La ciudad inteligente de Google se empezará a construir en 2020

¿Seremos los seres menos inteligentes de nuestra propia localidad?

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El mundo no deja de sorprendernos. Si piensas en la historia de la ciudad en la que vives, probablemente tengas que remontarte a romanos, fenicios o alguna otra civilización antigua para encontrar su origen. En el caso de Quayside en Toronto, podrá decir orgullosamente que procede de colonos franceses y de Google. Y es que los laboratorios Sidewalk de Alphabet – subsidiaria de Google – comenzarán a transformarla en 2020. Pero no será una ciudad cualquiera. Y es que si Google está detrás, lo menos que podamos esperar es que se trate de una ciudad inteligente.

Según Reuters, este mismo verano comenzarán las pruebas para pasar de los planos a la realidad. Llevamos años oyendo acerca de las smart cities o ciudades inteligentes, pero siempre habíamos entendido que será la tecnología la que se adaptará a la infraestructura y no al revés. Ahora, las dos partirán de cero para maximizar la eficiencia del terreno al máximo, reducir costes y conservar la energía en una de las localizaciones del planeta donde el terreno está más caro.

Todo empezó allá por marzo de 2017, cuando la agencia del gobierno Waterfront adquirió 4,86 hectáreas en la periferia de Toronto con el objetivo de crear una zona residencial y de ocio que fuera potencialmente habitable por ciudadanos de todas las edades e ingresos. Hasta la fecha, esa zona formaba parte de un enorme vertedero industrial próximo al lago Ontario.

¿Cómo será la ciudad inteligente de Google?

Cuando pensamos en ciudades inteligentes, no alcanzamos a pensar más allá de contar con internet en el 100% del territorio y la automatización de algunos servicios, pero este proyecto va mucho más lejos: incluye vehículos autónomos, una central térmica que no empleará combustibles fósiles y edificios low cost modulables y multidisciplinares. No habrá barrenderos ni basureros al uso, sino que dejarán el trabajo sucio a los robots, que también se encargaran de hacer repartos.

¿Y por qué Sidewalk Labs precisamente? La firma subsidiaria de Google fue la elegida para acometer este ambicioso proyecto simplemente porque puede. La gran G lleva tiempo buscando una ubicación para la eclosión de la ciudad del futuro: Norteamérica, Europa y Australia han sido rastreadas, pero ha sido Toronto la que se ha llevado el gato al agua.

Sidewalk y Waterfront Toronto están a punto de empezar unas obras faraónicas que podrían culminar con la llegada de los primeros residentes en 2022, si bien el año próximo será clave para acelerar o retrasarlo todo.

El CEO de Sidewalk Labs, Dan Doctoroff, explica para la revista Futurism:

Quayside será el prototipo de algo más grande. Lo que intentamos hacer nunca se ha hecho y estamos emocionados por cómo está yendo todo. Pero no tenemos miedo a los desafíos.

No es el primer proyecto de ciudad inteligente que se inicia, de hecho Bill Gates también se encuentra inmerso en un proyecto de similares características en Phoenix, pero hasta ahora nunca se ha terminado ninguno, principalmente por cuestiones de presupuesto. Sin embargo, con Quayside podría ser distinto gracias a la participación del gobierno y la colaboración de numerosas entidades. Se usarán recursos públicos, pero el resultado podrán disfrutarlo todos.

Aunque Quayside sea la principal beneficiaria de toda esta tecnología implantada por Google, el resto de la zona también se verá beneficiada de sistemas de construcción, movilidad o energía, que requieren de mayores superficies para ser rentables por cuestiones de economía de escala.

Los desafíos de la privacidad tras el escándalo de Google

Tras el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, autoridades y ciudadanos encuentran en la privacidad un factor crítico a la hora de dar un paso al frente y abrazar los avances tecnológicos. ¿Cómo lo gestionará la subsidiaria de Google?

En Sidewalk Labs la privacidad es importante: no quieren que nada o nadie acceda al proceso de construcción o interfiera, por eso han llenado el área de cámaras y sensores. ¿Los usarán después, cuando haya habitantes?

Parecer ser que no. Tanto es así que la propia firma destruirá todos los documentos que no sean esenciales y han asegurado que solo almacenarán datos para mejorar la calidad de vida de la zona, sin vendérselo a empresas publicitarias. Si una empresa externa colabora en el proyecto, deberá firmar un acuerdo de confidencialidad y adherirse a estas políticas.

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