Este pez robótico se controla con un mando de videoconsola y pasa desapercibido para el resto de peces

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SoFi no es un pez como los demás, pero ni tú ni el resto del banco de peces de tu acuario se darán cuenta. Ni de aguas frías o cálidas, SoFi es simple y llanamente un robot con forma de pez que puede ser vídeo controlado y que tiene la capacidad de nadar con total naturalidad, espiando su entorno sin levantar sospechas.

En realidad, su aplicación va mucho más allá de servirte de entretenimiento en tus actividades acuáticas, sino que su misión es proteger las grandes barreras de coral que pueblan nuestros océanos desde dentro, como leemos en CNN. Este interesante proyecto es obra del área de computación e inteligencia artificial del prestigioso MIT.

Salvando las distancias cromáticas, SoFi se da un aire a Nemo, es relativamente pequeño, regordete, agita su cola amigablemente e incluso se podría decir que sonríe. Eso sí, es pálido y solo tiene un ojo que en realidad es una cámara para registrar la actividad de la fauna marina, desde enorme tiburones a tiburones pasando por peces globo. Nada se escapa al ojo de SoFi.

Como explica Daniela Rus, directora del CSAIL, involucrado en el proyecto:

Con un instrumento que no afecta a la vida marina ni les asuste, quién sabe qué momentos mágicos podremos capturar. Nos dará un entendimiento mejor de lo que pasa debajo del agua.

Las primeras pruebas no han podido ser más satisfactorias: tras sumergirlo en la barrera de coral de Fiji, SoFi nadó durante más de 40 minutos a más de 17 metros de profundidad. Desde la superficie, Rus y sus colegas Robert Katzschmann, Joseph DelPreto y Robert MacCurdy dirigían su trayectoria con un control remoto que recordaba bastante al mítico mando de la Super Nintendo.

SoFi se mueve con gracia, agilidad y la suficiente independencia como para engañar al resto de peces. Llevamos toda la vida imitando a los robots cuando bailamos y ahora va a resultar que no, que los robots ya son tan gráciles como un delfín.

Eso sí, a simple vista puede deducirse que SoFi no es real. Está fabricado con goma, silicona, plástico flexible y piezas impresas en 3D. Para su radiocontrol emplea ultrasonidos y su movimiento se produce gracias a un motor muy silencioso que imita los patrones de nado de los peces de verdad, agitando colas y agallas. Finalmente incorpora una serie de sensores para evitar chocar y dañar el medio marino.

Como puedes imaginar, lo más complicado de su desarrollo fue emular el movimiento de los peces a la vez que cumplía con precisión las órdenes emitidas desde el joystick de control. Tanto es así, que detrás de este proyecto hay más de 7 años de investigación del medio y su posterior implementación realista.

El siguiente paso es hacer que SoFi además de nadar como un pez, sea lo suficientemente inteligente como para tomar sus propias decisiones, moviéndose de forma coordinada con el resto de los peces que la rodean, o incluso con otros peces robóticos. ¡Qué estampa tan rara será dar con un banco de robots bajo el mar!

Los resultados de su documentación serán especialmente útiles para los biólogos, que podrán analizar con mayor precisión cómo es la vida marina y cómo el cambio climático afecta a la flora y la fauna que vive en las profundidades.

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