Algunas piezas de tu próximo coche podrían estar hechas por impresoras 3D

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La producción actual está siendo objeto de una completa transformación en relación con la movilidad. Compañías como Tesla, entre muchas otras, basan sus cadenas de montajes en la inclusión de la robótica.

Esto reduce costes de fabricación hasta el punto de que el retorno de la inversión se consigue en el corto y medio plazo. Aún así, una gran parte de la producción de componentes requiere de la interacción del factor humano. ¿Será la introducción de la técnica de la impresión 3D la que termine por discriminar el peso de la fuerza de trabajo?

La impresora 3D será una de las bases de la próxima revolución que está a punto de producirse en el sector secundario. De hecho, compañías como Bugatti o Porsche ya se han atrevido a experimentar en relación con esta tecnología adelantada a su tiempo. ¿Por qué nos pueden servir de ejemplo? Te lo mostramos.

Exclusividad y sin límites de presupuesto en investigación

El Bugatti Chiron es uno de los hiperdeportivos más exclusivos y radicales del momento. El sucesor del Veyron, no obstante, no ofrece una fuente de ingresos que superen a los gastos. Sí, Bugatti es una máquina de quemar dinero dentro del grupo Volkswagen, pero esto tampoco les importa mucho.

Aun así, la filial tiene total libertad, dentro de unos límites presupuestados por el holding, para invertir en nuevas tecnologías. Es aquí donde entra en juego la impresión 3D. Según se puede leer en Arstechnica.com, la compañía de origen francés ha mejorado algunos componentes utilizando este método de producción.

El mejor ejemplo para explicar cómo la tecnología de impresión 3D tiene un largo recorrido en los próximos años es observar qué ha ocurrido sobre los discos de freno del hypercar.

En un coche de estas características, el más mínimo kilogramo de más puede penalizar las prestaciones. La utilización de unas pinzas de freno fabricadas en titanio le ha permitido reducir un total de 2 kilogramos, pasando de 4,9 kilogramos la unidad a un total de 2,9 kilogramos.

Puede parecer ridículo, pero si multiplicamos esta reducción por las 4 ruedas del vehículo, obtenemos una reducción de un total de 8 kilogramos. Ahora bien, ¿cómo se ha procedido a lograr esta reducción? Para encontrar la respuesta hay que recurrir a la utilización de una aleación de titanio, impresa mediante la tecnología 3D.

No obstante, esta reducción del peso no ha sido la única que está llevando a cabo la compañía sobre un proyecto en fase de desarrollo. Tal y como se puede leer en el portal citado, otras partes de uno de los deportivos más destacados del mundo también han sido objeto de la impresión 3D.

El limpiaparabrisas también está siendo objeto de estudio para una posible experimentación de producción con esta técnica. Dependerá de los costes y la idoneidad del proyecto el hecho de que unas futuras unidades del Chiron cuenten con algunos componentes siendo pasto de la impresión 3D.

Porsche también apuesta por la impresión 3D

La firma germana, también filial del grupo Volkswagen, se ha posicionado como una de las compañías más innovadoras de todo el panorama automovilístico. Ahora bien, si tuviésemos que destacar alguno de los valores de la compañía, sin lugar a dudas habría que ensalzar el tradicionalismo y defensa de sus automóviles clásicos.

Es una marca que ha sabido respetar su imagen reputacional con la inclusión de las novedades más destacadas del panorama. El mejor ejemplo, sin lugar a dudas, es la creciente introducción de las mecánicas híbridas o la futura apuesta de la conducción eléctrica.

Ahora bien, ¿dejará de lado Porsche a sus clientes que cuentan con unidades producidas en el siglo pasado? Lo cierto es que no. La clave, de hecho, la tiene la impresión 3D. Pongamos como ejemplo al Porsche 959, uno de los modelos más laureados de la historia de la marca y presente en la imagen anterior.

Imagina, por un momento, que una unidad del mítico deportivo destroza el paragolpes delantero en un leve accidente de tráfico. ¿Puedes imaginar lo que costaría su reparación? Podríamos estar hablando de meses de espera por la nula posibilidad de disponer de recambios en el mercado de segunda mano.

La solución habría que buscarla, por tanto, en la impresión de un molde idéntico para una rápida sustitución. Así pues, Porsche habría apostado por esta tecnología para dar cobertura y servicio a la clientela que le ha permitido ser lo que es, a día de hoy, una de las empresas más destacadas de la conducción deportiva.

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