. Y es que recuerda que se puede fabricar estructuras a partir de hormigón, metal o plástico.

¿Y en el futuro?

Colonias en la luna

No, no es una película de Stanley Kubrick sino algo que podremos ver en el siglo XXI. Una de las principales barreras a la colonización lunar – al margen de que no hay atmósfera – es el coste del transporte de materiales e instrumental para construir. Las impresoras 3D con materiales nativos son la solución más plausible a este problema, teniendo en cuenta que además podrían construir un entorno habitable. De hecho, la NASA ya se encuentra realizando estudios sobre la viabilidad de esta posibilidad.

Casas vivas

Imagina una casa capaz de ventilarse, enfriarse, calentarse, limpiarse e incluso repararse por ella misma. No hablamos de inteligencia artificial, sino de casas vivas, de impresión celular. ¿Acaso hay estructuras más eficientes que las células y su gestión? Ellas solas son capaces de regular la temperatura, la humedad y sí, de repararse. Sé que sigue sonando a ciencia ficción, pero la agencia estadounidense DARPA ya se encuentra intentando hacer este proyecto viable.

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