De aquí a una década podríamos volar en el avión supersónico de la NASA

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Los actuales aviones comerciales alcanzan velocidades mayores que aquellos modelos que sobrevolaban las ciudades de medio mundo hace tan solo unas pocas décadas. De hecho, tan solo hay una única excepción que rompe con esta innovación, el Concorde.

Su elevado coste para las compañías y las dudas que generó el accidente de una de sus unidades terminaron por dejarlo fuera del mercado. Ya han pasado unos años desde que el mítico avión supersónico destinado al transporte comercial se jubilase. Desde entonces, ninguna otra idea ha vuelto a estar encima de la mesa, hasta ahora.

La NASA cree que en solamente una década podría haber, tal y como se puede leer en el portal Futurism, una variante que podría llegar a mejorar al clásico Concorde. ¿De qué trata el programa X-Plane? Se cree que este es el nombre que se habría manejado para denominar un medio de transporte que podría cambiar la historia de la movilidad aérea.

La NASA podría hacer posible vuelos a 1.500 km/h

La agencia de origen público de los Estados Unidos hace mucho tiempo que dejó de ofrecer soluciones solamente en el ámbito espacial. El mejor ejemplo es este proyecto, cuyo desarrollo se prevé que podría dilatarse en el tiempo hasta 2020. De hecho, las primeras pruebas reales podrían comenzar en 2021.

Ahora bien, ¿qué tiene de especial una compañía que quiere demostrar a otras empresas como SpaceX su poderío a lo largo de la historia? Esta muestra de autoridad se confirmaría a razón de 247,5 millones de dólares, es decir unos 200 millones de euros, que es el presupuesto que se habría fijado para dar luz a esta alocada idea.

Tanto es así que ya se ha concretado un acuerdo con Lockheed Martin, una empresa local estadounidense especializada en el ámbito aeroespacial y militar. El objetivo de esta alianza estará especialmente centrado en 2 cualidades; la velocidad punta y la sonoridad del avión futurista.

De igual modo, se pretende que esta opción pueda ser rentable en el medio plazo, por lo que se espera que la principal línea de trabajo esté centrada en la inclusión de un interior que permita acoplar a una gran cantidad de viajeros.

Los objetivos a seguir vitales para hablar del X-Plane

El proyecto X-Plane, para ser disruptivo en relación con la tecnología presente en el mercado, deberá ser capaz de superar la barrera del sonido en términos de velocidad, fijada en los 1.225 km/h. De hecho, se baraja que pueda batir los 1.500 km/h. Para conseguirlo, la potencia de los motores, el peso y la eficiencia aerodinámica serán las variables fundamentales que serán tratadas.

De igual modo, uno de los problemas del antiguo Concorde era el sonido atronador que emitían sus motores. En este sentido, se quiere evitar que esta nueva tecnología continúe pecando de esta debilidad. Por ello, no se descarta que la tecnología eléctrica sea uno de los aspectos diferenciales de sus especificaciones.

En este sentido, la asociación con Lockheed Martin permitirá poder realizar grandes avances, ya que esta empresa ha diseñado en anteriores ocasiones otros programas de movilidad aérea completamente silenciosos.

Aun así, disponen de 2 años para elaborar, junto a la NASA, la mecánica que consiga reunir, al mismo tiempo, ambas cualidades. ¿Lo conseguirán? Tal y como te hemos mostrado más arriba, se espera que en 2021 comiencen las primeras pruebas reales.

El primer paso de la próxima era de los vuelos comerciales

La ingeniería aeroespacial está a punto de experimentar una nueva generación en materia de innovación. El proyecto X-Plane podría significar la ruptura completa con la movilidad aérea tal y como la conocemos en la actualidad.

Para 2023, podrían comenzar los primeros vuelos experimentales sobre diversas poblaciones de Estados Unidos, lo que significaría que se habrían conseguido los permisos en materia de sonoridad. De hecho, se espera que durante 2 años se mantenga un programa de seguimiento que garantizará la mejora de las innovaciones introducidas durante los últimos años.

Así pues, en cualquier momento posterior a la mitad de la década que viene, las aerolíneas podrían comenzar a adquirir las primeras unidades de un aparato que significaría uno de los mayores saltos producidos en las últimas décadas.

No obstante, es importante recordar que este proyecto dependerá, en cierto modo, de las aspiraciones económicas de la economía mundial y, sobre todo, estadounidense. Al ser una compañía capitalizada principalmente con dinero público, este proyecto dependerá de los presupuestos que pueda tener en los próximos años.

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