El móvil del futuro podría estar impreso directamente sobre nuestra piel

¿Te imaginas no poder deshacerte nunca de tu teléfono?

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¿Te imaginas deshacerte de una vez por todas de la desagradable sensación de no saber dónde está tu móvil? Un sudor frío recorre tu espalda: ¿lo habré dejado en la barra del bar? ¿En el coche? ¿Se me habrá caído en el sofá? La solución a tus problemas de despiste en este sentido está más cerca de lo que piensas y ademas es muy barata: un teléfono móvil impreso en tu piel.

Sí, como si de un tatuaje se tratara, es posible imprimir en tres dimensiones un dispositivo móvil personalizable en tu mano. Esto sí que será un wearable de verdad y no el Apple Watch. La impresora necesaria lo tiene todo: es asequible, autónoma y se puede llevar a cualquier sitio porque es de pequeñas dimensiones.

La impresión se realiza empleando sustancias químicas que actúan como sensores con una duración temporal o integrando componentes electrónicos esenciales. Algo así como un código de barras. Ahora ya no suena tan bien: en función de su uso y materiales, no podrás deshacerte de él ni aunque quieras.

Michael McAlpine, el director de este proyecto, ha declarado para IFLscience:

Estamos emocionados por el potencial de esta nueva tecnología de impresión 3D empleando una impresora ligera y portable que cuesta menos de 400 dólares. Imaginamos que un soldado podría guardarla en su mochila e imprimir directamente en su piel. Sería algo así como una navaja suiza del futuro, con todo lo necesario en esa herramienta de impresión.

¿Cómo funciona esta impresora mágica?

A diferencia del resto de impresoras 3D, que requieren cierta calibración previa antes de la impresión, esta usa cámaras para predecir y ajustarse mediante pequeños movimientos al cuerpo en tiempo real, únicamente proyectando marcadores temporales en la piel mientras la escanea. Esto significa que da igual que te resistas o te muevas, la impresión será perfecta como si estuviera trabajando sobre un circuito de silicio tradicional.

La tinta empleada para la impresión está fabricada con plata, es conductora y es líquida a temperatura ambiente, de modo que no quema la piel. Se le añade etanol para agilizar el proceso de secado. Asimismo, se pueden imprimir bobinas inductivas, para cargar dispositivos electrónicos inalámbricos o para detectar la humedad, de modo que puede controlarse el esfuerzo físico o la humedad del sujeto que lo porta.

Como hemos dicho antes, se trata de una impresión temporal. De hecho actualmente solo dura algo más de dos horas. Desde ese momento, puede lavarse con agua para retirar los restos. O tirar de ellos y despegarlos de la piel.

Una aplicabilidad casi infinita: medicina, armamento, electrónica de consumo

De este modo, podrían imprimirse dispositivos de comunicación, identificadores y ciertos instrumentos. Aunque la aplicabilidad es amplia, parece que el ejército es su primer nicho de mercado. Desde luego, las guerras ya no serán como antes, ya sea por los robots autónomos de guerra o por unos soldados humanos cada vez más robotizados.

No obstante, no se descarta que en un futuro no muy lejano estos dispositivos impresos puedan llegar al gran público aplicándolos como sustitutivos de la electrónica de consumo al más puro estilo Black Mirror. Otra aplicación también interesante de esta impresora es el uso de una biotinta con células vivas para curar heridas directamente imprimiendo sobre estas.

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