De aquí a 4 años, tu asistente virtual conocerá mejor tu estado emocional que tu familia

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Los asistentes virtuales no han parado de crecer en número en los últimos años. En un principio, eran solo las compañías creadoras de los propios sistemas operativos destinados principalmente al móvil (Google y Apple), pero sobre todo en los últimos meses han sido propuestas otras alternativas interesantes.

Estos son los ejemplos de Aura o Alexa, creados por Telefónica y Amazon, respectivamente. Este incremento de competencia no hace más que incentivar la inversión en la mejora de estos propios productos, lo que a su vez genera una mejora de las capacidades de esta tecnología revolucionaria.

¿Podrá este tipo de sistemas virtuales ser capaces de detectar si estamos decaídos o si, por el contrario, nos sentimos alegres y motivados? Según se puede leer en el portal Gartner, en los próximos 4 años se podría obtener, precisamente, un análisis de estas características, con todo lo que ello supondría.

Los canales para obtener información serían los mismos

La inteligencia artificial es un término demasiado abstracto para poder hacerse una idea de cómo esta podría predecir nuestro estado emocional. Actualmente, los principales canales que intervienen en nuestra relación con el móvil son la vista, el oído y el tacto.

No obstante, nuestro smartphone puede reconocer nuestras expresiones faciales, nuestras huellas dactilares y nuestra voz. ¿Es suficiente para conocer qué sentimos en ese momento? Esto es, precisamente, lo que afirma parte de la comunidad tecnológica. En la actualidad, los asistentes solamente son capaces de detectar, sílaba por sílaba, lo que estamos diciendo.

Ni la entonación, ni las pausas entre palabras son fuente de información para estos sistemas. En el futuro podrán ser capaces de realizar análisis que serán cada vez más fiables gracias a la tecnología del aprendizaje.

De hecho, la industria robótica estaría trabajando codo con codo con estas soluciones con el objetivo de dotar de unas más eficientes soluciones con el objetivo de crear la máquina perfecta.

Qué posibles implicaciones podría tener esta detección

Ahora que los altavoces inteligentes están tan de moda, podemos utilizarlos como ejemplo para ver una de las múltiples aplicaciones del reconocimiento del estado de ánimo. Imaginemos, por un momento, que tienes un móvil Android (mismo ejemplo con iPhone) y te compras un Google Home (HomePod si utilizamos Apple).

¿Qué ocurriría si ordenásemos que el asistente eligiese una música determinada que encajase con nuestro estado de ánimo? Pocos segundos después podríamos contar con una canción que fuese asociada a ese periplo por el que estuviésemos pasando o, por el contrario, el sistema podría optar por otra música que nos levantase el ánimo si estuviésemos decaídos.

Ahora bien, ¿qué otras situaciones podrían servir en un futuro? Utilicemos en esta ocasión, por ejemplo, las modalidades que tiene Apple y Android para el automóvil. Tanto Apple Car como Android Auto podrían saber, en todo momento, cuál podría ser nuestro actual estado de ánimo. Imaginamos, contando con todo ello, que nos sintiésemos, quizás, demasiado eufóricos.

¿No sería conveniente que el sistema, ante esta situación, nos permitiese disfrutar de una menor gestión de potencia? Para que pudiese tener lugar este escenario habría que pensar que estos sistemas operativos tuviesen acceso a la gestión de la centralita, algo que, por el momento, no ocurre.

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