Los ciudadanos británicos que quieran ver pornografía tendrán que comprar un permiso en los kioscos

¡Tu privacidad, a salvo!

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Ah, qué tiempos aquellos en los que el porno se intuía a través del Canal+ codificado. Puede que la información esté viviendo una época dorada gracias a la llegada de internet, pero lo mismo podría decirse del porno. Con internet se abre una puerta para satisfacer todo tipo de gustos y filias desde la intimidad del hogar.

¿He dicho intimidad? Bueno, más o menos. Al menos si eres británico. Porque gracias al recientemente aprobado Digital Economy Act 2017, habrá nuevas y estrictas reglas para controlar las webs porno y quién accede a ellas, especialmente los menores.

Los menores de edad no podrán entrar en webs porno… de verdad

Y es que aunque hay cosas que solo puedes hacer siendo mayor de edad, los menores encuentran los resquicios para fumar, beber o consumir porno. Oras veces, se hace la vista gorda. Pero no en la pérfida Albión: allí son intransigentes con la ley. En caso de que un menor acceda a una web con contenido para adultos, se enfrentará a multas de hasta 250.000 libras, según leemos en The Verge.

Eso sí, su aprobación no ha sido sencilla. Para ello han tenido que desarrollar una serie de criterios para clasificar las películas – elaborada por una comisión conocida como BBFC -que pasará por el parlamento británico para que sea aprobada. Cuando entre en vigor, será la industria la responsable de crear el software de verificación para comprobar que la edad de sus consumidores es de más de 18 años.

Que el porno cuenta con muchos adeptos es un secreto a voces, sin embargo hasta ahora su visionado era discreto y anónimo. Con el pretexto de controlar la edad, algunos usuarios han puesto el grito en el cielo por las obvias implicaciones contra su privacidad. Al fin y al cabo, si hay que elaborar un procedimiento para controlar la edad de los visitantes, forzosamente pasa por identificarse… o no.

La mejor solución encontrada por la BBFC es un pase porno de 16 dígitos que costará unas 10 libras que podrá adquirirse en cualquier kiosko. Para comprarlo será necesario acreditar la edad mediante un documento identificativo, como el carnet de conducir, pasaporte o DNI.

De este modo, no quedará registro de datos personales en ninguna base de datos susceptible de hacerse pública, como en su momento sucediera con la web Ashley Madison, que promovía las aventuras extramatrimoniales, como leemos en El Confidencial.

Según el portavoz del departamento de cultura, medios y deportes, área sobre la que recae esta nueva normativa, esta medida constituye:

La implementación de una de las leyes más estrictas en cuanto a protección de datos.

En cuanto entre en vigor, los amantes del porno solo tendrán que pasar el mal trago de acercarse a su kiosko más cercano y solicitarlo, soportando el escudriño del kioskero. Pero podría ser mucho peor.

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