Con más de 70 millones de usuarios de pago, ¿por qué Spotify puede irse a la ruina?

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29.500 millones de dólares es lo que valió en bolsa Spotify tras su estreno en bolsa, según se puede leer en la Cadena Ser. Su salto al mercado de acciones podría significar una revolución para la compañía de música en streaming, pero lo cierto es que podría significar su propia ruina en un futuro. ¿Por qué?

Antes de analizar las consecuencias de este posible escenario, hay que hacer especial incidencia en algunos de sus valores principales. Entre los más de 150 millones de usuarios, en torno a la mitad están disfrutando del servicio de pago, el cual elimina la publicidad y ofrece alguna que otra ventaja.

La tendencia de los últimos años, no obstante, parece que se ha consolidad en torno al ratio del 50%, algo que podría indicar una futura depreciación de la solvencia en términos de crecimiento. ¿Por qué la sombra de la ruina económica está presente en una de las últimas incorporaciones al parqué de Nueva York? Veámoslo.

Spotify y su dependencia de terceros como principal debilidad

La firma de música en streaming está especialmente supeditada al negocio de las discográficas. Lo más lógico es pensar que si este funciona, también lo haga Spotify, ya que se nutre del material que saca al mercado este sector audiovisual. Esto pone en jaque un modelo de negocio que, basado solamente en este mercado, no podrá tener una independencia plena.

Sin embargo, es importante focalizarnos en el modelo actual. El gráfico anterior muestra cómo en el horizonte temporal 2010-2018, se ha incrementado el número de usuarios de alto valor en la empresa. Dejando a un lado las clásicas ofertas temporales, la cuota mensual está cercana a los 10 euros, algo que ya paga casi el 50% de los clientes.

Este dato revela un éxito sin precedentes en el mercado de apps, ya que cuentan con una reputación y fidelización vista en muy pocas ocasiones en el pasado. Ahora bien, ¿qué ocurre si el elemento superior de la cadena de valor falla? En este caso, las discográficas serían la pieza clave para garantizar el sustento de esta aplicación.

Si el contenido viviese una caída de la calidad o del número de propuestas en el mercado musical, rápidamente se producirían las caídas de usuarios de pago, los cuales son los que verdaderamente contribuyen a las arcas de Spotify, tal y como se puede leer en The Washington Post.

El verdadero problema reside en la capitalización

Actualmente, las 3 principales discográficas del mundo, Sony BMG, Universal Music y Warner Music, poseen en torno al 15% del accionariado. No obstante, el problema reside en la porción de beneficios que Spotify debe reembolsar a estas compañías por derechos de autor y, por supuesto, comisiones. ¡Hasta el 85% del beneficio se distribuye a estas 3 discográficas!

Como es lógico, esto provoca que un margen muy pequeño quede en la compañía como beneficio disponible para repartir en dividendos o reinvertir en un negocio distinto al actual, ya que la dependencia obligará a la empresa a buscar otras formas de negocio para repartir el riesgo.

Así pues, sí, podría decirse que las propias discográficas son las compañías que están provocando una asfixia sobre la propia compañía que les genera una fuerte fuente de ingresos. De hecho, podría decirse que les ha ayudado a estas a seguir siendo rentables tras años en los que habían ciertas dificultades para obtener beneficios.

Y bien, ¿existe una alternativa para los artistas? Al fin y al cabo, dado que suelen ceder sus derechos a las compañías más potentes del sector a cambio de acceder más rápidamente a la fama, aceptan disponer de una participación en los ingresos mucho menores.

Qué podemos destacar de la situación actual

¿Estamos ante una burbuja a punto de explotar? Spotify no es más que la punta del iceberg de todo lo que está ocurriendo en torno al mercado musical a nivel internacional.

No obstante, esta empresa cuenta con un aval fundamental para salvarse en el corto y medio plazo; haberse convertido en la principal empresa de música en streaming capaz de hacer que el usuario pague por el contenido.

Aun así, todo parece indicar que seguirán siendo las discográficas las que continúen teniendo todo bajo control con solamente un 15% del capital. ¿No te parece increíble cómo está trabajando este mercado oligopolístico?

Los próximos meses serán vitales para conocer si finalmente Spotify se hunde en el terreno de la inversión o si, en cambio, se estandariza como la opción más práctica para asegurar que el cliente continúe pagando por los contenidos musicales pagando por ello.

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