¿Puede el dinero digital acabar con la pobreza en el mundo?

Las nuevas tecnologías destinadas al mundo de las finanzas podrían reducir la pobreza. ¿Cómo podrían las divisas digitales y pagos virtuales reducir los índices de pobreza?

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En pleno siglo XXI todavía hay miles de millones de personas que no tienen acceso a cuentas bancarias. Esto es un grave problema, ya que la percepción de todo el dinero en efectivo puede ser verdaderamente peligroso. Guardar todos los ahorros en el hogar es muy arriesgado, pero muchas familias no pueden gestionar sus fondos a través de medios digitales.

Esto provoca que la situación termine volviéndose perpetua, uno de los principales miedos de la población mundial. ¿Terminará haciéndose más cruda aún la brecha de riqueza entre los que más tienen y los que nunca podrían llegar a optar por disponer de mayor dinero?

Las nuevas tecnologías centradas en el minado de criptomonedas, pagos digitales y todo tipo de transacciones virtuales podrían tener mucho recorrido a la hora de reducir la desigualdad. ¿Será esta la solución definitiva para la convergencia en términos de riqueza? Veamos qué alternativas se abren camino.

La cultura financiera e Internet como principales barreras

El mercado virtual es todavía un gran desconocido para millones de personas. La falta de recursos e infraestructuras pésimas ha provocado que la red no esté disponible para una gran parte de la población mundial.

Esto hace muy difícil lograr la ansiada reducción de la desigualdad. No obstante, algunas compañías del mercado de las comunicaciones están realizando importantes inversiones para poder comunicar a la población que aún no tiene acceso al universo digital. Una condición indispensable para acortar las diferencias de renta.

Siguiendo los ejemplos que se pueden leer en el portal CNET, algunas compañías como PayPal, Mastercard, Amazon y Samsung, ya están trabajando para desarrollar plataformas que hagan mucho más sencillas las transacciones donde la gestión del dinero virtual todavía sigue siendo una utopía.

En este sentido, la cultura financiera es algo inconcebible para este tipo de sociedades. La gestión de tarjetas de crédito, pago con el móvil o, simplemente, los movimientos de cuentas bancarias es algo completamente desconocido, por lo que el primer paso debería basarse en la instalación esta cultura.

Lo más difícil será, sin lugar a dudas, instalar entre la sociedad la concepción de la seguridad de los servicios bancarios digitales. ¿Cómo convencer a una persona que lleva realizando sus pagos en metálico toda la vida? No será fácil convencer al ciudadano.

El uso de criptomonedas para luchar contra la inestabilidad

En algunas zonas geográficas del mundo, los sistemas económicos están viviendo fuertes alteraciones respecto a sus monedas. Hiperinflaciones y cambios en los precios en el muy corto plazo están provocando que muchos ciudadanos estén apostando por las criptomonedas como valores refugio.

Es cierto que estas divisas podrían ser objeto de especulación, ya que su no regulación es uno de los aspectos que más les caracterizan. Un buen ejemplo que sirve para entender esta situación es Ripio, una startup argentina que ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos meses.

Ofrece un servicio de billetera para almacenar las unidades de las principales monedas virtuales que se extienden por el medio digital. Esta opción permite controlar las finanzas del hogar a sabiendas de la incapacidad de los bancos centrales para controlar el mercado monetario.

¿Será esta la solución que permitirá reducir la desigualdad entre las diferentes clases sociales? Las monedas virtuales como el Bitcoin, a pesar de haber sufrido fuertes variaciones del precio en los últimos meses, parece que poco a poco está encontrando una mayor estabilidad, factor determinante para el aumento de su consumo.

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